Lo que mereces

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Una hora después de haberse acostado, Natalia oyó como se abría la puerta del cuarto de Alba , no lo dudó, salió como alma que lleva el diablo, necesitaba hablar con ella y decidida a poner fin a aquel malentendido fue en su busca con gesto duro, y al llegar a la cocina, la encontró preparándose una pastilla sin duda le dolía la cabeza, conocía perfectamente ese envoltorio. Se quedó en la puerta, de aquella manera Alba tendría que escucharla, pero lo pensó mejor, pasó, cerró y se puso ante ella mirándola, mientras ella al escuchar cerrarse la puerta supuso que Natalia no estaba durmiendo como había pensado y no le hizo falta girarse para notar su presencia, terminó de beber el agua y dejó con cuidado el vaso sobre la pila. Natalia la observaba cruzada de brazos esperando que se girara, por mucho que estaba alargando el momento debería hacerlo.

N: ¿Por qué no me dijiste qué me habías preparado una cena? (Alba no respondió se giró y entonces Natalia vio sus ojos hinchados, su nariz enrojecida de llorar y sintió un profundo dolor) Alba...
A: No tenía porque, y ahora déjame salir
N: ¿No tenías por qué?, yo creo que sí (la miraba un poco enfadada)
A: ¿No querías divertirte...? espero que al menos mereciera la pena
N: ¿Qué estás diciendo?, ¿qué intenta insinuar?
A: ¡Quítate! (le respondió con un tono ácido y cortante)
N: No... háblame, odio que cuando tienes un problema trates de huir, ¡joder quieres decirme lo que has tratado de decirme! (la miraba enfurecida)
A: Lo sabes de sobra (trató de ser fuerte porque aquellos ojos, aquella misma furia la había sufrido ya una vez y tembló de miedo)
N: Que tú seas insegura y no confíes en ti misma, no quiere decir que tengas que desconfiar de mí cuando te digo algo. Así vamos mal.
A: ¿Alguna vez hemos ido bien? (sonrió con ironía)
N: No me apetece discutir (descruzó sus brazos, abrió la puerta y fue a marcharse pero la voz de Alba la detuvo)
A: Claro... porque sabes que llevo razón, al menos espero que hayas llegado a la cumbre con Claudia, al menos, que si la cena no tuvo quien se la comiera, tú si tuvieras quien te comiera a ti.

Natalia sintió aquella frase como una bofetada a traición, cerró los ojos tratando de controlar su ira, no quería volver a cometer ningún error pero Alba no se lo ponía fácil, nada fácil, su respiración comenzó a dispararse sin control, su cabeza le daba mil imágenes de lo que iba a hacer, a decir. Finalmente se giró mirándola con unos ojos repletos de acusación y dureza, se acercó lentamente a escasos centímetros de ella y le susurró saliendo de su garganta una voz gruesa que no parecía pertenecer a ella, más bien parecía que el dolor se había apoderado de ella, la había abducido y había sacado a la Natalia dulce, risueña y tierna, dejando nuevamente a una Natalia ensombrecida, fría y profundamente ofensiva.

N: No soporto cuando te pones así... no sé porque me echas en cara algo que no tienes ni puta idea de lo que dices (le habló entre dientes)
A: Claro que lo sé
N: No... no lo sabes... (la miró con un ligero movimiento en su pecho por la agitación de la respiración deseosa que sentía) Podría llevarme a la cama a cualquiera.
A: ¡Ya lo sé!... ¿es lo qué haces, no? (fue caminando hacia detrás sintiendo que le estaba haciendo daño)
N: ¿Lo crees? (se pasó la lengua lentamente por los labios que se habían quedado secos por el desagarro en su alma que Alba había producido, se pinzó un poco el labio inferior y apretando los puños por la rabia le dijo) Pues eres bastante estúpida
A: Déjame (trató de pasar por su lado y Natalia la detuvo en seco cogiéndola de un brazo) Suéltame
N: ¿Crees que siempre puedes hacerme daño y salirte de rositas?, ¿eh?, no confías en mí y eso me duele más que cualquiera de las estupideces que me dedicas, sabes que me muero por ti... que no necesito que ninguna otra me coma como dices (entrecerró un poco los ojos y su voz sonó con el mayor desprecio posible ante aquel desafortunado comentario) ¿Crees que puedes manejarme a tu antojo?, es lo que haces, ¿no?
A: Natalia
N: Natalia sí, soy yo la imbécil de Natalia, la estúpida de Natalia que se muere por ti y que tú en lugar de ayudarme, en lugar de facilitar las cosas las estropeas
A: ¿Qué me estás reprochando? (le dijo encendida en sus ojos la llama del odio)
N: Te has callado para poder decirme todo esto, has preferido hacerme daño no diciéndome nada de la cena...
A: La que me ha hecho daño has sido tú ¿podía elegir?, ¿de qué hubiera servido que te dijera no vayas con esa hija de puta?
N: Era una cena... un apoyo a una amiga... yo no tengo la culpa que tu mente dibuje cosas que tú no te atreves a probar
A: Eso es un golpe bajo Natalia (respondió herido)
N: ¿Y lo tuyo, no?, estoy cansada, cansada y todo tiene un limite, te quiero como no he querido a nadie, te deseo con locura, pero no estoy dispuesta a soportar tus desplantes tus enfados estúpidos y tu manía de que cada vez que quedo con Claudia es para acostarme con ella.
A: No me amenaces Natalia
N: No te estoy amenazando, solo te estoy diciendo que estoy harta ¡qué no aguanto más! (le gritó sin poder remediar su ira)
A: ¿Quieres acostarte conmigo?, muy bien (comenzó a desabrocharse la blusa del pijama que llevaba ante la mirada atónita de Natalia que enarcaba una ceja) Vamos allá...
N: Esto es una ridiculez (se dio media vuelta y se marchó hacia la habitación)
A: ¿Por qué? (le gritó yendo tras ella deteniéndola por el brazo) Es lo que quieres... es lo que buscas, pues hagámoslo de una puta vez
N: Ves... ¡ves! Sigues pensando que solo quiero acostarme contigo, mira... ¡se acabo!, no puedo seguir soportando tus tonterías, tus subidas y bajadas, hoy me preparas una cena sorpresa, ¿querías hacerlo eh, querías acostarte conmigo hoy porque te apetecía a ti? (la cogió por la cintura sin poder controlarse apoyándola contra la pared, Alba notó el golpe en su espalda y las manos de Natalia oprimiendo sus caderas) Hoy te apetece a ti, ¿eh?, ¿quieres centrar nuestra relación en el sexo?, si es eso te puedo sacar de dudas otra vez... porque me provocas, me enciendes y mientras tú crees que solo quiero acostarme contigo, yo pienso que solo quieres jugar conmigo, ¿es así Alba? (su respiración era cada vez más agitada la De Alba también) ¿Quieres qué sea así?
A: ¿Acaso no?, ¿acaso piensas en otra cosa?
N: Sí Alba, si pensara en acostarme contigo si ese fuera mi única obsesión, ¿crees que aguantaría esto?, ¿crees que podría aguantar?, te deseo pero no es esa mi manera de ser, te he aguantado todo no sé si puedes alcanzar a pensar por que
A: ¿Cuándo me acueste contigo me darás de lado, no?
N: Vete a la mierda (le dijo dándole un pequeño empujón haciéndola a un lado)
A: Ahora huyes tú, ¡cuándo te digo la verdad!, ¿no?
N: No tienes ni idea Alba... ni idea, tú no sabes lo que significa la palabra amor, me acabo de dar cuenta, no lo sabes.

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora