Aquel "Hija" que le había salido a Encarna de una manera natural y dependiente, le había hecho temblar. Aquel "Hija" que ni su propia madre le había murmurado nunca, le produjo un miedo brutal en su interior, una responsabilidad que sentía había aceptado simplemente porque sentía a Alba como suya, formaba parte de su corazón, formaba parte de su vida, era su vida, lo supo cuando fue a esperarla al Tanatorio, lo supo cuando la abrazó segundos en su casa, lo supo cuando la vio marchase a aquel maldito tren, y lo sabía en ese momento. Aquel "hija", le había dejado el alma desnuda y como si de pronto todo su interior se revelara contra todo lo que había significado su vida, su lucha, sus golpes, sus miedos, sintió como las lágrimas empezaron el abordaje de sus ojos, sintió como si su corazón cual timón desbocado por la fuerza del viento contra las velas, no pudiera encauzar aquellos sentimientos que tanto guardaba en el más profundo de su mar, y como si aquel mar, se hubiera vuelto marejada, rompió en un llanto descontrolado y solitario por la mujer de su vida, por el miedo a perderla, por aquel "hija" inesperado de la persona menos indicada, porque hasta aquel momento lo único que verdaderamente le había hecho a su hija, era daño
Llegaba con cara apenada al hospital, en su hombro colgado su bolso y una mochila, donde se había puesto libros y un buen trozo de pastel que le había preparado Maria para mitad noche, en su otro brazo colgado su inseparable casco. Saludó a quién le saludó a ella, y después de hablar con el doctor de guardia que le había puesto al corriente de cómo seguía Alba, entró en la habitación, al entrar, la miró con ojos y sonrisa tierna, dejó en el sillón los bultos, y el casco, se acercó hasta aquella mujer que en esos momentos estaba perdida en los mundos del sueño, y le dejó un suave beso en la frente, la miró con detenimiento dejando que su corazón latiera como él quisiera o necesitara, dejó que su alma volviera a moverse para encontrar la luz que aquella visión De Alba le entregaba, después se sentó a su lado acariciándole la mano con cuidado, como si al entregarle la caricia pudiera despertarla y encontrarse nuevamente con sus reproches. La miraba atontada, la miraba adorándola... con esa sonrisa tierna dibujada en sus labios, y con una mezcla de paz y temor asomando por sus pupilas
N: Mi princesa... todo va a ir bien... no tengas miedo cariño... voy a estar aquí siempre a tu lado (le acarició con la yema del dedo índice lentamente la frente mientras suspiraba) No voy a dejarte sola... yo no sabía nada... no sabía que te habían hecho sufrir tanto mi niña, porque aunque tú no lo quieras ver, eres mi niña y lo serás siempre, te quiero tanto, te quiero como jamás he querido a nadie, pero sé que... no es fácil... pero ¿sabes? (le caía una lágrima por su mejilla y sus ojos se llenaban de aquel sentimiento especial que le estaba haciendo llorar emocionada) Quiero intentarlo, quiero luchar por ti, darte tiempo para que veas que yo te amo de verdad y...
Raúl: Hola... ¿qué tal está? (entró preguntando Raúl con gesto serio)
N: Igual... (lo miró con dureza en sus ojos, ¿qué hacía allí entrando sin avisar?, se preguntó) ¿A ti no te han enseñado que para entrar en un sitio hay que llamar?
Raúl: Lo siento pensé que estaba sola...
N: Pues ya ves que no. ¿Qué haces aquí?, ¿la conoces para estar aquí? (lo miraba con dureza)
Raúl: No, Natalia, pero... acaba de morirse el otro hombre que traje y... bueno... necesitaba saber que ella estaba bien... no quería irme a casa con esa duda
N: Pues ya lo sabes Raúl
Raúl: Ha tenido mucha suerte... bueno hasta mañana
N: Adiós (entonces la miró con esa ternura en su mirada que le salía del corazón) Hemos tenido mucha suerte cariño (le dijo dejándole un beso suave en la frente)
Durante la siguiente hora, entraron varias veces para controlar el burbujeo que salía por el tubo de drenaje que Cruz le había introducido en su pulmón, Natalia también lo hacía y sabía que el ritmo era el adecuado y que posiblemente no lo llevaría más de veinticuatro horas puesto, por ese lado estaba tranquila, pero era consciente que en el momento comenzara a moverse iba a causarle un dolor insoportable, así como las veces que tosía. Natalia lo sabía y sufría tan solo de pensarlo. Se había sentado a su lado, leyendo un libro, pero a los cinco minutos lo dejó sobre la mesilla que había a su lado, no podía leer teniéndola allí, aquella locura que Marta había soltado para burlarse de ella, le parecía de lo más coherente, quizá Alba no aceptaría que adoptara a la niña, pero a lo mejor si le proponía casarse... soltó un soplido que le demostró a si misma que era realmente imposible, apoyó sus manos sobre los muslos pues los pies los tenía sobre el reposa pies de la silla, después hizo un chasquido con sus labios y se entregó a observarla, quería grabar su rostro, ahora que no le iba a impedir mirarla. Pero entonces vio como la pantalla de su móvil se encendía y vio al Pitufo Bailar, sonrió, esa era Marta, así, amiga cuando la necesitaba
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Apuesta equivocada
FanfictionTodo empezo con una simple apuesta entre amigas.....dinero, poder, egocentrismo, necesidad, infidelidad, engaño, lujuria, sexo, placer ..... Amor. Una historia dura. Adaptación de fic escrito hace un tiempo.
