Después de dos días de lo ocurrido con Hanna, me tocó mi primera sesión de entrenamiento. No fue en el mismo lugar en el que Kiyoshi me había citado, sino en una zona de la ciudad que estaba prácticamente abandonada (a excepción de algunas pandillas de vagos y algunos indigentes).
El entrenamiento era por la noche. Las calles estaban mal iluminadas y la atmósfera era algo pesada y un tanto terrorífica. Pero ahí estaba. El fresco de la noche me pegaba en los brazos desnudos. Los froté con mis manos repetidas veces, pero el efecto de la fricción no duraba mucho.
— ¿Frío también? —preguntó Adam, que estaba a mi lado. Él tampoco traía chamarra, así que hacía lo mismo que yo.
—Un poco, sí —dije. — ¿Sabes cuándo van a llegar los demás?
—Umm... —dijo mientras sacaba su celular del bolsillo. Tomé nota mental de comprarme uno nuevo. Miró la hora y se volvió hacia mí, al tiempo que guardaba el dispositivo en su lugar. —Son las 9:03. Faltan 12 minutos para que comience la sesión. No deben tardar.
—Ya. —hice una pausa. — ¿Dónde está Yannick?
—Está en su zona designada. Él está en otro pelotón.
Asentí.
Se hizo un silencio largo, pero curiosamente no fue incómodo. Tal vez ya me empezaba acostumbrar a la compañía de Adam.
Después de que dieran las 9:13, ambos escuchamos pasos por detrás de nosotros. No se trataba de ningún vagabundo, sino de un chico alto, moreno, delgado y de nariz aguileña. Adam se volvió y le sonrió, al tiempo que el otro chico hacía lo mismo. Ambos caminaron hacia el otro y se saludaron de forma peculiar.
— ¿Qué pasó, hombre? —dijo el moreno.
—Aquí esperándote, amor —replicó Adam en un tono afeminado, particularmente gracioso. Ambos se rieron.
<<Par de idiotas>> pensé, y una sonrisa en el rostro se me dibujó. Me choqué una mano en la frente mientras me reía. Al ver mi reacción, Adam avanzó hacia mí, me pasó una mano sobre los hombros, y avanzamos juntos hacia el chico.
—Crist, éste idiota es Toño. Toño, ella es Crist —nos presentó y reí.
—Es un gusto, señorita... ¿Crist? —dijo haciendo una exagerada reverencia.
—Cristina. Es sólo que Adam me llama así.
—Hm... Interesante ¿Son novios, verdad? —dijo Toño.
Inmediatamente me sonrojé, y justo cuando estaba a punto de negarlo rotundamente, Adam abrió su gran boca.
—Casi —dijo y me guiñó un ojo. Me ruboricé violentamente. — ¡Eh! ¿Estás bien? ¡Sólo era una broma!
—Sí, sí, estoy bien... Es sólo que este tipo de cosas me avergüenzan —dije mientras me zafaba de su abrazo, incómoda.
Se me quedaron mirando.
— ¡Qué demonios están viendo, idiotas! —exclamé y eso provocó sus risas.
—Tú debes ser tsundere —dijo Toño entre espasmos.
— ¡No soy Tsun...! ¿Tsun qué? ¡¿Qué mierda es eso?!
—Tsundere es un tipo de personalidad japonesa. Los tsunderes se muestran groseros o indiferentes al principio, pero son un amor por dentro —dijo mientras pellizcaba mi mejilla. Le di un manotazo y apartó la mano mientras se reía. —Sí, definitivamente lo eres.
— ¡Cállate! ¡No soy tsundere! —exclamé, y desafortunadamente mi voz sonó algo aniñada y chillona, lo que hizo sus burlas más estruendosas.
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Sombras Traicioneras | COMPLETA
Fantastik-¡Crist, tenemos que bajar! -dijo él. ››-¿Estás loco? ¡Esas llamas nos quemarán vivos! (...) ››-Crist... Esa es la cosa... No lo estamos...›› Cuando el padre de Cristina debe irse a un viaje de negocios, parece que el único desastre será vivir tem...