Capítulo 33. En medio de la locura

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Subiendo al bus, con la mandíbula apretada, pensando en el plan de las trillizas, y la verdad es que no me siento nada cómodo.

En mis auriculares suena música, y en mi cabeza se reúnen las palabras de Yeru.

El problema es que estoy en medio de una mezcla de felicidad y preocupación, lo que Yeru me propuso como plan no es algo sencillo o algo que no nos exponga al peligro. Por sobre todo teniendo en cuenta que debo llevar una bomba a cuestas, el mayor problema, es que no le dije a Yeru, que esa bomba está enamorada de mi.

Gizah se sienta junto con Ander, mientras yo voy bien al fondo, mi idea ss no cruzar palabra alguna con nadie, quedarme solo durante el viaje, escuchar música, escribirbcon Yeru y leer de nuevo el libro.

Estoy a menos de 24 horas de ser otra persona, a menos de 24 horas de asumir un roll que cambiará mi vida para siempre.

—Helios...—Liza me llama volteo a verla y bajo mis auriculares, ella está hacia la ventana y a su lado está Fer, quien ni me dirige la mirada, obviamente está intimidado. — Te traje esto...

Me pasa un termo de café, y creo que mi hermanita acaba de ganarse puntos conmigo, pero no por eso quiere decir que no los voy a vigilar todo el camino.

—Gracias Liza, pero no tienes permiso de besarte con Fer.

— Tú no puedes ser Helios sin avergonzarme ¿verdad?

—Yo también te quiero hermanita.

Me coloco de nuevo los auriculares y voy hasta mi asiento en el fondo, tiro mi mochila en el asiento que está hacia la ventana y me siento al fin. Recuesto la silla y alzo mis pies sobre la silla contigua.

Tomo mi celular, para ver que son las 4:30 de la mañana, en teoría al medio día ya estaremos en la casa de la directora. Volveré a ver a Abigail y lo mejor de todo, también a Alex, EBE y por supuesto a mi novia.

Que hermoso es decir eso, saber que está allí, y que es para mi, como yo soy para ella.

—¡Buenos días!—La voz de Berenice me llamo la atención, por ello apago la música, mientras no solo la veo a ella parada ante todos nosotros, si no que también veo a Dara  quien va a sentarse a lado de Nadir.

¡Mierda! La e ignorado en tantos mensajes, que a decir verdad me siento un poco culpable por ser feliz, y ella no.

—Bien, de aquí a 8 horas estaremos en ojo de mar, tendremos dos paradas, una  en Santaní para que podamos desayunar y la otra en la ciudad de Bella Vista para que la puedan conocer, luego, nos dirigiremos a la casa de la directora Vicky y allí planificaremos nuestra aventura de mañana.

>>Si alguien se siente mal no dude en acercarse a mi, tengo medicamentos para los mareos, alergias o Dolores de cabeza. Si por alguna razón alguien sofre heridas, picaduras o Cortes, Etiel esta par atenderlos.

>>Por el momento les sugiero descansar hasta que lleguemos a la primera parada. ¿Preguntas?

Nadie alzo la mano  ni hablo, la verdad es que muchos estaban con sueño, pero tampoco había motivos para hacer consultas. Berenice me hizo una mueca para hacerme saber que todo iba bien, y yo le correspondí con una sonrisa amable.

Ella tomó asiento y el vehículo comenzó a marchar, miré tras la ventana para ver a mi madre, quien nos trajo, pero muy por lejos de estar despidiéndose de nosotros, estaba hablando con mi padre, quien si tenía los ojos fijos en nosotros.

Podría sentirme mal por el hecho de que a mi madre le importara más importunar a mi padre que indignarse a mirar como sus hijos se van, y más sabiendo que se van para volver completamente distintos y con mil responsabilidades más que solo ser unos adolescentes.

El Sol y el Universo [Libro 5]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora