Capítulo 39. La oscuridad

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Dos semanas han pasado de nuestro gran encuentro con Nuria, y la pelea con Dorot y Zarag, para ser honesto, las cosas desde entonces se fueron enredando más.

Desde aquel día, mi vida se hizo un rompecabezas de piezas diminutas, desconfiando del que venga de frente, y mirando de tanto en tanto atrás.

Si bien, tenía esperanzas que mi  permanencia a lado de Zafiro se hiciera más  romántica, he estado más lejos de esa ilusión que otra cosa.

Día tras día, se hace un ciclo infinito de entrenamiento, con la señora Abigail y el señor Aldebaran, quienes están empeñados en convertirme en un líder de calidad. Y esa, a penas es una de las razones por la que no he estado a la do de Zafiro.

Los nemosorum comenzaron a hacer ruido y mucho, convirtiéndose en una piedra en mi zapato, y lo peor  es que mientras no nos hagamos fuertes, no tendremos la más mínima oportunidad de pedirles ayuda.

Hugo está empeñado en conseguir las piedras, y ese Lior, no solo es un ambicioso de poder, las tres veces que nos hemos cruzado en estas semanas, durante los estragos que han causado, me he fijado que tiene los ojos sobre Zafiro, y sería un idiota si intento negar que no me carcomen  los celos, por sobre todo cuando ella, en más de una ocasión durante nuestras batallas, evitó tan siquiera empujarlo.

Pero ahora mismo, mi mayor preocupación, está centrada en otra cosa.

Anoche cuando dictaminamos las reglas con las que nos manejaremos a partir de ahora, tuve una pequeña revelación. Con respecto a Joel, era el único, en toda la mesa quien me cuestionaba las movidas, incluso, aquellas que su propia designada proponía. Parecía como si buscara evitar que logremos resolver este laberinto.

Las suposiciones no son lo mejor uno puede hacer, pues nos podrían llevar a caminos equivocados, o a tomar decisiones imprecisas, sin embargo, hay algo en mi interior que me grita desconfiar en él.

Mis pasos se hacen más fuertes a cada segundo, mientras la lluvia fría recorre mi cuerpo, intento llegar al colegio, y aunque podría haber aparecido allí  tuve que hacer muchos saltos antes de ello, porque simplemente, Dara  podría seguir mi rastro de vestigios de energía, y no quiero que me encuentren tan rápido.

Hice una seguidilla de 5 o 6 saltos, hasta unos 10 km de aquí  así que me puse a trotar.

El sonido de la lluvia, llega a mis oídos, como canto, como presagio, pero por sobretodo como augurio, lo siento, es como si una gran respuesta fuera a llegar a mi.

¿Cómo llegué a esa conclusión?

Cuando Nuria apareció, me apartó de todos, y me pidió, casi en un susurro, que cuando pueda, insinúe frente a Joel, que los naims me indicaron venir a buscar algo en el lapacho, que en teoría allí, hay algo que nos ayudará a ganar esta batalla a Dorot.

La reacción de Joel, fue mucho peor de la que me imaginé, no, no hizo un escándalo, solo río, y con sarcasmo volvió mi comentario trizas, sugiriendo que los naims realmente no tienen intención alguna de ayudarnos, solo distraen, y que esto no era una serie de fantasía y mitología como para creer que un árbol nos salvaría.

Increíblemente manipulador, y fue tan eficaz su reacción que consiguió poner de su lado a la mitad del salón, incluyendo a Aldebaran.

Abigail iba a protestar, pero, cuando oyó que secundaba a Joel, inmediatamente se calmó.

Con eso era suficiente, ya tenía mi prueba, y con ello, el motivo suficiente para venir hasta aquí. Si Nuria mencionó este lugar, por algo será.

Al fin frente al colegio, la lluvia se hizo más fuerte, y la noche terminó por deborarse al sol, con eso, lo tenía todo.

Solté el aire que estaba acumulando en los pulmones y con muchos nervios decidí saltar la muralla.

El Sol y el Universo [Libro 5]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora