Capítulo 40. Tregua

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Hugo me estaba viendo con los ojos inyectados en sangre, su odio era tan evidente, que sentí mi cuerpo hacerse añicos con ese acto.

La lluvia no ha dado descanso, y la verdad, parecían que sus ojos tampoco.

—¡Pensé que los dominis jugaban limpio!—me grito con la garganta destrozada —Pensé que su líder no se aprovecharía de un momento de Dolor, pero ahora veo que estoy equivocado...

>>Vienes por mi, cuando estoy destrozado, e indefenso, llorando la muerte de mi mejor amigo ¿Acaso es la única forma que tienes de ganarme Anta?

Alce mi mano a la altura de mi pecho y le mostré la cadena.

—No sabía que estabas de duelo—Aseguro cuando veo que sus ojos se agrandan al ver el collar—Pero la verdad es que vengo en con u  trato para ti.

—¿De dónde quitaste eso?—Pregunta con odio, tristeza, miedo y rabia—¿Cómo carajos conseguiste ese collar?

—Me lo entrego un perfugas, me dijo que te lo diera, que te pertenecía... y que gracias a esto podríamos hablar... pero Hugo, ahora no me importa la historia tras esta cadena, quiero saber ¿Cómo murió tu amigo?

—¿A caso piensas vengarte por mi Anta? —Rie pero termina acercándose a mi— Sabes muy bien quién fue, esa mujer, Zarag... no dudó en matar a Iam, lo degolló, frente mío... y me robó mi piedra... es por ella que estas aquí.

Sus palabras están llenas de odio y veneno, pero lo entiendo, yo estaría así, o peor...

—Ellos son nuestros verdaderos enemigos...

—Por el momento, Anta, tienes razón...

Me estira de la mano el collar, y lo mira, lo toma cómo si este fuera irreal, lo analiza, para luego mirarme a los ojos.

—Pensé que no existía, soñé con esto una y otra vez, noche tras noche, soñaba que se lo daba a una chica, y me sentía horrible, sabía, muy en el fondo, que esto representaba la muerte, y mira que día, viene hasta mis manos...

—Lo siento mucho Hugo... de verdad, siento la muerte de tu amigo.

—¿Sabes que si hubiera sido un muerto tuyo yo no lo sentiría? Verdad... claro que lo sabes, pero las guerras, que se planifican, son una cosa, los asesinatos a traición, son otra...

Se giró y miro hacia la tumba que estaba tra él, sobre la lápida estaba escrito el nombre de su amigo, y bajo el nombre, escrito en letra cursiva <<El chico Rock>>

No sé lo que se sentiría perder a alguien  pero muy en el fondo, lo siento, siento como si su pérdida fuera mía, como si a mi me hubieran arrancado tantas vidas, que estoy familiarizado con el dolor, y la desesperación.

—¿Quieree tregua Anta?

—Quiero destruirlos Hugo, los quiero muertos— la verdad es que me sorprenden mis propios deseos. Hugo sonríe, pero esa sonrisa está bañada de odio y tristeza.

— Pensé que ustedes no pensaban ni hablaban de matar...

—Pues la verdad, es que yo no sé que es bueno o qué es malo ahora, lo único que sé, es que estos dos, no dudarán en hacerlo si nos tienen ante ellos, y si no los matamos, nosotros seremos los muertos.

—Tengo condiciones...

—Yo igual...—digo mientras extiendo la mano, él la estrecha con fuerza.

—Viviremos en un mismo lugar... no estoy dispuesto a perder un sólo detalle, y para serte honesto, desconfío de algunos de ustedes.

—Coincidimos, viviremos bajo el mismo techo... mantendrás alejado a Lior de Zafiro.

El Sol y el Universo [Libro 5]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora