Han pasado 7 años desde que Helios ofreció su vida para salvar las nuestras, y hoy, en pleno equinoccio nos levantamos con los chicos para ver el amanecer y esperar que llegue su amado padre.
Ellos, definitivamente, creo que son los que se llevan lo más injusto de esto, porque todos los años, al meterse el sol por el horizonte me preguntan entre sollozos y tristezas ¿Por qué papi se va?
¿Cómo le explicas que hay fuerzas en el universo que nos obligan a pagar nuestras malas decisiones?
Por de pronto me limito a decirles, que debemos estar agradecidos de saber que volverá, sí, hay que esperar mucho, pero volverá.
Las lágrimas caen de nuevo de mis ojos, y odio esto,porque no me gusta que Iriel sea el que siempre esté atento a sacarlas, por que me recuerda tanto a su padre, como él era con el mundo cuidando cada detalle de las personas que sufrían.
—Mami—Dice Elaine mientras se recuesta en mi regazo—Papi se quedará a jugar más hoy.
—No, muñeca, papi no puede quedarse más...—le digo mientras sorbo.
Juro que no lloro todo el tiempo ante mis hijos, pero hoy estoy muy sensible, más de lo normal, que no aguanto las lagrimas.
—¿Y si en vez de jugar le pedimos a papi que nos entrene? —Elena dice corriendo al rededor de nosotros —El Tío Hugo y la Tía Alex dicen que soy una buena alumna, quiero que papi lo vea.
Dice dando unos golpes en el aire.
Y eso me saca una risita tonta.
—Ohhh ¡Sí! La tía Gizah me dijo que papi es un gran maestro—Eleonos se tira al suelo también justo en mi regazo sobre Elaine.
—Sí —respondo entusiasta, —Quizás hay que decirle a papi que entrenen, y no exageran, su padre es muy fuerte, pero no más que mami.
—¿Eres más fuerte que papi?—pregunta Elena levantando una ceja, niña malcriada, se nota que es una anta con esa actitud engreída.
—Sí, esperen a que llegue, y se lo vamos a preguntar.
Los primeros rayos del sol dieron contra el agua, y allí apareció mi esposo, salieron corriendo de nuestra carpa y fueron junto a su padre, arrojándose a él, mientras se ponía en cuclillas para abrazarlos.
Sus vocecillas de felicidad se metian en mis adentros y me rompían de nuevo. ¡Maldita sea Zafiro! Deja de ser una llorona.
Me levanto y también salgo de la carpa para ir junto a Helios, quién tiene a los niños colgados de él. Sonreí y me puse a imaginar, una vez más, como podría ser nuestras vidas si ninguno de los dos hubiera fallado en donde fallo, como seria nuestra vida, si en vez de vernos una vez al año, por contadas horas, estuviésemos juntos 24/7 pero... esa no es nuestra realidad.
Me acerco a él y le planto un beso. Uno tierno, aunque extraño inmensamente los apasionados, tampoco es que los tiernos no logren derretirme.
—¿Me extrañó Señor Anta?
—No te haces idea, señora Lamied...
Me devuelve el beso, mientras los niños corren a nuestro alrededor. Nos quedamos mirandonos por un largo rato y como en aquel día en que nos habíamos descubierto como personas, nos tomamos de las manos y caminamos en la arena de laguna blanca.
—¿Papi, es verdad que mamá es más fuerte?—Elaine pregunta arrancando una sonrisa de su padre.
—Es verdad, por algo es la reina—Responde entre risas.—No hacia falta que humilles la imagen de su padre... su majestad —me dice picaramente...
—Ahhh, pensé que sólo decía le verdad, perdón por no mentir.
Reimos un buen rato, él siguió caminando, yo me detuve, volteo a verme, y le hice un gesto para que continúe con los niños, mientras yo me paré frente al lago, miré al horizonte, y rememoré cada recuerdo hermoso que tengo de mi vida, de la pasada y la actual.
Ahora, sólo me queda esperar 500 años, a que los humanos decidan su camino.
Los bandos en mi universo se unieron, y de tanto en tanto, Lior viaja con Dana a otros universos a ver si convence a otros a unirse, los guían, los entrenan, en algunos lugares lo hemos logrado, en otros la avaricia parece poder más.
Nuestro objetivo, es dejar un legado, un ejército fuerte, uno que que pueda resistir las espadas de los ángeles y la maldición de los demonios, para que la humanidad no caiga, y se pueda dar fin a este ciclo de apuestas.
Como reina, cambie mi corona, y me hice del titulo de unión, porque al fin y al cabo, esa es la única forma de ganar.
Por las almas puras entrenamos a nuestra descendebcia, para que puedan luchar y detener a cualquier vestigio que intente revivir a la orden de las rosas.
No hay enemigos ahora, más que el dolor de nuestras perdidas, pero no tenemos idea de lo que pueda venir.
Juntamos a los nuestros, nos cuidamos, crecemos y nos ayudamos, como siempre debió ser, y esa es la misión de mi reinado, que todo dominis, perfugas, nemosorum, naim, perdido incluso, Astram, pueda ser parte de las bondades de este mundo, sin distinción, para que el día en que se pensen de nuevo las almas gane el bien.
Nuestro legado va, con el viento, renace con el sol y se ve con la luna en cada anochecer.
—Yeru... amor ¿está todo bien? —Pregunta Helios a lo lejos, mientras los niños corren a su alrededor.
—Sí... perdón... sólo estaba pensando.
—Ven y piensa conmigo amor...—Dice abriendo sus brazo, yo no dudó, y voy corriendo hacia él.
No importa, aún falta mucho tiempo, y esa, quizás ya no sea mi historia, aquí, ahora, sólo importa que las luces están con sus padres, que el sol cuida del universo y la piedra sostienen un reino.
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El Sol y el Universo [Libro 5]
FantasyTodo sacrificio ante la oscuridad se hace con los ojos cerrados, un deseo puede quemar las almas, y un Alma puede destruir el fuego. Helios Anta, destinado a ser el Guardián del universo, descubrirá quien es, cuál es su misión y que espera universo...
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