Cuando era joven planeaba mi fiesta de 20 años, imaginaba una gran celebración, con mucha gente, muchas mujeres, amigos... tragos, exactamente lo que nunca sucedió porque cuando cumplí esa edad mi hija ya estaba caminando y mi dinero solo servía para cubrir los gastos que su llegada generó.
Desde entonces dejé de hacer planes a largo plazo y entendí que lo que tú deseas no es lo mismo que la vida te depara así que, desde entonces mis cumpleaños solo llegaron y se fueron como cualquier otro día.
Algunos fueron divertidos porque después de un almuerzo con mi hija, por la noche iba a club y buscaba llenar mi soledad con sexo, lo que hasta hace un par de meses era lo único que le daba emoción a mis días, pero llegó ella, con un aspecto juvenil que me asustó apenas me di cuenta de lo atractiva que me parecía y ahora me veo planeando cosas que me gustaría hacer a su lado.
Ahora hago planes a futuro incluso cuando sé que no debería hacerlo.
—Sebas —susurró Carol. Dejé de mirar a través de la ventana de mi oficina y la observé— Te he enviado los balances del mes y aquí tengo todo sobre la venta de la editorial —regresé a mi escritorio y tomé los documentos que ella me entrega.
—¿Qué dijo Alonso?
—Que es una excelente inversión... —aseguró mi asistente y mejor amiga— él cree que si estás dispuesto a invertir debes hacerlo...
—¿Llamaste a Andrés?
—Estaba llegando...—asentí mientras leía con tranquilidad los balances— ¿La comprarás? —preguntó mi mejor amiga con tanta ilusión que me hizo sonreír.
—¿Qué opinas? —pregunté mirando los balances— ¿Crees que estoy loco?
—No —respondió ella de inmediato— Sacando a Amelia del asunto, creo que económicamente sería una gran inversión y, además, tu hija trabaja allí... tienes muchas razones por las cuales comprar sin lucir como un demente controlador.
Un golpe en la puerta hizo que Carol se alejara de mí y me dejó debatiéndome entre lo que quería y lo que sé debería hacer.
—¿He llegado tarde? —preguntó Andrés al aparecer en mi oficina, me levanté de mi sillón y le di la mano— ¿En qué quieres invertir? —preguntó sentándose frente a mí.
Empujé los documentos y él quitó su típica sonrisa apenas leyó la primera página.
—¿Quieres comprar la editorial donde trabaja Amelia?
El tono que había usado me advierte que si él reacciona así los demás lo harán peor y aunque no me importaba la opinión de los demás, la de Andrés sí que me interesa.
—Es una gran inversión —aseguró Carol al sentarse frente a nosotros— Independientemente de que Antonieta o Amelia trabajen allí, la inversión es recomendada...
—No siempre las estadísticas son acertadas —respondió mi amigo sin mirar a Carol y con toda su atención puesta en mí— ¿Por qué quieres comprar la editorial?
¿Por qué quiero comprar la editorial?
—No quiero que Amelia esté preocupada por perder su empleo —respondí con toda sinceridad— Con lo orgullosa que es, sé que no me dejaría ayudarla...
Andrés y Carol son las dos personas en las que más confío. Ambos habían estado conmigo desde siempre y solía tener en cuenta sus opiniones para cualquier decisión importante que debiera tomar, por ello le había pedido a mi amigo que estuviera presente porque a pesar de que Andrés es mucho más alocado que yo, cuando se trata de tomar una decisión es más frio de lo que suelo ser.
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Despertar
RomanceAmelia solía suspirar por esas historias románticas que caían en sus manos gracias a su trabajo en una editorial. Llena de sueños por cumplir, con solo 24 años solía imaginar la forma como conocería a su príncipe azul, un hombre honesto y fiel capaz...
