Admito que saber que iban a vender la editorial quitó un poco la alegría que sentía por la buena noticia de Pamela.
Mientras la señora Cleiton estaba de pie frente a todos los editores y traductores, yo solo podía pensar en lo mucho que se me complicaría todo si me quedaba sin trabajo.
—El señor Wilker me pidió que les hiciera saber que antes de ceder la compañía se asegurará de no dejar a nadie sin empleo.
Le sonreí a la señora Cleiton porque, aunque lo que decía debería tranquilizarme un poco no lo lograba. Siempre que llegaban nuevos dueños generaban cambios importantes y esos cambios no siempre son beneficiosos para los antiguos empleados.
—Les tendré informados de todo lo que suceda con el traspaso de la editorial —nos dijo la señora Cleiton— Mientras tanto debemos seguir trabajando así que... vamos a ello.
Tomé mi laptop y me levanté con le intención de marcharme como todos los demás.
—Amelia, quédate un momento, por favor —me dijo sonriendo, volví a sentarme— Tú también, Antonieta.
Todos los demás se marcharon así que solo estábamos la señora Cleiton, Anto y yo en la sala de juntas.
—Amelia —me dijo— imagino que la noticia te ha preocupado un poco, pero quiero que sepas que tú no tienes de qué preocuparte... —ella tomó mi mano y me sonrió— Tú y Antonieta hacen tan buen equipo que le he pedido al señor Wilker que antes de vender la editorial les haga un contrato para asegurarnos que no podrán echarlas por los próximos tres años.
Estoy tan sorprendida que no sé qué decirle, quiero llorar de emoción ante sus palabras porque era verdad, la señora Cleiton había estado muy satisfecha con mis ediciones y desde que Anto llegó se nos había hecho muy fácil avanzar y eso tiene a la señora Cleiton muy feliz, pero no esperé que ella sugiriera que nos contrataran de forma permanente.
Anto se pone de pie y la abraza emocionada de que oficialmente tiene el empleo de traductora. Está tan feliz que por un momento olvida su enfado conmigo y me sonríe.
—En verdad estoy muy agradecida —susurré mirando a la mujer— Me hace feliz saber que mi trabajo es de su total agrado.
—Sabes que ahora que tú y Antonieta han hecho este equipo estoy aun más satisfecha y mi forma de demostrarlo es consiguiendo este contrato para ambas.
—Muchas gracias, señora Cleiton —susurró Antonieta— No la defraudaremos...
—Estoy segura de que no... —respondió la mujer— el contrato lo están redactando y quizá mañana ya puedan firmarlo —yo asentí emocionada— Dentro del contrato también está la clausula de que, si alguna de ustedes obtiene la beca anual, la editorial les facilitará todo para que pueda viajar y al retornar tendrán sus empleos de vuelta.
—¿Qué beca? — preguntó Anto, la señora Cleiton le sonríe.
—Creo que no te he comentado de esto —Anto negó— La editorial tiene convenido con otra de Madrid, cada año hacemos un concurso del cual elegimos a un ganador y durante un año esta persona viaja a Madrid y la persona ganadora en Madrid viene aquí. Los gatos de la estadía corren por cuenta de la editorial, más el pago de un posgrado en una buena universidad de la capital española —Anto se quedó con la boca abierta— Amelia lleva tres años participando... quizá en este se cumpla su sueño.
—¿Quieres irte a Madrid? —Me preguntó Antonieta sorprendida, yo me encogí de hombros.
—Tenía ese sueño—Le confesé, ella frunció el ceño.
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Despertar
RomanceAmelia solía suspirar por esas historias románticas que caían en sus manos gracias a su trabajo en una editorial. Llena de sueños por cumplir, con solo 24 años solía imaginar la forma como conocería a su príncipe azul, un hombre honesto y fiel capaz...
