🔥Capítulo 56🔥

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Estoy con las manos en los bolsillos observando al salón rojo frente a mí y trato de ordenar todo el desastre que hay en mi vida.

Debería cambiarte de oficina —dice Andrés al aparecer.

Yo sonrío y me giro hacia él, tiene una copa y un vaso que supongo es para mí. Me lo extiende y lo tomo.

La verdad sigo sin entenderte —me dice chocando su copa con mi vaso— ¿No se supone que esto era lo que debería suceder? —ni siquiera le respondo y solo bebo de mi alcohol— Es decir, la dejaste ir para que cumpla su sueño, dijiste que esperarías que fuera ella la que regresara... pues ya regresó.

Tú y Carol no me entienden —me quejo mirando hacia el salón.

¿No será que quien no se entiende eres tú? —sigo en silencio y él se aproxima— Está bien... estás molesto, yo lo estaría —dice por fin dándome la razón— es decir estuvo follando con otro mientras tú casi te obligabas a participar de alguna dinámica aquí...

Le regalo una mala mirada y él se ríe.

Pero tú no estás molesto por eso... —me dice.

No puedo vivir de este modo —le explico— ella se va... viene, me echa... me recoge... ¡No soy un puto juguete!

Bien, entonces no le des el trabajo —aconseja mi mejor amigo— dile que ya no te interesa y sigue fingiendo que la ingeniera de San Mateo es suficiente para ti —otra vez lo miro de mala gana— Puedes fingir con quien te dé la gana que saber que ella volvió no te alegra, puedes ocultarte en tu ego herido, en tus celos o en lo que sea que estés sintiendo... pero tú y yo sabemos que el regreso de Amelia te ha hecho feliz.

¿Y qué... entonces hago como que aquí no pasó nada?

No, castígala por todo lo que ha hecho —aconseja mi amigo muy serio— El cuarto de castigo será suficiente para que entienda quien es su dueño —lo miro cuando dice eso y él sonríe— ¿Qué?

Es que lo único que a ti te falta para ser un Dominante es que te guste el cuarto de castigo —él se carcajea— No es un objeto para que digas que soy su dueño.

No, no es un objeto, es tu mujer y lo ha olvidado por 18 meses.

17 —le corrijo, él gira los ojos y me hace reír— ella va a envejecerme... —me quejo— justo estaba decidido a dejarla atrás, a olvidarla... hasta le insinúe a Helena que habrá una próxima vez... y Amelia llega así... pidiendo trabajo, diciendo que ha regresado y que, aunque no quiera verla... no sucederá porque quizá nos volveremos a encontrar y se atrevió a mencionar el club...

Mi querida Amelia —susurra el idiota sonriendo— Siempre supe que esa niña tenía potencial...—le golpeo el brazo y él se ríe— No puedes negar que es de lo más linda cuando se porta así no, no puedo negarloSi yo estuviera en tu lugar, no me hubiera enojado... la hubiera puesto sobre la mesa y la hubiera follado —otra vez me rio de lo simple que todo es para él— ¿Crees que su hermoso culo siga siendo Virgen?

Él se aleja apenas ve mi mala cara y se carcajea sabiendo que ha ido muy lejos. La sola idea aumenta mi mal humor de inmediato.

Si es así te ahorraría el curso que no terminaron...

Si no te callas voy a golpearte —le advierto— y está vez no me disculparé.

Él imbécil no deja de reírse hasta que algo parece distraerlo.

DespertarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora