Meses después...
La vida está llena de errores, de decisión malas que cambian el destino. De momentos tan duros que a veces piensas que no lograrás superarlo, pero el tiempo te ayuda.
El tiempo te pone en el lugar indicado, con las personas indicadas y te hace entender que eres la responsable de todo lo que ocurre en tu vida.
Esa mañana, fue un error... la noche antes lo fue más. Mi inmadurez y esos celos que no logré controlar fueron la causa del error más grande que cometí. Pasó un tiempo para entenderlo, para aceptar que mis estupideces me alejaron del hombre que amaba, pasó un tiempo para que aceptara que fui la responsable de toda esa locura, de una separación para que la no estaba preparada, pero así es la vida.
Cuando tomas el camino equivocado cambia tu destino y si el mío estaba con él, hoy no lo sabré porque mis errores lo alejaron y mi orgullo me trajo a un lugar lejos de él donde no tendría que sufrir al verlo bien sin mí.
Ella solo me mira y yo me tomo un momento para alejarme de ese recuerdo que aun hoy me causan dolor.
—¿Cuánto ha pasado desde entonces? —me pregunta la psicóloga.
—16 meses y tres semanas...
Ella asiente y se mueve en su sofá.
—Al principio contaba los días —susurro mirando mis manos— llegué a contar 386 días sin él, luego tuve tanto trabajo que perdí la cuenta y empecé a contar por semanas... y luego por meses... así que han pasado 16 meses y tres semanas desde que Sebastián y yo nos separamos.
La miro esperando que diga algo adecuado.
—Cuando iniciamos hace 12 sesiones te pregunté cuál era el motivo porque el que estabas aquí —yo asiento recordándolo— Dijiste que creías que necesitabas hablar con alguien que no te juzgara —muevo la cabeza afirmando lo que dice— volveré a preguntarlo... ¿Por qué estás aquí?
Estoy por repetir lo que dije la primera vez, pero ella levanta la mano y me impide hablar.
—Piénsalo un poco —sugiere— piensa en todo lo que me has contado y piensa en la verdadera razón por la que estás aquí.
—Creo... —me tomo un segundo y ordeno mis ideas— Creo que necesitaba contarle mi historia con Sebastián a alguien... —ella siente— creo que necesitaba preguntarle a alguien si en algún momento dejaré atrás esa historia.
—Las historias se cierran cuando tomamos el valor de no añorarlas —me dice— cuando dejamos de buscar la felicidad que tenías en ese momento, cuando dejas de comparar tu sonrisa de hoy con la de ayer... las historias se cierran Amelia, cuando decides seguir sin mirar atrás.
—Irse del país, salir con otras personas... tener una pareja nueva, ¿eso no es seguir? —pregunto— Han pasado 16 meses y tres semanas desde que me fui... ¿eso no es pasar la página?
—¿Lo es para ti? —me pregunta, yo suspiro— han pasado 16 meses y tres semanas y tenemos 12 sesiones hablando de él... ¿crees que has pasado la página, Amelia?
No sé qué responderle y solo espero que ella me de la respuesta.
—Las personas creamos vallas que conforme conocemos personas se va haciendo más altas —me dice, yo solo la miro— Cuando creces en un buen hogar, con padres amorosos, estos te muestras que ese tipo de amor es el que mereces, cuando tienes un novio bueno y se va, ese novio se convierte en tu vaya... buscas a alguien igual y de ser posible mejor, por eso muchas veces nos cuesta mucho volver a enamorarnos o iniciar una relación.
ESTÁS LEYENDO
Despertar
RomansAmelia solía suspirar por esas historias románticas que caían en sus manos gracias a su trabajo en una editorial. Llena de sueños por cumplir, con solo 24 años solía imaginar la forma como conocería a su príncipe azul, un hombre honesto y fiel capaz...
