Las noches frente al mar tienen su magia. El sonido de las olas rompiendo, el silencio... la luna brillando, todo es perfecto. Es como si nada malo ocurriera, cómo si el mundo no tuviera problemas, como si las agujas del reloj se detuvieran y te dejaran ser feliz un poco más.
Este lugar se convirtió en mi favorito. La casa de Javier tiene una vista privilegiada y desde la habitación que uso puedo ver el mar, las estrellas... la paz.
Nunca hemos dormido juntos, nunca me he quedado dormida sobre su pecho ni he despertado a su lado. Javier es de los que se desvela escribiendo, se le da mejor por las noches y a solas, así que no compartimos habitación.
Fue extraño, pero me sentí aun más cómoda con él.
Así que eso somos, un par de buenos amigos que follan mucho y pasan horas hablando de novelas o películas, de música o de historia... y es por eso que me siento tan bien a su lado.
El golpe en mi puerta me hace girar y espero que él entre.
Javier aparece frente a mí ya listo para irnos al lanzamiento de su nuevo libro. Sus hermosos ojos azules me miran y le sonrío con cariño, pero cuando tira de sus tirantes mi memoria trae a mi mente un momento que no esperé asociar a este instante.
¡No los compares, Amelia!
—¿No te gusta? —me pregunta algo preocupado.
—Sí, claro que sí —respondo alejando mis recuerdos y acercándome a él— Te ves perfecto.
Y no estoy mintiendo, Javier siempre lucía perfecto a pesar de ser bastante informal, pero hoy ha elegido llevar una camisa blanca y pantalones negros que junto a los tirantes le dan un aspecto elegante, pero moderno.
Luce tan guapo que sé volverá locas a sus admiradoras.
Me besa y toma mi mano para hacerme girar.
—¡Joder, tía! —exclama mirándome— Si no estuviera con el tiempo exacto —me toma de la cintura y me abraza a él— te convencería de echar un polvo antes del evento.
—Guardaré tu propuesta para cuando termine la fiesta...
—¡Vale! —me dice besando de nuevo mis labios.
Él toma mi mano y me lleva de regreso al balcón.
—¿Cuántas noches hemos pasado juntos? —pregunta abrazándome desde atrás— Creo que solo desde que llegaste aquí, este lugar se ve tan hermoso...
Javier me mira con tanto amor que desearía devolverle el sentimiento porque se lo merece.
—Ni siquiera sé cuándo me enamoré de ti —susurra.
—Creo que tu piscina sí lo sabe —él se carcajea de inmediato.
—No, no... ¡Que no fue por eso! —se defiende riendo— Vale, que fue el primer mejor polvo de mi vida —admite mordiéndose el labio— pero creo que ya te miraba con cara de idiota antes de eso.
Le rodeo el cuello con cuidado para no arruinar su camina y le beso la nariz.
—¿Te has dado cuenta de que nuestra historia es bonita?
—Sí, claro que me he dado cuenta —susurra— pero las historias bonitas usualmente terminan mal.
—No siempre —me quejo, él sonríe— Depende del escritor...
—Ya, pero presiento que quien escribió nuestra historia no tenía la intención de darle un final feliz, de ser así debió traerte a Madrid un año antes —me siento triste porque estoy de acuerdo— entonces yo sería el hombre perfecto para ti...
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Despertar
RomanceAmelia solía suspirar por esas historias románticas que caían en sus manos gracias a su trabajo en una editorial. Llena de sueños por cumplir, con solo 24 años solía imaginar la forma como conocería a su príncipe azul, un hombre honesto y fiel capaz...
