El clima en San Mateo es bastante agradable, el frio ha empezado a dejarnos y eso hace que la gente luzca más feliz.
La reunión termina y yo me despido de todos, camino hacia mi oficina mientras espero la próxima reunión.
La fábrica está en mantenimiento y como siempre me encargo personalmente de supervisar que el trabajo se haga de forma correcta.
Un golpe suave en la puerta me hace girar, Helena está de pie en la entrada y me sonríe.
—Ingeniero —me saluda, yo le sonrío— se ha hecho el mantenimiento a las turbinas, ¿Quiere revisarlo?
Ella luce indiferente, como si nada hubiera pasado, pero ha pasado... lamentablemente estuvo a mi lado en el momento equivocado, justo cuando mi casi hermana me contaba que Amelia se había echado un noviecillo.
Después de un año eso debería ser normal, debería no importarme... no doler, pero es pura mierda, fingir que ese sentimiento ya no habita en mi, es una mierda.
Tuve una mezcla de rabia, celoso... tristeza, miedo.
Corrí ese riesgo porque ella lo decidió, ella eligió irse, eligió dejarme y aunque moría por detenerla, no lo hice.
No me arrepiento porque sé que ese viaje ha sido muy bueno para ella, para sus estudios, para su vida. Era la oportunidad de su vida, de cumplir su sueño y aunque sabía sería difícil, fui fuerte y no la busqué.
Ella se alejó de todos los que podían recordarle nuestra relación y me fue un poco difícil saber de ella, pero Pamela siempre tuvo la delicadeza de recibir mis llamadas, por lo menos los primeros meses cuando necesitaba asegurarme de que ella estaba bien.
Supe por ella que tardó algunos meses en acostumbrarse, supe por ella que Amelia esperaba que la buscara, pero no tenía la intención de hacerlo, no si ella no me pedía que lo hiciera y después de lo que dijo aquella mañana, sabia que lo mejor para ella estaba lejos de mí.
La mujer que gritaba con dolor, confusión y molestia frente a mí no era la misma que había conocido en el estacionamiento. Amelia no podía manejarlo, incluso intentándolo, mi forma de vivir fue demasiado para ella y no quería que se sintiera de ese modo nunca más.
—¿Ingeniero? —susurra Helena regresándome a la realidad.
—Disculpa —respondo avergonzado— Sí, iré en seguida.
—De acuerdo —ella se gira con la intención de irse.
—Helena... —se detiene y me mira— ¿Tienes planes para hoy?
Ella se sorprende y frunce el ceño un poco, luego entra a mi oficina y cierra la puerta.
—No tengo —responde— ¿Por qué?
—Me preguntaba si querías ir a cenar... conmigo.
Ella me mira por un largo momento.
—¿Hay una cena de trabajo? —me pregunta.
Es inteligente, no está asumiendo que eso podría ser una cita.
—Solo seríamos tú y yo —le aclaro y su sonrisa se amplía— el hotel donde me hospedo tiene un buen restaurante... si quieres podemos...
—Creo que me había dicho que la cercanía entre jefe y empleado no eran recomendables —me interrumpe.
—Eso lo dije antes de follar en el sofá...
Ella muerde sus labios para no sonreír.
—Pero después de eso me dejó claro que fue un error.
ESTÁS LEYENDO
Despertar
RomanceAmelia solía suspirar por esas historias románticas que caían en sus manos gracias a su trabajo en una editorial. Llena de sueños por cumplir, con solo 24 años solía imaginar la forma como conocería a su príncipe azul, un hombre honesto y fiel capaz...
