Dominick Meyers
Ella debajo de mi cuerpo, gimiendo, jadeando; deletreando mi nombre por los movimientos que recibía. El alcohol en vez de dejar de repetir sus gestos, mordiscos en mi hombro y los arañazos en mi espalda solo hace que vuelva a retroceder logrando que mi verga palpite en mi pantalón con ganas de embestir su canal estrecho y caliente.
<<Ya te la follaste, listo>> quiero creer eso. Aún así, es una llama que me mantuvo en toda la distancia queriendo ver como temblaba bajo mi piel, sin olvidar como su coño resbaladizo soltaba sus fluidos como si fueran una mermelada saliendo de un frasco roto <<olvidala, solo fue un polvo>> sus ojos avellanos que no dejaba de verlos en todos los besos, caricias, lengüetazos y marcas que tuvo de mi parte no se pueden borrar; queriendo repetirlo sin parar. Ahora estoy seguro que quiero más de ella y de su cuerpo; el sexo nunca fue un pecado para mí y por esa razón quiero más hasta cansarme de este deseo que llevo dentro.
-Tuvo buena la faena ¡eh!
-Que mierda quieres -suelto con fastidio al sentir la presión en mi pantalón y no tener la solución sobre mi cama.
-Que genio -se sienta frente a mi-. ¿Ya nos largamos a Rusia? O tenemos que esperar otra follada por parte tuya.
No respondo nada; necesito de su cuerpo.
-¿Dominick? -llevo el poro a mi boca soltando el humo.
-¿Qué?
-Te enculaste muy rápido -suelta con una risa de burla-. Por eso no respondes.
-Claro que no, sabes bien que nunca eso pasa en mi vida -defiendo-, solo que la cuidadora no responde mis llamadas -no miento; quince horas y no responde ningún mensaje o llamada de mi parte.
-Intentaste por el otro lado -asiento y busca en su móvil-. Dame unos minutos y te tengo la información sobre tu escritorio.
-Es tu trabajo -recalco y rueda los ojos-. Ahora largate y dejame trabajar.
-¿Quieres una vaselina? -enarco una ceja sin entender-. Necesitas pajearte y dejar de pensarla.
-¿Por qué crees que la pienso? -suelto con burla-. Tengo miles de mujeres y no necesito de una.
-¿Por qué piensas que hablo de la pelinegra? -ahora la suelta con el mismo tono y mi humor se oscurece-, esa mujer te va derrumbar ese aire de egocéntrico, maldito hijo de puta y promiscuo.
-Largate y dejame solo.
-Será tu perdición -recalca y ruedo los ojos por su seguridad en vana.
-Ninguna mujer pudo y menos ella -replico.
-Entonces...
-No se puede negar que tiene buen cuerpo, tampoco niego que me la volveré a coger. Porqué ella solo será eso y más nada; solo sexo.
-Ajá -se concentra moviendo los dedos en la pantalla-, solo recuerda que está prohibido lo que haces y es riesgo por tu parte y, la mía por cubrirte -enfatiza y agrega-: las reglas no se pueden romper Dominick y lo sabes. Tienes que tener claro que eres dueño del mundo, pero las reglas de tu padre y abuelo son ley y no se pueden quebrar.
-Deja el lado obediente a un lado -sirvo un trago en el vaso de cristal-. Me vale mierda lo que mi abuelo y padre digan; es mi vida.
-Nunca lo vas a entender -alzo los hombros sin importancia.
Él se concentra en el móvil saliendo del despacho y vuelvo a tratar de mover los movimientos de mi padre para que no me joda la vida; como toda la vida lo ha hecho.
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Falacia
RomanceEsperar de la vida no es algo que debemos aferrarnos. Confiar en que una persona puede hacerte renacer luego de tanto dolor causado por la maldad que el mundo te ejerce como castigo no tiene precio, terminando con ese mismo sentimiento de dolor, res...