Sonrío como retrasada al pensar en su nombre y la sonrisa perfecta que tiene <<estás mal Isabela>> no puedo borrar su afecto y como sus niveles cardiacos no se regulaba como los míos al tenerlo cerca.
—Ya conseguiste lo que querías —chilla Karen frente a mí.
—¿De qué hablas? —frunzo el ceño sin entender sus acusaciones.
—Me olvidaba que eres retrasada —rueda los ojos y agrega—: te encuentro con uno de los clientes estrellas —empieza a enumerar con sus dedos—, me arruinaste el show por tú incompetencia, el hombre de aquella noche terminó yéndose por tú maldita intromisión y para el colmo me entero que fuiste agendada por una noche con él cuando a mi me debe una noche bajo sus sábanas.
—No tengo nada que ver Karen —alego—. No conozco a ese señor y no tengo la culpa que pidan por mí.
—Cada día anhelo que te destruyan por completo —termina de decir para entrar en el baño y todas quedan viéndome con lastima por lo que me acaban de decir.
—¿Cómo qué conociste a Dominick Meyer? —pregunta en susurro Carla.
<<Nadie debe saber lo que haremos>> sus palabras me recalcan que es mejor no decir nada o puedo meterme en problemas si alguien me escucha decir que no hicimos nada como lo establece el protocolo.
—Pues... se puede decir que sí —me encojo de hombros—, solamente que bueno...
—Tranquila, no debes decirme si no te sientes cómoda.
—Gracias.
—Siempre quise preguntarte algo —me mira fijo con curiosidad— ¿Por qué estás en manos de Álvaro?
Su pregunta ya me toma por sorpresa al momento de querer responder sin salir las palabras correctas de mi boca. No me siento bien contando de cómo llegué a este lugar o peor aún; decir mi pasado cuando ya puse mi vida en riesgo al contarle al castaño.
—Mi padre quiere que aprenda a ser una buena sumisa —respondo—; por eso estoy aquí.
—Haré que te creo. Sin embargo, entiendo que no estés preparada para decirme la verdad.
Durante el día nos mantuvimos en la responsabilidad de cada una y las prácticas llevadas por las más solicitadas. Yo no entro en esa categoría ya que cumplí con el castigo que Álvaro me impuso; por otro lado, pude recolectar las canastas suficientes para el viñedo.
Al terminar me dieron la muy esperada clase de cómo debo ser ante los demás y las demandas de mi padre. Mi mundo se maneja en que cada orden debo cumplirla sino un castigo recibiré y no quiero vivir de nuevo los golpes; Álvaro no está muy contento por no ser como las demás en moverme para su negocio. Mostrarme ante el público y poder ser buen servicio; durante la tarde un mayordomo me aviso que no entraría en la faceta de bailes y servicios ¿la razón? Realmente no lo sé.
—Al parecer alguien quedó fascinado por la noche que ofreciste muñeca —expresa Álvaro con una sonrisa—, y ahora pagaron una buena suma y mucho más que esa noche por tenerte cada noche en el reservado exclusivo.
Sé muy bien que se trata de Dominick, pero ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no me dijo de esto?
—No sé qué decir señor.
—No debes decirme nada —responde—; las demandas de tu padre no me generaron como lo que hiciste esa noche muñeca y por lo tanto estarás a disposición del comprador cuando él quiera.
—Entonces...
—Tienes media hora para estar lista; ya qué te esperarán.
Asiento y vuelvo a la habitación dónde me dan lo necesario para alistarme. Mi cuerpo está cubierto por una chaqueta de cuero y debajo de ella porto un conjunto blanco: un corpiño con tiras cruzadas en mis senos que los realzan por su firmeza y forma que denotan sobre la tela transparente, las bragas son con tiras en los muslos abrochados por unas medias blancas de borde de encajes.
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Falacia
RomanceEsperar de la vida no es algo que debemos aferrarnos. Confiar en que una persona puede hacerte renacer luego de tanto dolor causado por la maldad que el mundo te ejerce como castigo no tiene precio, terminando con ese mismo sentimiento de dolor, res...