CAPÍTULO FINAL

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Asedio

Blake Roux

Cuando me hicieron responsable de mi desobediencia, escapé del mundo hasta resguardar al amor de mi vida y mi flor que me inflaba mi corazón al sentirla en el vientre de mi mujer y se convirtió en mi pieza más valiosa. Cuando supe que mis hechos traerían consecuencias supe que debía trabajar y ser un gobernante. Sin embargo, no pensé que un consejo despreciaba tanto un mundo solo por ser oscuro.

Ahora me encuentro entre las sombras eliminando todo lo que le hizo daño a mi flor venenosa y puedo decir que dejé el amor por venganza y es lo que muchos temen al verme porque saben que no tendrán paz en sus almas y serán torturados en el mundo peligroso y negro.

—Mi rey —habla uno de los infiltrados del Palacio quien me mantiene informado y cuida de ella como un maldito cuervo—. La princesa se encuentra en peligro.

—Explícate

Me levanto y el calor del inframundo retumba entre las almas desagarradas.

—Es acusada por asesinato contra el hijo de Dominick Meyers.

Puta mierda, el fuego empieza a entrar a la habitación y apaciguo el intenso cabreo antes que mis poderes pierdan el control.

—Señor...

—Manda a sabotear la barrera del Palacio es momento de entrar por ella.

No voy abandonarla esta vez. La sacaré de las garras de esos ángeles intachables. Haré que su mente un puto infierno mientras se arrastran a pedirme piedad y paz.

—¿Está seguro?

Mis dedos hacen la maniobra hasta llevarlo al precipicio donde al fondo se ve aquellos gritos, lamentos y suplicas.

—¿Acaso quieres caer junto a ellos?

—No, mi rey —tartamudea.

—Entonces ordénale a Alexander que en diez minutos vamos a invadir ese lugar.

Lo suelto cerrando el suelo. Tengo la habilidad de mente, sadismo y rey del abismo. Soy capaz que sientas el fuego quemarte por una eternidad por el pecado que llevas en tu cuerpo y torturo de la peor forma.

Manejo el fuego y soy conocido como ángel de la muerte. Capaz de adelantar tu final de peores formas. Las runas fueron el inicio de poder tener un puesto en este mundo luego que mi padre dejara el trono y el puto universo nos quitara de la trifuerza.

—Te acompaño —habla la pelinegra que no cesa su inquietud al saber que de nuevo tiene lo que años perdió.

—No, tú te quedas —demando y me acerco hasta besarle los labios—. Una vez casi te pierdo por culpa de ellos mi hermosa y esta vez no correré el riesgo —uno mi frente a la suya y todavía siento como nuestras almas están conectadas acelerando mis latidos—. Estás más segura aquí.

—Necesito verla —musita quebrada.

—Y la tendrás frente a ti mi hermosa —aseguro y la miro borrando esos miedos—. Fuimos derrotados y ahora somos la destrucción que temen acercarse. Ya nada nos dañará.

—Promételo —sujeta mi rostro con los ojos a punto de soltar esas lágrimas que vengue una vez.

—Te lo prometo mi hermosa reina.

Me levanto y su mano se desliza con lentitud por la mía. Todos se encuentran preparados para este día. Y las ganas suman al poder llevarme ahora la victoria de destruirlos y que ahora soy neutral entre las ridículas leyes y gobierno a mi manera. Ahora es mi turno verlos caer mientras pensaban que estábamos escaso y se equivocan son el enemigo que no querrán tener.

FalaciaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora