CAPÍTULO 15

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Una semana después

Isabela Johnson

Mis pies están cansados; mi espalda destrozada por los látigos y mis muñecas adoloridas por las cadenas que llevo en ellas.

Durante este tiempo he sido protagonista de la esclavitud y las enseñanzas de este horrible lugar. Cuando pensé que podía sentir una pequeña línea de luz; me tropiezo de los más alto hasta recibir el golpe de la realidad. Mis mejillas se encuentran sucias por el poco aseo que nos permiten, las nuevas tratan de adaptarse; pero unas pierden la vida por la poca fuerza que tienen.

Hace siete días que no veo a Dominick desde la última vez; puedo pensar que será definitivo no volver a verlo. Al día siguiente fui esclavizada para ser una buena sumisa y mujer ante un hombre; ha sido difícil cuando las demandas se hacen imposible lograrlas. Me he ganado golpes, poca comida y hasta poco tiempo de descansar y solo somos esclavas de la luz solar bajo tareas fuertes.

—Espalda recta —un latigazo resuena en mi espalda y las cadenas se estiran por el golpe.

Las chicas a mi espalda tratan de evitar que estiren la cadena que nos tienen amarradas en fila; logrando más dolor en mis muñecas. Mis manos tiemblan, mis pies tratan de sostenerse, aunque sea imposible por el poco descanso que tengo, sigo dando pasos seguros; mis labios están secos y puedo jurar que pálidos por la deshidratación durante estos días.

Esta institución si no logras ser una buena mujer ante un hombre, pueden quitarte hasta la vida por ser según ellos "un estorbo en el mundo" es difícil poder adaptarse y mucho más cuando tu mente no es tan fuerte para resistir e intentar sobrevivir. Es lo que hago durante toda mi vida, estos castigos no se asemejan a los de mi padre y, por eso me adapto un poco más rápido. Cada día somos expuestas ante hombre que a ellos le llaman "instructor especializado" donde cada una tiene un hombre y él le dispone demandas como animales hasta acatar y aguantar los golpes que ellos quieran <<me he ganado algunos>>; sin embargo, he tratado de ser buena ante las pruebas y cada vez se colocan más difíciles.

—Es momento de la práctica de sumisión —grita la encargada viendo la tabla con una página sobre ella y marcando.

Pienso en Dominick a cada nada. Sus labios, sus ojos azulados, las facciones que se marcaban y su cuerpo sobre el mío borrando cada momento horrible que viví. No puedo negar que fue la primera persona que se me ha hecho difícil sacar de mi mente, aún más, cuando fue una marca que no se puede borrar y solo logra que la recuerde más. Nunca entendí por qué se alejó o por qué no quiso que lo viera más; aunque fuera como amigo. Es el único que me ayudaba a sobrevivir a las demandas de Álvaro.

No lo he visto más ni en los eventos y es extraño o puede ser que haya ido y no pude verlo, aunque fueran cinco minutos.

Mi nombre suena y liberan mis cadenas para ser llevada al instructor. Esta vez, es un hombre pelinegro y alto, solo puedo ver sus pies por tener prohibido ver a mi dueño a los ojos.

—Sírveme la cena —inclino un poco mis pies para empezar la prueba de que estoy cumpliendo ante las demandas.

Las pruebas ya tienen todos los objetos que serán utilizados para el momento. Agarro el plato que se encuentra, llevándolo a la mesa sin mirar al hombre; me quedo detrás de él hasta esperar alguna orden o que pida que me vaya.

—No quería carne —mis ojos se abren con asombro

<<esta vez es más difícil>>

—Lo siento, mi señor —escucho como estrella el plato contra el suelo y la comida se disperse en ella.

—Cuantas veces te tengo que decir que quiero algo nuevo cada noche —exige con voz alta—, ¡estoy harto de comer carne!

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