Justin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York.
Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
Tenía muchas ganas de estar con Justin aunque también sabía que tenía que estar con mi hermana apoyándola con el tema de su boda y todo eso. En todo el día no volví a ver a Justin ya que había salido con Harry a unas reuniones fuera de la empresa, eran casi las 9:00 pm cuando iba a mi coche para esperar a Justin en su departamento y llamar de camino a Antoni.
-Hola ¿Ya casi llegas? -Hola Antoni, no voy a llegar a cenar. -¿Vas a cenar con Justin? -Sí, me voy a quedar en su departamento. -¿Olvidas que soy tu hermano mayor? -Me quedar en su departamento junto con media oficina, vamos a trabajar hasta tarde.
Sabía que sí le decía la verdad no dejaría de llamar para molestar, así que tenía que decirle que era algo del trabajo y así podría estar completamente a solas sin interrupciones de nadie con Justin.
-Está bien, solo cuídate. -Lo haré, buenas noches. -Buenas noches.
Me fui al departamento y cuando llegué Justin ya había llegado de todas sus reuniones y estaba preparando la sala con velas y unas copas de vino.
-Hola. -Hola, pasa por favor. -Gracias, huele delicioso. -Espero que te guste, de entrada tenemos canapé de jamón serrano, como plato fuerte cordero y de postre trufa de chocolate con frutos rojos... ¿Chateau Petrus, Pomerol? Es cosecha 2009. -¡Uy! Francés. -Lo compré en un viaje que hice a Marsella. -Has hecho muchos viajes ¿No? -Sí algunos. -Lo más lejos que he ido a sido de Polonia a Nueva York y de Nueva York a Polonia. -Nunca he ido a Polonia. -Deberías ir. -Iré... Contigo. -Me encantaría... ¿No sientes que tu departamento está muy silencioso sin Mia? -Demasiado, es increíble como me he acostumbrado tanto a ella; pero me da gusto que mi mamá esté intentando acercarse a su nieta. -Eso le hará bien a ambas. -Eso espero; así tendremos tiempo para nosotros también. -Nos vemos todos los días en la oficina. -Pero en la oficina no puedo abrazarte, ni besarte y mucho menos hacerte el amor. -¡Pero ahora no estamos en la oficina!
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Y así fue, nos fuimos a la cama y dejamos de lado la cena que había preparado, por alguna razón cuando estaba con Justin me sentía sexy y quería que él lo notara. Todo iba demasiado rápido, ambos nos quitamos la ropa mutuamente entre besos y caricias, esa noche los dos llegamos al clímax mucho más rápido que la primera vez y no hubo nada de dolor, solo satisfacción y deseo.
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-¡Ah... Ah... Justin! -¡Hum!
Y ambos llegamos al orgasmo en el momento que teníamos que hacerlo.
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-Contigo todo es perfecto. -Justin... Siento lo qué pasó en la oficina esta mañana. -No hablemos de eso, ya hay que olvidarlo. -Es que me siento como una tonta, me comporté como una adolescente. -Y me gustó, saber que tengo una novia celosa es divertido. -No soy tóxica, solo fueron celos. -Lo sé, yo confío en ti. -En serio, perdón. -Está bien, no te preocupes. -Gracias por hacerme tan feliz. -Quisiera hacer más, pero es difícil. -Con que estés aquí conmigo yo soy la mujer más feliz del mundo. -¿Sabes que me haría feliz justo ahora? -¿Cenar algo? -Sí, me la pasé en reuniones con Harry y no alcanzamos a comer nada. -Yo también muro de hambre y lo que tenías en la cocina huele delicioso. -Entonces vamos a cenar. -Ok, vamos.
Justin se puso unos jeans y una camiseta, yo me puse la camisa que se había quitado él que estaba en la orilla de la cama solo con las bragas debajo y sin sostén, seguía demasiado hot y me gustaba demostrarlo.
-¡Qué sexy! -¿Te gusta? -Tú me encantas.
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-También me encantas, pero en serio tengo hambre. -Está bien, ven.
Justin Entrelase mi mano con la de Hanna y fuimos a la cocina, ya tenía todo listo para cenar y fuimos a la sala donde tenía las velas y el vino, por obvias razones las velas se acabaron antes de que pudiéramos cenar pero aún así el ambiente seguía un tanto romántico pero erotico al mismo tiempo.
-Está delicioso el cordero. -Que bueno que te gustó, es una de mis especialidades. -¿Ah si? -Eso y lasagna. -Amo la lasagna. -Entonces tendré que prepararte una especial. -Si la entrada es igual a la de esta noche entonces me va a fascinar aún más. -Cuando te conocí en la empresa jamás me imaginé que fueras así, te ves demasiado seria y recatada ¿Quién diría que eres todo lo contrario en la cama? -¿Pensabas que era sumisa? -Un poco. -¿Y no te gusta que no lo sea? -Me encanta, eres perfecta en todos los aspectos. -... No en todos.
El semblante de Hanna cambió bruscamente y no entendí porque.
-¿Dije algo malo? -No, es que me acordé de algo cuando era adolescente. -¿Quieres contarme? -... Cuando era joven mi vida era la escuela, estudiar y solo pensaba en lo que quería para el futuro y básicamente fui una nerd a la que nadie quería y a la que todo el mundo le hacía el feo... Cuando estaba por graduarme de secundaria había un chico llamado Ethan por el que todas las niñas se morían y todas querían que él las invitara al baile de graduación. -Supongo que tú estabas incluida. -No, yo sabía que era imposible que Ethan me invitara a la graduación, o por lo menos eso pensaba hasta que una semana antes de la fiesta llegó a la salida y me dijo "Hanna ¿Te gustaría ir conmigo al baile de graduación"? Y Hanna estúpida dijo que sí. -¿Por qué dices eso? -El día de la fiesta pasó a mi casa por mí y se hizo todo el show previo que supongo ya conoces, fuimos a la fiesta y estuvimos bailando, tomando jugos y básicamente disfrutando de nuestro último momento con amigos antes de salir; entonces yo le dije a Ethan que iría al baño y cuando entré a uno de los cubículos de los sanitarios unas chicas de mi grupo entraron hablando de Ethan y de mí, estaban diciendo que Ethan había hecho una apuesta con sus amigos de llevarme al baile de graduación y después hacerlo conmigo.
Hanna Recordar eso me hacía sentir cosas que según yo había olvidado que sentía, pero estaban más vivas que nunca en mi pecho y solo tenía ganas de llorar.