Justin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York.
Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
-¿Justin te importa si volvemos a casa? Estoy muy cansada. -Sí claro, vamos.
Nos despedimos de todos los que aún quedaban en la cena y nos fuimos al auto.
-¿Y esa sonrisa? -No es nada es solo que jamás imaginé que algo así pasaría. -¿Qué tu novio sea el bestman de tu ex novio? -Que estuviera tan feliz y enamorada... ¿A dónde vamos? La casa no es por aquí. -Hoy es una noche solo para nosotros. -¿Y Mia? -Harry está con ella y esto fue idea de él. -¿Ah si? -Sí. -Bueno y ¿A dónde vamos? -Ya veras.
Llegamos al hotel The Surrey New York, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad; Justin pidió la llave a una reservación que ya había hecho.
-Vamos. -Ya tenías todo listo. -Por supuesto.
Subimos al ascensor y al cerrarse las puertas recordé cuando conocí a Justin en la oficina y sonreí.
-¿De que te ríes? -Del día que nos conocimos en la oficina. -¿Cuándo no sabías que yo era tu jefe? -Cuando lo único que sabía de ti era que media empresa quería contigo y la otra mitad ya había estado con el jefe. -¡Ay mi corazón! -Conozco tu pasado señor Andreotti. -Y ya te dije que no me siento orgulloso de eso. -Lo sé.
Llegamos a la habitación y cuando entré todo estaba iluminado con velas encendidas haciendo un camino hasta la recámara principal.
-¿Que es todo esto? -¿Pensaste que se me iba a olvidar tu cumpleaños? -Pero mi cumpleaños es... -Hoy. -¡Es cierto! -¡Feliz cumpleaños mi amor! -¡Gracias amor! -Debes soplar la vela y pedir un deseo. -Con pastel y todo. -Así es. -Ok...
Pedí un deseo que ya se había cumplido y apagué la vela.
-¿Qué pediste? -Es mi deseo, si te digo ya no vale. -Dime. -A ti. -¿A mí? -Sí, a ti. -Pero, ya estoy contigo. -Lo sé, así estoy segura que mi deseo se cumplirá. -Ven. -¿A dónde? -Solo ven conmigo. -Está bien. -Cierra los ojos y cuando diga 3 los abres ¿Ok? -Ok.
Caminamos hasta en ventanal de la habitación que estaba cerrado con las cortinas, Justin me guió hasta allí y después me soltó de los hombros.
-¿Justin? -Espera.... Ábrelos. -¿¡Qué es todo esto!? -Hanna, tenía todo un speech preparado para este momento, pero estoy muy nervioso y se me olvidó por completo así que solo te dire lo que siento ahora. -Mi amor. -Hanna desde que nos conocimos en el ascensor de la empresa mi vida cambió por completo y todo gracias a ti, no sólo me has apoyado en la empresa sino que también en mi vida; antes de conocerte jamás pensé que las personas podrían querer sin esperar nada a cambio y tú desde el primer momento has estado conmigo sin interés alguno y estoy seguro que es por eso que me enamore de ti perdidamente y Hanna yo quiero que estes a mi lado por el resto de la vida... Hanna nada me haría más feliz que dijeras que sí. -¿A qué digo que si? No me has dicho nada. -A casarte conmigo.
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-¿Qué dices? -¡Justin!... ¡Sí, sí me quiero casar contigo! -¡Te amo Hanna, te amo como no tienes una idea! -También te amo como no tienes idea Justin.
Justin me puso el anillo, los dos estábamos temblando pero sumamente felices, jamás imaginé que ese momento fuera a llegar y mucho menos con Justin, conocía el pasado de ese hombre y nunca pensé que fuera a sentar cabeza y por supuesto que menos conmigo. Entramos de nuevo a la habitación porqué hacía algo de frío.
-Toma. -Justin no puedo beber alcohol. -Lo sé, es sidra sin alcohol; no podemos no celebrar hoy. -Gracias, es el mejor cumpleaños que he tenido en toda mi vida. -Es el primero de muchos. -¿Sabes? Nunca imaginé que este momento llegaría. -Yo tampoco, antes de conocerte con el simple hecho de escuchar la palabra matrimonio me ponía mal. -¿Y qué te hizo cambiar de opinión? -No sé, un día simplemente me desperté y dije "Me quiero casar con la mujer más maravillosa del mundo" y compré el anillo. -La vida te cambio de la noche a la mañana. -Sí, no fue fácil pero no cambiaría nada.
El celular de Justin sonó.
-Que raro es de la policía. -¿Crees que Estéfano...? -Tranquila.
-Hola. -Señor Andreotti buenas noches, disculpe que lo llame a esta hora. -No se preocupe oficial ¿Qué pasa? -Es sobre la mujer que le disparó al señor DiMarco. -¿Qué pasa con ella? -Fue encontrada sin vida en su habitación en la clínica de rehabilitación hace un par de horas. -¿Está seguro? -Sí, pero es necesario que venga a hacer el reconocimiento del cuerpo. -Está bien, voy para allá. -Lo siento mucho. -Gracias.
-¿Qué pasa amor? -Al parecer la madre de Mia perdió la vida. -¿¡Qué!? -Tranquila Hanna. -¡Ella me prometio que se cuidaría y haría de todo para estar bien que Mia pudiera verla rehabilitada! -Amor, ya no tenía solución; su dicción era demasiada recuerda que ya había estado en una clínica antes. -¡Lo sé y Estéfano fue quien la sacó de ahí! -Amor no llores. -¡Justin no es justo que por culpa de ese infeliz haya personas muertas! -Lo sé, pero sabemos que si ella seguía igual tarde o temprano terminaría así; ahora tengo que ir a reconocer el cuerpo ¿Te parece si te llevo a casa con Mia y le pido a Harry que vaya conmigo? -¿No quieres que vaya contigo? -Prefiero que te quedes en casa, debes descansar. -Está bien, como tú quieras. -Vamos.
Justin De camino a casa Hanna no dijo ni una sola palabra, solo iba viendo por la ventana y de vez en cuando se secaba las mejillas.
-Hola ¿Que hacen aquí? Pensé que iban a pasar toda la noche fuera ¿Hanna estás bien? -Estoy bien, solo quiero ver a Mia. -Está durmiendo en su habitación. -Voy con ella. -Ok.
-¿Qué pasó Justin, le diste el anillo, acepto? -Sí le pedí que se casara conmigo. -¿Y? -Aceptó. -¿Y por qué tienen esas caras? -Todo iba bien hasta que me llamó el agente que lleva el caso de Estéfano para decir que habían encontrado a la madre de Mia muerta en su habitación de la clínica. -¿Qué, cuándo? -Hace rato, tengo que ir a reconocer el cuerpo pero no quiero que Hanna vaya conmigo. -No te preocupes hermano, yo voy contigo. -Gracias, me cambio y nos vamos. -Está bien.