Justin se limpió las lágrimas de los ojos y me abrazo, me dio un beso en la frente y me volvió abrazar.
-¡Hanna!
-Sí dime Mia.
-¿Por qué mi papi está llorando?
-Porque tu papi está feliz.
-¿También llora de felicidad?
-Claro que sí.
-Nunca he llorado de felicidad, solo porque estaba triste.
-Bueno, pues a partir de ahora las únicas lágrimas que están permitidas son las de felicidad ¿Ok?
-¡Ok!
-¿Por qué no le das un fuerte abrazo a tu papá y un beso gigante?
-Está bien.
Mia corrió y abrazó a Justin, lo lleno de besos por toda la cara y eso cambió de inmediato el semblante de él, era claro que su hija había llegado a cambiarle la vida y eso estaba bien para los dos.
-¿No te unes a la guerra de cosquillas?
-No sé si Mia me invite.
-¿Qué dices, la invitamos a nuestra guerra de cosquillas?
-¡Huum! Sí.
Tuvimos una guerra de cosquillas en el sofá de la sala, tenía mucho tiempo que no me divertía tanto de una manera tan simple como lo era jugar, a pesar de ser una persona adulta me di cuenta que no todo es trabajar y ser responsable sino que también está bien divertirse y pasar tiempo de calidad con las personas que son importantes para uno, sin importar sin son 5 0 10 minutos, lo que importa es la calidad de tiempo y no la cantidad.
-Bueno señorita, ya hicimos una guerra de cosquillas pero tenemos que desayunar algo ¿Qué se te antoja?
-¡Mmm!
-Hoy es domingo de salir ¿No papi?
-Así es.
-¿Domingo de salir?
-Sí, el domingo mi papá y yo salimos a desayunar y después vamos a los juegos del centro comercial.
-Que divertido suena.
-¿Quieres venir?
-Yo...
-¡Por favor!
-Por favor.
-Está bien, voy con ustedes.
-Gracias.
-¡Siii... Hanna viene con nosotros!
-Pero, antes tenemos que cambiarnos porque no podemos salir en pijama.
-Ok... ¿Esa camiseta es de mi papá?
-¡Eh!... Sí.
-Y los pants?
-... También.
-Ok.
Voltee a ver a Justin y el solo estaba riendo por lo bajo, me vio y me guiñó el hijo; Mia me tenía tomada de la mano y me llevó a la habitación de Justin que se veía muy diferente a la vez que estuve ahí cuando Mia enfermó y la llevamos al hospital.
-¿Todos esos dibujos los has hecho tú, Mia?
-Sí pero algunos papá me ha ayudado.
-Son muy lindos.
-Mira este lo hice yo solita.
-¡Que lindo!
-Es mi papá, está soy yo y esta eres tú.
-¿También me dibujaste?
-Sí, yo quiero que mi papá y tú sean amigos.
-Bueno mi amor, resulta que Hanna y yo no somos amigos.
-¿Por qué no?
-Porque Hanna es mi novia.
-¿Es tu novia?
-Sí.
-¿Y qué es eso?
-Eso es que yo quiero mucho a Hanna y ella me quiere mucho a mí, y es algo más bonito que ser amigos.
-¿Entonces mi tío Harry también es tu novio?
-¡Eh no! Harry es mi hermano.
-¡Ah! ¿Solo las niñas pueden ser novias de los niños?
-No mi amor, también las niñas pueden ser novias de las niñas y los niños de los niños, eso también está bien.
-¿Y cómo sabes cuando quieres que alguien sea tu novio?
-Bueno...
-Hanna ayuda.
-Tú eres su papá.
-Y tú podrías ser su madrastra.
-...
-Sabes que quieres que una persona sea tu novio o novia cuando no quieres que se vaya nunca, cuando estás con esa persona y te hace muy feliz y cuando no está estás triste, cuando sientes mariposa en el estómago solo con verlo.
-¡Ah! Nunca he sentido eso.
-Y espero que no lo sientas pronto.
-El papá tóxico.
-Es una niña.
-Y es tu hija.
-Espero que no siga mis pasos.
-Hanna me ayudas por favor.
-Por supuesto.
-¿Puedes ayudarla? Necesito darme un baño.
-Claro.
-Gracias.
Ayude a vestir a Mia mientras Justin se bañaba, la termine de peinar y después me cambié de ropa, lo único que tenía era la ropa que llevaba puesta un día antes y después de ver cómo había quedado de linda Mia me sentí como la nana de la niña. Juan Tun siempre estaba bien vestido así que a dónde quiera que fuéramos parecería la chica que cuida a la hija del jefe.
Mia y yo fuimos a la sala a ver televisión mientras Justin terminaba de arreglarse.
-¿Listas señoritas?
-Mira papi, Hanna me peino y no me dolió.
-Te ves hermosa princesa.
-No soy muy bueno peinando niñas.
-Si me dijo Mia.
-Eso del peine y las ligas no son lo mío.
-Lo tuyo es quitarlas.
-Podría hacerlo está esta noche si quieres.
-La niña te va a escuchar.
-Está metida en la televisión, nunca me escucha.
-Mia ya vámonos.
-...
-Mia, vamos.
-...
-Ya ves.
-Déjame intentar.
-Mia, vámonos.
-Ok.
-Es un encanto.
-Ya sé quién me ayudará cuando entré al colegio.
Para cuando nos dimos cuenta Mia ya estaba parada en la puerta con su pequeña mochila en la hombros.
De camino al restaurante saque mi celular del bolso y no me había dado cuenta que estaba muerta la batería y no tenía cargador de coche y no le había avisado a Noah que no llegaría a casa.
-¡Ay no!
-¿Qué pasa?
-Murió la batería de mi teléfono y no tengo cargador.
-En la guantera debe estar uno.
-Voy a ver.
-Claro.
-Justin.
-¿Si?
-Enserio.
-¿Qué?
Saqué un paquete de condones y se los enseñé por debajo para que Mia no viera y empezara a preguntar.
-Está nuevo y te juro que no he estado con nadie más que contigo desde Palm Springs.
-No me recuerdes Palm Springs ahora, no puedes tener esto por todos lados.
-Mia nunca abre la guantera, siempre va en el asiento trasero.
-Cuando estaba ayudando a Mia necesitaba un liga y encontré más de estos en un cajón del tocador, ahora ella no alcanza pero en unos meses podrá abrir todos los cajones que alcance, tienes que tener más cuidado con tus cosas.
-Los guardaré en el baño donde mi hija no alcance.
-Gracias... Y estos los guardo yo.
-Espero que los uses conmigo.
-¿Con quién más podría usarlos?
Llegamos al restaurante y nos dieron una mesa, una chica de acercó para darnos las cartas y saludó a Mis bastante amigable.
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MI FAMILIA PERFECTA
RomanceJustin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York. Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
