Justin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York.
Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
-Hola Justin. -Hola Susan. -¿Lo de siempre? -Sí por favor.
-Susan, ella es Hanna la novia de mi papi. -Ah.
-Hola. -Hola. -¿Necesitas tiempo para leer el menú? -Eh no, lo mismo que Justin está bien. -Ok.
-¿Y tú Mia, que vas a querer, lo de siempre? -Sí por favor. -Bien.
La mesera se llevó los menús algo seria, fue un momento bastante incómodo.
-No le hagas caso a Susan. -Sentí que me encajaría el bolígrafo en el cuello.
-A Susan le gusta mi papi, pero él dice que es muy joven para él. -Lo es.
-Tiene 17 años, es una niña. -A mí también me gustaba alguien mayor cuando tenía esa edad. -¿A si? -Era un amigo del trabajo de mi papá, era más joven que él pero lo veía como un hermano menor hasta que se enteró que le gustaba a su hija de 17 años y dejó de llevarlo a casa cuando yo estaba allí. -¿Y qué pasó? -Pues nada, dejé de saber de él cuando vine a Nueva York hasta que llegó la invitación de su boda. -¡Auch! -Fue una linda ceremonia. -¿O sea que si fuiste? -Ya tenía 20 años y no me gustaba más, solo fue algo de mi adolescencia.
-Hanna. -Si cariño. -Necesito ir al baño, pero no puedo quitarme esto. -Vamos, te acompaño. -Ok.
-Ahora regresamos. -Está bien.
Le había puesto unos jeans y un suéter rosado y unos tenis blancos a Mia pero no tenía la fuerza para quitar el botón de sus jeans.
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-Papi nunca me pone jeans, siempre uso vestido y pants. -Es más sencillo para ti, lo siento. -Ok, me gusta como me vestiste. -Tú papá también te viste muy linda. -Mi papá no sabe de ropa de chica. -Créeme, sí que sabe.
No le iba a decir a una niña que lo que su papá sabía hacer era quitarle la ropa a las mujeres con los ojos cerrados.
-¿Mi papá sabe de ropa de mujer? -Sí, tu papá se viste muy bien y en su trabajo la mayoría de las mujeres que trabajan ahí también se visten muy bien. -¿Sabes donde trabaja mi papá? -Sí, yo trabajo con él.
Mia salió del baño, la ayudé de nuevo con sus jeans, nos lavamos las manos y volvimos a la mesa con Justin.
-Acaba de llegar el desayuno. -¿Seguro que no me va a envenenar? -Seguro. -Está bien.
Terminamos el desayuno y después fuimos a una plaza comercial donde había un área de juegos enorme para los niños y ahí Mia era feliz.
-Así que este es el lugar favorito de Mia. -Sí, todos los fines de semana venimos a este lugar, no para de correr y jugar con todos los niños que se encuentra aquí. -Es el único momento en que es una niña de verdad y se olvida de todo. -Sí, es su momento y por eso la dejó que juegue todo el tiempo que quiera. -Justin, gracias. -¿Por qué? -Por dejarme ser parte de la vida de tu hija. -Mia te adora, gracias ti se ha dado cuenta que no todas las mujeres son como su mamá...
-¡Papi, papá! -¿¡Qué pasa mi amor!?
Mia llegó corriendo y llorando a dónde estábamos sentados comiendo helado.
-¡Mi mamá... Mi mamá! -¿¡Viste a tu mamá!? -¡Sí, por favor que no me lleve! -Tranquila mi amor, no te va a llevar. -¡Ya me quiero ir de aquí papi! -Sí mi amor, ya nos vamos.
Justin Cargué a Mia quien estaba llorando y Hanna llevaba el helado y la mochila de Mia, desde que salimos de la plaza hasta que llegamos a casa no paró de llorar; Hanna la llevó a mi habitación y se quedó con ella hasta que se durmió.
-Ya se durmió ¿Estás bien? -Sí, estoy bien. -Nunca te había visto así. -¿Qué hacía esa mujer allí, por qué fue a buscar a mi hija? -No sé Justin, yo también me pregunto lo mismo. -Ella me la dejó, no puede ahora volver por ella. -A ver cálmate, no sabemos si fue a buscar a Mia o fue una casualidad que la viera. -¿En serio crees que fue casualidad? -A ver, no te enojes conmigo, yo solo intento ver el lado menos negativo de las cosas. -Tienes razón, perdón es que esto me pone mal. -Poniéndote así no vas a arreglar nada; Mia está bien y eso es lo importante. -Bueno sí. -... Tengo que ir a ver a mi familia, no sé que pasó con mi hermana y Erik pero no quiero dejarte así. -No te preocupes por mí, ya estoy más tranquilo y Mia está durmiendo. Ve a ver a tu hermana. -Está bien pero llámame si me necesitas. -Ok, gracias ¿Te veo en la noche? -No sé, déjame ver cómo está todo en casa y te aviso. -Está bien, te acompaño a tu coche. -No, quédate con Mia por si despierta. -Ok, Hanna. -¿Si? -Te quiero. -... Yo también te quiero.
Para mí no era nada fácil decir "Te quiero" a una persona, Hanna era la primera persona a la cual se lo decía y lo hice porque lo sentí y quise que lo supiera. Oficialmente era mi primera novia formal a la que quería que todo el mundo conociera.
Hanna Le dí un beso en los labios y me fui, tenía que ir a casa para ver mi hermana y saber que iba a pasar con la boda.
-Hola familia. -Hola. -¿La misma ropa de ayer? -No pude ir a cambiarme a casa de Noah. -Entonces te quedaste con Justin. -Sí y no empieces de hermano protector porque ya no soy una niña. -No eres una niña pero te ensucias de helado de chocolate la camiseta. -Mejor me voy a dar un baño y me cambio. -Ok. -Por cierto ¿En dónde está Nathalie? -Ella y Erik salieron, no sé a dónde. -¿Entonces si habrá boda? -Eso parece, anoche se quedaron hasta tarde hablando y hoy en la mañana solo desaparecieron. -Al menos habrá boda. -Eso parece... ¿Cómo te fue con Justin? -... Ya somos novios oficialmente. -¿Ahora si de verdad? -Sí. -Felicidades hermana. -Gracias. -Hanna. -¿Si? -Ya vete a bañar, no puedo con ese chocolate en tu camiseta. -Ya voy. -¿Cenamos juntos? -Claro.