Justin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York.
Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
Me cambie y nos fuimos a la morgue para reconocer el cuerpo, Harry siempre estuvo conmigo desde que nos hicimos amigos y para mí ya era como un hermano.
-Tengo que entrar solo. -Claro, aquí te espero. -Gracias hermano.
Entré y vi el cuerpo, no había ninguna duda de que era ella, la madre de mi hija estaba muerta. Salí de inmediato con el estómago revuelto y fui directo a la calle, no pude evitarlo ni contenerme y vomite justo detrás del coche.
-Justin, Justin ¿Estás bien? -¡Ah si, se me revolvió el estómago horrible! -En coche tengo una botella de agua, voy por ella. -Gracias.
Respire profundo y me calmé un poco, Harry me llevó la botella con agua y nos recargamos en el maletero unos minutos en silencio.
-¿Y ahora qué? -No sé, me haré cargo de todo. -¿Necesitas que hagamos algo más? -Me dijeron que viniera por la mañana para recoger las cenizas. -Entonces vamos a casa, tienes que estar con Hanna y Mia, yo paso por ti en la mañana para venir. -¿Te puedes quedar en casa? -Seguro. -Vamos.
Harry y yo volvimos a casa y fuimos a nuestras habitación, cuando entré a la mía Hanna no estaba así que asumí que se había quedado dormida con Mia en su habitación y fui para allá; las vi profundamente dormidas y me acosté al lado de Hanna, la abracé por la espalda y la desperté sin querer.
-Hola. -Hola. -¿Estás bien? -... Si estoy contigo estoy bien. -Vamos, dejemos que Mia descanse. -¿Segura? -Sí.
Hanna y yo fuimos a nuestra habitación, me senté en la orilla de la cama y Hanna se sentó a mi lado y me tomó de la mano.
-En la mañana Harry y yo iremos a recoger las cenizas y las llevaré al cementerio. -¿La pondrás en la cripta de tu familia? -No, hace tiempo compré yo una cripta y la pondremos ahí, claro si estás de acuerdo. -¿Yo? -Ahora vas a ser mi esposa, por lo tanto eso también te pertenece. -Justin yo no tengo ningún problema con eso, al contrario. -Gracias amor. -Te amo. -Yo más, no sabes cuánto me hace bien que estés conmigo.
Hanna Yo en el fondo sabía que Justin estaba mal, podía verlo en su rostro y aunque no quisiera decírmelo era obvio. Lo único que podía hacer era estar con él y darle todo mi apoyo.
-Papá, Hanna ¿Puedo dormir con ustedes? -¡Mi amor, claro que sí! -Es que tuve una pesadilla. -Tranquila hija; ven a dormir aquí. -Papi. -¿Si? -¿Mi mamá ya nunca va a volver por mí? -¿Por qué lo preguntas? -Soñé con ella y me dijo que me quería y después se fue. -Está bien Mia, duerme aquí.
No pude contener las lágrimas, Mia sin saber que había sucedido con su mamá, se había despedido de ella. Pasaron dos semanas y el día de la boda de Erik y Nathalie llegó. Yo era la dama de honor de mi hermana y Justin uno de los bestman de Erik; hasta ese momento no sabía nadie más que Harry que Jusntin y yo nos habíamos comprometido. Una noche antes de la boda me fui a casa con mi hermana y sus amigas para arreglarnos todas juntas.
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-¡Te ves hermosa Nath! -¡No llores Hanna, voy a llorar yo también! -No, tú tienes prohibido llorar hoy. -Tú tampoco puedes llorar. -Nathalie, no sabes lo feliz que estoy por ti; nada me alegra más que todo se ha aclarado y que todo está bien entre nosotras. -Hanna eres la persona más importante para mí en la vida; te amo. -Te amo.
Tenía un regalo para pedirle a Nathalie que fuera mi dama de honor el día de mi boda, sería la segunda persona en saberlo y estaba muy emocionada por pedírselo a mi hermanita.
-Tengo algo para ti. -¿Para mí? -Sí, es algo especial. -¿Qué es? -Ábrelo.
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-¿¡Qué es esto!?... ¡No!... ¿¡Te propuesto matrimonio!? -¡Sí, me voy a casar! -¡No lo puedo creer, muchas felicidades Hanna! -Gracias Nath pero ¿Qué dices, aceptas ser mi dama de honor? -¡Por supuesto que aceptó, gracias por darme ese gran honor hermana! -¡Bueno ya basta de lágrimas, hoy es tu día! -Ok, bueno ya estoy lista. -¿Vamos? -Vamos.
Fuimos a la iglesia del hotel donde nos habíamos quedado una noche antes; cuando llegamos Erik y sus bestmen estaban ya esperando en el altar, las damas empezamos entrar y de reojo vi a Justin detrás de Erik; todos tomamos nuestros lugares y la ceremonia empezó. Todo fue perfecto, salió como Nath y Erik querían. Después de la ceremonia nos fuimos a la terraza donde sería la fiesta, hasta ese momento no había podido estar con Justin; cuando llegamos a la terraza Justin y Antoni aún no llegaban así que me senté en una silla de la barra con un vaso con agua.
-Hanna. -¿Ethan? -Hola, tanto tiempo sin verte. -¡Eh sí, mucho tiempo!... ¿Qué haces aquí? No sabía que mi hermana y tú fueran amigos. -Pasaron muchas cosas desde el colegio. -Sí, muchas. -¿Y ahora estás soltera? -Yo...
-Aquí estás mi amor. -Hola.
-No Ethan, estoy comprometida... Con este hombre maravilloso.
-Amor, él es Ethan fue mi compañero en el colegio. -¿El del baile? -... Sí.
-Mucho gusto, Justin Andreotti. -Ethan Coleman.
-¿Amor le preguntaste a Nath? -Sí y aceptó. -Que bueno amor.
-Ethan si nos disculpas, voy a saludar a mi familia. -Sí claro, me dio mucho gusto verte. -...
-Si hasta luego. -...
-¿Vamos Hanna? -Sí vamos.
Justin me tomó suavemente por la cintura y con la otra mano tomó mi clutch que estaba en la barra y fuimos donde mi madre.
-Te ves hermosa. -Gracias, tú también te ves muy guapo. -Gracias ¿Qué pasa? -Nada. -¿Segura? Estás muy seria. -Solo estoy un poco cansada, anoche no descansé y he tenido un poco de náuseas. -¿Quieres ir a casa? -No, hoy es el día más importante para mi hermana y no quiero arruinarlo.
-Hija, si te sientes mal es mejor que vayas a descansar. -Pero...
-Justin llévala a casa, pueden dejar a Mia con los niños y mañana la podemos llevar a casa. -¿Segura, no hay problema? -No te preocupes, vayan. -Está bien gracias.
-Gracias mamá. -Descansa mi amor. -Lo haré.
De camino a casa sentí que el bebé se movió y me emocioné bastante, fue una sensación muy extraña.
-¡Justin! -¿Qué pasa? -¡Se movió! -¿Quién se movió? -¡El bebé, el bebé se movió! -¿¡Qué, en serio!? -¡Sí!