Justin Andreotti es un hombre de 29 años, soltero, atractivo, inteligente y sobre todo mujeriego pero también dueño de una importante agencia publicitaria de Nueva York.
Hanna Nowak es una mujer de 27 años, soltera, inteligente, educada, reservada y...
-¿Qué pasa Hanna? -Nada, estoy cansada. -¿Quieres que me vaya para que descanses? -No... De hecho quería pedirte que te quedaras conmigo esta noche. -¿Segura? -Entiendo si prefieres ir a casa de tus padres. -¡No! Es solo que me tomó de sorpresa que pidieras eso. -Lo siento. -Está bien.
Pedimos el servicio a la habitación de la Villa y así pudimos hablar más y conocernos mejor.
-¿Puedo hacerte una pregunta? -Sí claro. -Cuando llegué esta mañana estás viendo el noticiero y dijiste que hablaban sobre la boda de tu hermana y tu ex novio ¿Por qué hablaban de ellos en televisión? -Bueno, la familia de él es reconocida en el mundo de la hotelería, sus papás son socios de grandes cadenas hoteleras en Europa y él es uno de los chefs más reconocidos en Polonia; tiene un restaurante con dos estrellas Michelin y está en la lista de los 50 mejores restaurantes... -Ok, ya me sentí opacado por el ex... Aunque yo tengo algo mucho mejor que él no tiene. -¿Un departamento en Uptown? -A ti. -Justin... -Sé que esto no es real, pero quiero sentirlo de verdad.
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-¡Eso se sintió bastante real! -¡Muy!
Nos dejamos llevar por lo que estábamos sintiendo, no podía evitar besarlo y claramente Justin tampoco podía dejar de besarme; podía sentir todos sus movimientos con las manos en mi espalda, cómo subía y bajaba tiernamente pero al mismo tiempo seduciéndome cada vez más. Metió lentamente su mano por debajo de mi blusa y desabrochó mi sostén y nos separamos un poco solo viéndonos a los ojos y seguimos con lo nuestro, crucé una de mis piernas por su cadera abrazándolo con ambas piernas mientras desabotonaba su camisa y sin pensarlo ambos nos despojamos de las prendas de la parte superior de nuestros cuerpos. Justin se levantó del sofá cargándome entre sus brazos y con los míos lo tomé por el cuello, camino hasta mi habitación y me sentó sobre el tocador tirando todo lo que estaba sobre él; se desabrochó el cinturón mientras seguíamos besándonos y a ciegas ambos nos deshicimos de nuestros jeans y ropa interior, me tomó de la cadera con ambas manos lanzándome de nuevo para ir a la cama...
-Justin... -¿Hum? -... Nada, no te detengas.
... Quería decirle a Justin que no había tenido sexo en mucho tiempo, pero no pude hacerlo ya que cada segundo que pasaba mi expiración aumentaba más y más; todo iba bien entre besos y caricias hasta que llegó el momento en que me penetro ya que dolió mucho y no pude evitar hacer un gemido de dolor.
-¡Ah! -¿¡Qué pasa!? -¡Nada! -Te escuché Hanna ¿Te lastime? -No es eso, es que... Hace mucho no estaba con alguien y dolió un poco. -¿Quieres que pare? -¡No, no quiero que pares!
La última persona con la que había estado había sido el ahora prometido de mi hermana justo antes de llegar a Nueva York y desde entonces no había vuelto a estar con ningún hombre sexualmente hablando. Justin era el primero después de años. El resto fue un poco menos doloroso pero seguía sintiendo una presión bastante fuerte en la zona íntima pero aún seguía disfrutando el hecho de estar con él.
Me levante de la cama solo envuelta en la sabana y corrí al baño a ver qué estaba pasando en aquella aérea del mi cuerpo y era que cuando había tenido relaciones sexuales por primera vez no había sangrado y la única persona con la que había estado en toda mi vida había sido la misma y según la ginecóloga eso podía pasar, no era muy común que sucediera pero existía la posibilidad.
-Hanna... Hanna ¿Está todo bien? -Sí, solo dame un momento por favor. -Está bien, pero ¿Segura que te encuentras bien? -Sí Justin, estoy bien. -Ok.
Justin Estaba preocupado por Hanna, no tenía problemas con que ella fuera Virgen a los 27 pero tenía miedo de haberla lastimado y que no quisiera decirme lo que en verdad estaba pasando, nunca me había pasado algo parecido con ninguna mujer y el hecho que esto estuviera pasando justo con Hanna me tenía mal. Pasó poco menos de 20 minutos cuando Hanna por fin salió del baño con una camiseta puesta y recién salida de la ducha, su semblante era muy distinto al que tenía antes; me acerqué a ella y pasé mis manos delicadamente por su cadera acercándola un poco más a mí.
-¿Estás bien? -No, me estoy muriendo de vergüenza. -Hanna eso no importa, yo quiero saber si tú estás bien, si quieres que vayamos al médico o necesitas algo. -Yo estoy bien, pero nunca pensé que esto pudiera pasar. -No entiendo, pero si no quieres hablar de ello está bien. -Físicamente esto es normal, no después de tanto tiempo pero sabía que era una posibilidad... La primera vez que tuve relaciones con un chico no hubo sangrado y mi Ginecologo dijo que quizá mi himen era más elástico que no me preocupara, pensé que eso se quedaría así pero al parecer no lo fue... Justin de verdad lo siento. -Hanna no tienes que pedir disculpas de nada, es complemente normal no tienes de que preocuparte.
La abracé y la besé, por alguna razón que no entendía sentía que tenía el derecho de hacerlo sin tener que pedirlo.
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-Estoy muy cansada, quiero dormir. -Estamos de acuerdo que no podemos dormir en la cama ¿Verdad? -Pero la sala es incómoda para dormir. -Voy a pedir que cambien las sábanas. -¡No! -¿Por qué no? No podemos quedarnos aquí así. -Ya sé pero no lo hagas tú, lo haré yo. -¿Segura? -Sí. -Está bien entonces me daré un baño en lo que hace eso. -Ok.
Hanna Llamé a la recepción para pedir que cambiaran las sábanas de la cama, la chica de servicio llegó justo cuando Justin se iba saliendo de duchar y recibió una llamada de Mia a pesar que ya era muy tarde.
-Buenas noches he venido a cambiar las sábanas. -Sí claro, adelante. -Permiso. -Propio.
Justin salió de la habitación sin camisa y solo con unos jeans negros al momento que la chica iba entrando a casi nada de chocar con ella.