Capítulo 3

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Cuando me desperté, estaba tumbada boca abajo pero pude observar que ya empezaba a amanecer. La luz que entraba por la ventana era todavía algo tenue. Con los ojos aún medio cerrados me obligué a ponerme en marcha. Me levanté mucho antes que Scarlett, para cuando observé mi reloj ya había hecho la tarea para la universidad que tenía pendiente, había ido hasta la panadería y me había dado mi dosis diaria de harinas y dulces. Me había dado el tiempo de pasar por casa de Samantha para ponerla al tanto sobre mi nuevo trabajo. No le había mencionado lo peculiar que había resultado mi jefe, preferí guardármelo para mí, al menos por ahora, puede que solo fueran ideas mías y estuviera viendo cosas donde no ocurría absolutamente nada. Lo cierto era que la noche anterior me había dormido con la luz encendida como de costumbre pero esta vez escuchando música en español. Había soñado con él, un hombre de barba rojiza que me hablaba al oído llamándome Bombón y lo extraño había sido que no había tenido ninguna pesadilla. Tenía que admitir que era un tipo elegante puede que eso me estuviera trastornando.

- Buenos días Yigit. - Bebí un sorbo de mi café de Starbucks mientras me dirigí hacia él, se encontraba parado justamente junto a la maquina de café. - Tengo que llevarle el café al Sr. Jeremías. Ayer me encargo que yo se lo llevara y no tú. Dije sin quitar los ojos de mi café, por algún extraña razón sentí que venía un sermón.

- Espera. Espera un momento ... ¿El Sr. Jeremías te pidió que tú le llevaras el café de ahora en adelante? - Frunció su entrecejo. - ¡Me niego rotundamente! Ese ha sido mi trabajo durante más de 5 años ¿Qué demonios está pasando aquí? Bien. Anda. Dilo niña de una vez. Soy todo oídos. - No dejaba de tocarse sus tiradores de un lado a otro. - Necesito beber un buen té negro como los de mi abuela en este mismo momento. - Agregó ofuscado.

- ¡Yigit por Dios no tengo idea! Eso fue lo que me dijo - Hice una pausa intentando no darle demasiada importancia. - ¿Y sabías que tanto té puede alterar tus nervios? Seguramente sea eso lo que suceda contigo. - Mientras protestaba fui chequeando mi teléfono celular.

- Si claro. - Replicó con calma esta vez. - Solo digo que aquí hay algo raro. Igualmente faltan... - Miró su reloj de pulsera. - Unos diecisiete minutos para que llegue el Sr. Jeremías. Llega todos los días a la misma hora desde que comencé a trabajar aquí. Es sumamente estructurado. Por eso se me hace muy raro ese cambio en su rutina. Solo eso digo.

- No creo que sea para tanto. - Pensé en la noche anterior, en mi sueño y en lo bien que había dormido. Alcé mi vaso de Starbucks a mis labios, mientras que con un gesto automático eche hacia atrás el cabello que se me venía al frente como intentando alejar esos pensamientos.

- Mira chica lista, bebe tu café y lo leeré para ti. De esa manera me sacare la duda. - Rodeó la barra de la cafetería y se instaló en un taburete a esperarme.

- ¡Estas completamente loco! - Pero siempre había querido saber cómo se hacían ese tipo de cosas, así que terminé mi café y se lo di. - De acuerdo veamos que tiene mi destino para mí. - Dije sin más.

- Se dice que deparara mi destino para mí. - Ladeé mi cabeza y no pude más que esbozar una sonrisa ante su comentario.

- Ok. Veamos que deparara mi destino entonces. - Repetí y apoyé un brazo sobre la barra en una actitud de principiante orgullosa en el tema.

- Bien. Veamos que nos dice tu café aquí. Mmmm - Volteó el vaso sobre un pequeño plato y lo giró un par de veces en el sentido contrario a las agujas del reloj. Luego, lo colocó en la posición normal y pensó por unos segundos. - De acuerdo, ya lo tengo. - Quitó sus ojos del vaso para mirarme fijamente. - El pasado y el futuro se cruzarán frente a ti. Como si fuera el cruce de dos ríos. Y vas a tener que elegir Yulia, ¿Si caminas de frente o si vuelves al pasado? Tu destino ya estaba escrito, Maktub Yulia. Eso es todo. No veo nada más. - Dijo y lanzó un largo suspiro.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora