Capítulo 19

171 68 33
                                        

En el momento en el que abrí mis ojos me di cuenta que aún estaba claro, observé a través del gran ventanal que el sol se iba escondiendo detrás de los enormes árbol del parque iluminando todo en tonos de colores cálidos, con pinceladas naranjas, rojas y amarillas que inundaban el ambiente mientras el crepúsculo me creaba una sensación de profundo sosiego.

Noté un dolor en cierta forma dulce en todo mi cuerpo, me dolía la espalda, los hombros, los brazos, las piernas, que me recordó lo que había sucedido. Sentí deseos de acurrarme en la cama y guardarme todas aquellas sensaciones, pero había algo en el fondo que me lo impedía y repetía una y otra vez que debía marcharme cuanto antes de aquella casa. Jeremías dormía a mi lado, no había planeado hacer el amor con él de la misma forma que no había imaginado jamás que escuchar su respiración mientras dormía sería tan reconfortante.

Tenía sus labios entreabiertos, emitía un leve zumbido al respirar, estaba todo él dormido allí después de que nuestros cuerpos hubieran estallado haciendo el amor por primera vez, luego de aquella batalla de nuestros cuerpos que se habían liberado ante tanta pasión y me había desbordado por completo. Mi cuerpo aún seguía temblando, aún no sabía si lo estaba soñando ¿Podría ser la centinela de sus sueños? me pregunté. No, no hallaría allí nada más que incertidumbre y penas de las que acabaría siendo dueña. Odiaba esa sensacion, detestaba sentirme de aquel modo.

Quería acariciar su mejilla, tocar su cabello, sentí impulso de peinarlo con mis dedos, de acariciar su rostro. Eran muy extrañas todas esas sensaciones que se agolpaban dentro de mi, ocupando espacios cuya existencia había ignorado, sitios donde esperaba mantener siempre fríos y deshabilitados. No estaba acostumbrada a estar con un hombre y mucho menos al nivel que él me proponía. Había entregado una parte de mi misma que ni siquiera sabía que existía. Una parte que no quería que existiera. Necesitaba volver a tener el control y encerrar esa parte inmediatamente. Y eso me asusto enormemente. Ahora tenía tantas sensaciones, demasiadas. Y me hacía completamente vulnerable, por eso en vez de tocarlo abandoné la cama, opté por deslizarme con cautela y buscar mi ropa para vestirme cuanto antes y alejar aquellos sentimientos contra los que tanto luchaba con la esperanza de recuperar un poco de mi dignidad. Jeremías no movió ni un solo músculo ni hizo un solo ruido. Cuando salí de su casa Ramón me acompañó hasta la entrada, no pude resistir acariciarlo ya que no había podido hacerlo con su dueño. Pedí un taxi y decidí llamar a Yigit.

- Yigit.

- Yulia estoy saliendo de la Agencia ¿En dónde estás? - Preguntó deprisa.

- De camino al pub de Noah te espero allí, necesito hablar contigo. - Dije mientras decidí caminar por el camino de entrada entre los árboles hasta encontrarme con el taxi.

- De acuerdo nos vemos allí en media hora. - Agregó.

Lo esperé sentada en la barra, mi cabeza comenzaba a palitarme por el golpe. Le pedí a Noah un whisky doble necesitaba algo fuerte y pensar con calma. El lugar olía a cerveza Guinness había variedades de ellas tan selectas que era difícil decidirse por una en especial. Vi entrar a Yigit algo apresurado al tiempo que echaba un vistazo a su alrededor.

- Yulia, aquí estoy ¿Qué fue lo que ocurrió? - Llevó uno de los taburetes hacia mi lado tomando asiento.

- Ay Yigit me va a estallar la cabeza en cualquier momento. - Y no solo por el golpe, me dije. Me acurruqué sobre la barra mientras me frotaba el cuello entumecido. Él observó disimuladamente mi vaso de whisky.

- Si sigues bebiendo whisky no me sorprendería. -Le dediqué una mirada larga y fría pero una media sonrisa se dibujo en sus labios y fui incapaz de evitar una rápida sensación de alivio, ante su evidente sarcasmo solo me encogí de hombros.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora