No estaba segura de lo que sentí en ese preciso instante ni tampoco tuve oportunidad de descubrirlo ya que me miró fijo por espacio de largo segundo antes de ingresar, pero lo que si comencé a sentir fue que el rostro se me iba quedando sin sangre. Me froté una mano contra el pecho intentado parecer inexpresiva.
- ¡Yigit! - Pero su voz sonó demasiado fría para poder fingir. - Déjanos solos por favor. Luego hablaré contigo. - La pausa que había hecho a continuación había sido demasiada larga. - Conviene que seas discreto. - Agregó, hundiéndo sus manos en los bolsillos de su pantalón.
- Si, por supuesto. - Contesto él sinceramente.
- Es necesario y prudente. - Su voz volvía a sonar demasiado fría. - Por el bien de mi familia conviene que sea de esta manera. - Recordé las palabras de Andrew cuando amenzó a mi madre luego de haberla herido y que a causa de toda esta historia ella hubiera resultado herida no dejaba de atormentarme. Yigit cerró la puerta del estudio tras haberse ido. Cruce mis manos esperando a que se me asentaran las entrañas al menos un poco. Él se volvió a mirarme, me estaba observando y sus ojos eran de pura preocupación. Vi sus ojeras y un destello en sus ojos, incertidumbre, enojo.
- Te agradecería que me ... - Él se interrumpió. Por varios segundos hubo solo silencio, solo me observaba con esa mirada tan particular suya. - Que me informes todo lo que sabes Yulia. - Me pidió colocando sus manos en su cadera esta vez. - ¡¿Cómo has podido poner micrófonos en mi oficina?! - Exclamó de repente enfadado sin darme tiempo a responder. En ese momento yo también quería aparentar frialdad pero esa frialdad sería un fraude que solo podría actuar.
- No era mi intención. - Lo dije casi suspirando. Eso, al menos en parte era verdad. No sabía como explicarlo. Reuní coraje para lo que debía decir sabiendo que iba a ser un momento muy difícil. - Tú no me diste otra opción. - Reconocí que hacia falta mucho valor para hablar con él. No esperaba que aquello fuera para nada fácil.
- ¡Es suficiente Yulia! - Comenzó a dar vueltas furioso por el estudio, de un lado hacia otro. - ¿Por que? ¿Por que? - Repitió clavando su ojos en los míos otra vez - ¿Por que tan solo no me hiciste caso?¡Todo el tiempo he intentado protegerte! - Pese a la rigidez que sentía en mi cuello y hombros, también lo miré a los ojos.
- ¿Que significa eso? - Aunque mi voz sonó más potente aún vacilaba. Noté mis músculos mucho más tensos.
- Es muy claro Yulia. Ellos no pararan hasta encontrarme y dar con él evangelio. - No tenía lógica. No era posible. El estómago me dio un doloroso vuelco al pensar que aquello era real. - Seguramente ya estes al tanto de todo así que no andaré con vueltas. - No esperaba respuestas suyas ¿Cuantas vez se lo había suplicado? Aquello parecía no estar pasando en verdad. A causa de ello tomé coraje para hablar.
- Si tan solo hubieras confiado en mi desde un pricipio la historia hubiera sido diferente Jeremías...
- ¡¡No podía decirte nada maldita sea Yulia!! - Me interrumpió rápidamente. - Esto no se trata de una simple confección...
- ¡Andrew me tuvo amenzada desde un comienzo! - Grité. Cerré mis ojos, empezaban a agolparseme las lágrimas. - Él me acosaba permanentemente. - Mis músculos estaban otra vez rígidos pero intenté hablar con calma. - Quería asustarme, aterrorizarme. Y por Dios que lo logro. - Me limité a mirarlo fijo a los ojos, por un largo instante.
- ¡Maldito infeliz! - Exclamó furioso lanzando al piso una de las estatuas de cristal del escritorio. Parpadeé, estupefacta por el enojo que veía en sus ojos. En ese momento sentí que mis nervios se rompían como se había roto el cristal de la estatua. Me miré las manos en ese instante, flexionando mis dedos y percibí un pequeño dolor en ellos.
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Yulia Primera Parte
RomansYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
