Capítulo 22

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- Esta espalda muestra demasiado. - Lo tenía detrás de mí hablándome al oído. Me había puesto un vestido casual color plateado, de hecho, era bastante corto con un pequeño escote sobre la espalda, recordé haberme quitado mi chaqueta al entrar en la casa. Recorrió con su dedo sobre mi piel desde la base de mi nuca hasta la mitad de mi espalda haciendo estremecer cada parte de mi cuerpo. - Y este vestido es muy corto Bombón. - Dijo con su voz ronca y sensual y comencé a sentir su otra mano subiendo entre mis piernas. - Muy corto...

- ¿Qué estás haciendo? - Lo interrumpí mientras mi piel se encendía.

- Como te dije, no tienes ideas lo que provocas en mi Yulia. - Dejo un beso húmedo en mi oreja y no pude hacer otra cosa más que cerrar mis ojos y disfrutarlo. Corrió mi bombacha con sus dedos y fue introduciéndolos en mi interior - Ay Yulia ya estas mojada mi amor. - Seguía torturándome con sus dedos dentro de mí deliciosamente. - Quiero que acabes ahora para mi Yulia. Aquí mismo. - Susurró exquisitamente.

- Jeremías. Por favor. - Le pedí en medio de un jadeo.

- ¿Qué pasa Bombón? - Preguntó con una sonrisa en su rostro, aunque no lo veía lo podía sentir.

- Puede entrar alguien. - Alcancé a susurrar sin que dejara de tocarme.

- No me importa nada más que verte disfrutar. - Sus dedos incrementaron el ritmo y perdí el control por completo. Tuve que agarrarme de la nevera para no caerme al suelo. Mi cuerpo se tensó por completo, solo sentía sus dedos dentro de mí y tuve que reprimir un gemido haciendo uso de toda la fuerza de voluntad de la que fui capaz. - Como me gustaría oír ese gemido en este momento Yulia no tienes idea. - En ese momento un orgasmo intenso me atravesó de punta a punta liberando toda la tensión del momento.

- Ahora si Bombón. - Retiró sus dedos suavemente para sostenerme por ambos brazos dejando un tierno beso sobre mi hombro. - ¿Estas bien? - Preguntó.

- No lo sé, puede que no. - Dije en medio de una bocanada de aire.

- Necesitaba tanto tocarte Yulia. - Me giró hacia él y acomodó uno de mis mechones con la punta de sus dedos.

- No creas que por esto se me ha olvidado todo lo demás. - Dije tomando aire tratando de volver a la normalidad. Escuchamos que Yigit y Grace se aproximaban hablando algo sobre tragos, él se alejó de mí recostándose sobre el borde de la encimera mientras yo me dispuse a servirme el agua, aun sentía mis piernas débiles.

- Sr. Jeremías buenas noches. - Dijo Yigit eufóricamente.

- Buenas noches Yigit. ¿Cómo la están pasando? - Le consultó muy normal.

- De maravilla, estos mojitos son estupendos. - Yigit levantó su mano para enseñar su trago.

- Me alegro. Iré a ver cómo están los demás. Grace ¿Puedes chequear que no falte nada por favor? - Salió de la cocina como si no acabara de haber sucedido nada, su andar era de lo más normal del mundo y exquisito.

- Claro Sr. Jeremías. - Ella salió detrás de él como un perrito faldero.

- ¿De qué me perdí Yulia Harriet? - Pude notar en la voz de Yigit algo de picardía.

- De nada que tengas que preocuparte. - Dije bebiéndome el vaso de agua.

- Ya veo. - Me miró analizándome con su habitual mirada inquisidora. - Creo que la Srta. Carol dejo de ser la zorra en esta historia. - Bebió un trago de su bebida.

- Yigit no empieces. - Deje el vaso a un costado.

- Ven vamos a dar una vuelta por el jardín así podrás tomar un poco de aire, no te vendrá nada mal.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora