En el momento en que entre a la Agencia comprendí que el Sr. Jeremías hablaba en serio cuando se había referido a que de ahora en adelante solo me trataría únicamente como mi jefe. Cuando él llegó solo paso por mi lado sin mirarme siquiera. Saludo a todos en general y se dirigió únicamente a saludar a la Srta. Carol. Puede que me hubiera pasado un poco con él a fin de cuentas. De hecho, lo había tratado bastante mal, pero no me rebajaría a disculparme, no por el hecho de tener que pedir perdón, sino porque no le permitiría que actuara de ese modo conmigo. No me habían llamado de recursos humanos por el momento. Por lo que supuse que no me había despedido aún.
- Hey Yulia. Oye ¿Me estas escuchando? - Vi a Yigit pasando su mano por delante de mis ojos.
- Sí... Lo siento. - Me giré hacia él. - Estaba pensando en el trabajo. Debemos ir a ver el tema de la ropa de vestuario para las fotografías ¿Recuerdas? - Hablé algo apresurada.
- Tabiki, tabiki. Claro, claro. Lo recuerdo. Pero será toda ropa interior femenina y sexy y me pondré nervioso Yulia y nunca respondiste a mi consulta. - Me observó fijamente.
- ¿Cuál consulta Yigit? - Pregunté algo confundida.
- La que te hice cuando dejaste por un segundo este mundo y te fuiste a un mundo totalmente paralelo. - Exclamó irritado.
- Yigit, ¡Dime lo que me estabas diciendo y respondere tu misteriosa consulta de una vez! - Ya comenzaba a acabarse mi paciencia.
- Escucha, te lo vuelo a repetir. - Hizo una pausa - ¿Debería comprarme un gato? ¿Qué dices? - Realizó ademanes con sus manos. - Aunque pensándolo bien sería mucha responsabilidad porque no tendría tiempo para que ronronee entre mis pies y esas cosas. Tú sabes.
- Yigit ¿Perdiste la cabeza? No digas tonterías ¿Quieres que el pobre gato termine medicado con los nervios destrozados? ¿O qué? - Dije con énfasis, pero puede que él le diera el amor que seguramente necesitaba, no dudaba de ello.
- Está bien. Me callo. Lo sabía. - Dijo algo nervioso. - Sabía que no era una buena opción. Vámonos. Yallah, Yallah. Andando, dejémonos de tanta cháchara y pongámonos a trabajar que para eso nos pagan o ¿no?
La zona de vestuario era amplia y luminosa. Había demasiados percheros móviles con ropa, accesorios y varias cajas con ropa interior de la marca.
Yigit se encontraba a una distancia importante de aquellas cajas. No hubo manera de que al menos viera un par de diseños. Los demás estaban todos observando los nuevos modelos. Las chicas se peleaban por quien los abría primero.
Decidí que no perdería nada con echarles un vistazo. Estuve viendo varios conjuntos, todos eran muy bonitos y de muy buena calidad por supuesto. No se parecían en nada a mi ropa interior, esa nunca había sido mi prioridad. Pero me detuve en un conjunto en particular que llamó mi atención, el color bordo con encajes en color negro era de un gusto exquisito. Cuando estaba a punto de tocarlo con la punta de mis dedos, alguien más puso su mano en el para agarrarlo antes que yo. Reconocí la mano al intante, sus dedos y el anillo con símbolos extraños. Levanté mi mirada y vi al Sr. Jeremías mirándome fijamente a los ojos y una especie de corriente recorrió mi cuerpo inmediatamente.
- ¿Te gusta? - Creí que me consultaba a mí, pero en cambio hablaba con la Srta. Carol. - Carol ¿Te gusta? Quiero este para las fotos de la portada del catálogo. - Se giró de frente hacia ella enseñándole el modelo. Había hecho aquello a propósito no tenía ninguna duda. Ella se encontraba a un costado observando otros diseños pero volteó hacia él en cuanto le habló.
- Por supuesto Jeremías. Es muy bonito. - Hizo una pausa- . Comenzaremos con ese, como tú digas.
Me quede allí, parada, como una tonta, observando como él sostenía el conjunto de ropa interior con sus manos, mientras pasaba sus dedos por el encaje. Algo andaba mal dentro de mí en aquel momento. Sería mejor que me fuera cuanto antes junto a Yigit.
ESTÁS LEYENDO
Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
