Yigit salió rápidamente. Después de unos minutos mi celular comenzó a sonar, pero estaba tan metida en mis propios pensamientos que no vi quien me estaba llamando, solo atendí sin más mientras buscaba información sobre campañas anteriores entre todas las carpetas que tenía en mi escritorio. Había tantas que estaba a punto de volverme completamente loca, no sabía por donde comenzar.
- Diga. - Dije distraídamente.
- Hola Bombón. - Tan solo al escuchar su voz del otro lado del teléfono algo había movilizado dentro de mí, fue algo automático dejándome paralizada por unos segundos.
- Hola. - Me limité a decir luego de unos segundos.
- No puedo concentrarme en el trabajo. - Manifestó y sus palabras me cautivaron por un momento.
- De hecho, yo tampoco. - Agregué. Tenía que controlarme era solo una simple conversación telefónica por el amor de Dios.
- ¿En verdad? - Dijo divertido. Sentir su risa por teléfono era algo nuevo y maravilloso.
- Yigit no deja de hablarme sobre aromas y perfumes. Está volviéndome loca. - Mi respiración volvía poco a poco a su ritmo habitual.
- Tengo una junta importante en cinco minutos. Solo te he llamado para oír tu voz ya que no podemos estar solos. - Madre mía ¿Cómo era capaz de hacerme estremecer de aquella manera solo con estar hablándome por teléfono?
- Es la primera vez que mantenemos una charla romántica por teléfono. - Reconocí. - Tu voz me suena un poco extraña. Es como... - ¡Dios no podía desearlo de aquella manera! - Demasiado profunda. - Eso es lo que era, profunda jodidamente profunda.
- ¿Te gusta mi voz Yulia? - ¿Si me gustaba? Estaba a punto de perder el juicio por completo, tenía la firme convicción de que si seguía hablándome de aquel modo tendría un orgasmo allí mismo.
- Me parece atractiva y un poco intensa... Solo eso - Balbuceé. Causaba un efecto extraño en mí, era extremadamente abrumador.
- ¿Estas mojada Yulia? - ¡Carajo si lo estaba! - Por Dios ahora menos prestaré atención. Estaré pensando en eso toda la maldita reunión. - La intensidad de su voz produjo una vibración en mi entrepierna.
- No lo creo. - Logré formular a pesar de aquella espectacular sensación.
- ¡Yo si lo creo! - Hizo una pequeña pausa. - Te veré más tarde Bombón. - Colgó la llamada dejándome en aquel estado, deseándolo más que cualquier otra cosa en todo el mundo.
El resto del día solo transcurrió entre aromas, frascos de perfumes y diferentes tipos de eslóganes para la publicidad. Al principio no lográbamos ponernos de acuerdo en nada, pero con el correr de las horas habíamos conseguido elegir los colores de los eslóganes para las vallas publicitarias, algo era algo. El equipo creativo estaba exhausto por completo y nos faltaba lo más importante, aún no habíamos encontrado un nombre para el perfume y la Srta. Carol comenzaba a impacientarse.
- ¡Necesitamos buscar abarcar todas las plataformas y canales para lograr un mayor alcance de los consumidores y necesitamos un nombre que impacte! ¿Se entiende? - Dijo ella alterada como era habitual. Vi a Grace acercarse con el teléfono inalámbrico sujetándolo con ambas manos para que la otra persona del otro lado de la línea no pudiera oir.
- Srta. Carol. Tengo en línea a la Sra. Carolina Herrera en persona. Quiere hablar con usted ahora. - Sostenía el teléfono entre sus manos como si estuviera a punto de prendersele fuego.
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Yulia Primera Parte
Roman d'amourYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
