Capítulo 49

44 4 0
                                        

- ¡Vete al demonio! - Dije al ver que no respondía.

El portazo que sonó detrás de mi al salir de aquella habitación había quedando zumbando en el pasillo. Me dije que lo mejor que había hecho en la última media hora había sido pegar ese maldito portazo antes de decir cosa que después terminaría arrepintiéndome seguramente. Lo mejor era intentar tranquilizarme. Nunca confiaría en mí madita sea, ya debería de estar más que acostumbrada pero no dejaba de sentir un sabor amargo debido ello. Cuando entré a la sala de archivo Yigit estaba en su escritorio concentrado, pero en cuánto me vio su mirada se volvió la de un depredador furtivo, tratando de ocultar, disimulando sus ganas de interrogarme hasta exprimirme para saber que había estado haciendo hasta el último segundo que me había ausentado.

- Y bien dispara de una vez. - Le dije entre dientes mientras tomaba asiento en mi escritorio. Me observó por un momento muy seriamente.

- ¿Dónde estuviste Yulia?... ¿Y qué te sucede? - Preguntó tal como lo supuse-Tienes una inquietud en tus ojos que no veía desde hace un tiempo atrás. Desde la última vez que estuviste con el Sr. Jeremías. - ¿Podría ocultarle algo en algún momento?

- Yo solo...

- ¿Lo que vas a decir está a la altura de lo que vas a responder? - Arremetió.

- De algún modo. - Bajé mi vista. - Sé qué he hecho una estupidez. - Añadí.

- El que se ataja pierde un punto Yulia. - Lo observé tímidamente, era una idiotez de mi parte sentirme avergonzada justo con él. Una atisbo de sonrisa intento dibujarse en su rostro de piel morena.

- Pues los acabo de perder a todos. - Sostuve - No puedo describirlo, pero me he metido en un lío importante... Me acosté con Jeremías. - Lancé sin dar demasiadas vueltas.

- Mierda... Bueno... - Se recostó sobre su silla con una mirada inquietante en su rostro. - Eso sería encantador en otras circunstancias, pero debes tranquilizarte en este momento porque puedo sentir tus nervios como un flan desde aquí.

- ¡Como puedo estar tranquila! - Llevé mis manos hacia mi cabeza sujetándola mientras me dejaba caer sobre mi escritorio.

- Sino te conociera diría que estas enloqueciendo. No lo pienses demasiado...

- Si Andrew me descubre estoy perdida.- Lo interrumpí irguiéndome nuevamente. - ¿Por qué no me quede en el apartamento, me tomé una pastilla y me dormí? No debería haber venido a trabajar... - Puso una taza de café humeante sobre mi escritorio.

- Me parece que hay otra cosa que no me estás diciendo Yulia. - Levanté mi vista hacia él ya que su voz serena me relajo o eso creí al menos. - Te sientes culpable por su esposa, es eso. - Añadió. - Él ya no está soltero y tiene una familia. - Al haberlo escuchado de su boca y puesto en palabras terminó de tomar forma en mi conciencia.

- ¿Cómo podría no sentirme mal por eso? - Confesé. - La culpa no me deja casi respirar desde que tome conciencia de lo que acabo de hacer y eso solo fue hace tan solo unos minutos porque mientras estaba con él no podía pensar en nada más Yigit. ¿Dios en quien me he convertido? - Miré el anillo que seguía llevando en mi dedo con mi ceño fruncido.

- En una mujer que siente y ama Yulia. - Sostuvo tiernamente, capaz él  tenía razón, si había sido capaz de manejarme hasta el momento también sería capaz de enfrentarme a esto. - Ahora deja de hundirte en ese sentimiento de culpa y de vergüenza porque lo hecho, hecho esta. Es él quien tiene que sentir eso, no tú.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora