En lugar de haber sido una semana con altibajos en la Agencia como creí que sería, había sido todo lo contrario. Una serie de situaciones sobre la campaña para la marca automovilística nos había hecho olvidar lo que había sucedido con el falso atentado de bomba días atrás. Algunas reuniones que se volvían algo ásperas por la exigencia de Carol alborotaron un poco al equipo creativo pero al final los días habían sido relativamente tranquilos. Había disfrutado de la sesión fotográfica tanto en el estudio como en el exterior a pesar de los días fríos pero soleados de mediados de otoño. La campaña estaba lista y la ansiedad por la fiesta de aniversario de la Agencia había ido ganando terreno. Podía ver en los demás ese ánimo festivo fundirse con las peticiones y demandas de Carol la reina de la eficacia, pero a esta altura sabiendo que era hermana del rey estructurado entendía claramente de quien lo había heredado. Había intentado no cruzame a Jeremías en esos días y de hecho lo había logrado aunque en mi interior moría de ganas de cruzarmelo en cualquier lado, me daba lo mismo donde. Pero él había estado muy ocupado y casi no se había dejado ver por la Agencia. Era extraño ver al personal estallar en conversaciones alegres mientras Carol los acribillaba a peticiones que empezaban siendo bajas y terminaban siendo extremadamente complejas. Yo me sentía prácticamente igual. Me había vapuleado durante las sesiones, pero estaba empezando a conocerla y dejarla estar para escucharla como quien escuchara llover en una tranquila tarde de verano. Y después de tanto trabajo ese bendito día monumental había llegado e iba a aventurarse tranquilamente luego de tanta organización, al menos eso era lo que se esperaba. El evento iba a mezclar algo de tradición con la modernidad en la que hoy en día se había conventido la Agencia.
Para la mayoría de las mujeres elegir un vestido y un peinado era algo estresante, casi rozando el pánico. Para mi había sido algo completamente de lo más normal. Solo había sido cuestión de elegir del closet de Scarlett y me había decidido por un elegante vestido verde esmeralda que contrastaba delicadamente con mi piel blanca, era de una ceda exquisita y su largo ideal hasta mis tobillos lo hacía formal pero atractivo a la vez. Era entallado sin mangas, al parecer bastante caro de muy buen gusto y lo más llamativo, dejaba ver mi pequeña cintura como algo sexy logrando mostrar marcar bien mis curvas, me quedaba prácticamente perfecto como hecho a medida, acompañado de unos zapatos de tacón alto que resaltaban mi pedicura que Samantha había insistido en hacerme y a la cual no había podido negarme ya que sentía que no estaba siendo la amiga que debía ser para ella. Me dije que ya iba siendo hora de que hablará con ella de una vez por todas, pero a su vez no debía exponerla, contarle sobre mi relación con Jeremías era ponerla en peligro, al menos hasta que supiera de que iba todo aquel lío. Me había recogido el cabello, según ella nunca pasaba de moda. Nos habíamos puesto al día y habíamos quedado para salir el próximo fin de semana.
Un poco después de las nueve de la noche Yigit iba y venía por el lobby del hotel Ritz-Carlton. Era demasiado tarde para retroceder me dije, en realidad siempre había sido demasiado tarde, siempre tenía esa estúpida sensación. Carol le había dicho que debíamos estar media hora antes por cualquier imprevisto. Hubiera preferido estar descanasando sobre el sofá del apartamento leyendo el libro que aún no terminaba y no ver a Jeremías junto a su esposa en aquella fiesta. Al menos supuse que estaría lejos de ellos. Yigit me había empujado literalmente a través de la entrada del hotel. Casi arrastrándome, obligándome a seguirlo... por el amor de Dios, solo quería tumbarme en algún lugar y llorar tranquila. Y pensar que Yigit había actuado como una verdadera víctima en un par de escenas dramáticas, pero yo no me había quedado con los brazos cruzados le había suplicado que no quería ir a esa fiesta casi llorando como una damisela. Tenía ganas de volverme, regresaría en cuanto comenzara la fiesta, le sugeriría que se quedara el resto de la noche mientras yo me regresaba. Aunque probablemente no deberia hacerlo, ya que Thomas se regresaría conmigo y él estaría sin custodia. Mejor que se volviera conmigo al apartamento antes que se complicaran las cosas. Aunque ya comenzaban a estar un poco movidas cuando escuche a Yigit discutiendo con dos de los chicos de la organización.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
