- Dime Jeremías. - Lo miré a sus ojos oscuros esta vez. - Dime que te vuelvo loco. Te haré lo mismo que tú haces conmigo. Vivirás en carne propia lo que me haces cada vez que quieres que haga lo que tú deseas. - Dije suavemente mientras contemplaba su reacción. .
- ¡Por Dios he creado un monstruo en verdad! - Dijo y pasé mi lengua desde la base de su pene hasta su punta deteniéndome de nuevo.
- Dímelo. - Le repetí viéndolo nuevamente a los ojos. - Dime que estás loco por mí. Quiero escucharte. - Me lo introduje por completo en mi boca subiendo y bajando hasta que lo sentí en mi garganta. Volví a apartarme. Comenzaba a gustarme el hecho de tener el poder sobre él, aquello era algo totalmente nuevo para mí y muy gratificante. Ahora lo entendía. Entendía por qué actuaba así conmigo para controlarme de alguna manera. - Quiero escucharte decirme que soy la única mujer que quieres. La única mujer que deseas Jeremías... Ahora. - Le ordené con una seguridad que no estaba segura de donde la había sacado.
- ¡Carajo Yulia! No puedo más acabaré. - Su respiración se aceleró, se hizo más profunda.
- Tienes dos opciones. Dilo. - Musité y gimió al sentir que mis dedos bajaban hasta su zona más prohibida y volvían hasta su miembro completamente erecto sin dejar de tocarlo en ningún momento.
- Te deseo todo el maldito día. - Dijo entre dientes sin dejar de mirarme. - Eres la única mujer que me vuelve completamente loco hasta el punto de perder la cabeza y mírame estoy completamente duro, deseándote como un loco Yulia. - Su voz ronca me indicó que estaba totalmente excitado y no puede más que deleitarme por ello.
- Me conformo con eso. - Agregué satisfecha.
- ¡Pero yo no! - Dijo y me sujetó de tal manera que me hizo rodar sobre la cama quedándome debajo de él. - ¿Te gusta jugar Yulia? Lo disfrutaste ¿Verdad? Ahora es mi turno. - Sostuvo con gusto.
Me besó con intensidad dejándome sin aliento, para luego quitarme su propia camiseta, mis pezones quedaron al descubierto para que él bajara directamente hacia ellos para únicamente devorarlos con sagacidad provocándomelos hasta que se endurecieron por su tacto. Los besó, mordisqueó y lamió provocándome estallidos de placer. Siguió haciéndome estremecer allí por donde iba pasando su lengua. Me sujeté con fuerza de las sábana de seda satinadas de color negro para buscar un poco de fortaleza, pero cuando quitó mi bombacha y se deslizó entre mis piernas para comenzar a lamer mi clítoris únicamente con la punta de su lengua perdí todo tipo de control.
- ¡Dime que quieres más Yulia! - Me pidió enérgicamente. Siempre estaba en desventaja ante él.
- ¡Si maldita sea! ¡Quiero más!... mucho más. - Jadeé por efecto de su tacto en mi piel suplicándole.
- Fue fácil esta vez. - Se detuvo sobre mi clítoris, lamiendo y besando todo hasta que se detuvo de golpe. - Ahora quiero que te toques para mi Yulia. - Dijo viéndome a los ojos.
- ¡No puedo hacer eso! - Agregué incorporándome rápidamente confusa.
- Solo imagina que yo lo estoy haciendo. Anda Yulia quiero verte. - Nunca antes me había permitido aquello y no estaba segura si podría hacerlo delante de él. Solo confié en él como tantas otras veces y cerré mis ojos, bajé una de mis manos hasta mis genitales para comenzar a rozar mi clítoris tal como él lo estaba haciendo antes con su boca.
- Yulia abre tus ojos. Quiero verte mientras lo disfrutas. - Abrí mis ojos como me lo había pedido y lo vi, sus ojos más oscuros de lo normal, exuberantes de tanto deseo. Empecé a tocarme despacio, suavemente con la punta de mis dedos, pero a medida que fui sintiendo el incremento del calor y el palpitante deseo del orgasmo, empecé a incrementar el ritmo sujetándome con la otra mano de su propio brazo.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
