Capítulo 25

135 60 5
                                        

No quería ir de ninguna manera, solo de pensar volver a verlo comenzaron las náuseas. Pero debía despedir a mi abuela no tenía escapatoria, me dispuse a aprontar una pequeña maleta con algunas de mis cosas. Scarlett había avisado a la Srta. Jessica que no podríamos ir a trabajar al día siguiente por lo sucedido. En la mañana fuimos directo al aeropuerto y durante el vuelo mi mente no dejo de pensar en ello. Quería huir de esa situación cuanto antes. Mis nervios cada vez estaban más alterados. El trayecto del aeropuerto a la casa fue torturante. Me había ido de aquella casa huyendo prácticamente y ahora estaba regresando al sitio donde había perdido mi inocencia, mi confianza y tantas otras cosas y a su vez tenía el sentimiento del reciente fallecimiento de mi abuela. Había hablado por teléfono con Yigit y eso me había confortado al menos un poco.

Al bajar del taxi me quede de pie allí mismo observando aquella casa, había sobrevivido a los años me dije, había sido yo lo que no había podido hacerlo. Al caminar hacia ella no conseguía tranquilizarme para nada. No lograba calmarme. Todo dentro de mí era un puñado de nervios, sentía que en cualquier instante perdería el control. Me sentía frágil a punto de romperme de un momento para otro. Había gente en el jardín, demasiada y fueron saludándonos a medida que íbamos entrando. La mayoría no tuve idea de quienes eran seguramente conocidos de mis padres o del resto de la familia. Y al cruzar nuevamente por esa puerta fue como si la casa se me viniera encima. Esa casa había sido en mi infancia mi lugar, mi alegría, gracias a la mujer que vivía allí. Siempre, siempre había tenido lugar para sus dos nietas. Recodé cuanto la adoraba y el dolor auténtico que sentía ahora tras su fallecimiento. Pensando en ella llegue al extremo de la habitación principal. El aire se puso denso inmediatamente. Noté que todo continuaba prácticamente igual. Solo yo había cambiado desde la última vez.

Mi tía al vernos vino a recibirnos abrasándose con mi padre por un largo rato, mientras ambos sollozaban. Yo solo le pedía a Dios no volver a ver a aquel hombre.

- Yulia ¡Qué bueno que estés aquí! - Mi tía me envolvió en un fuerte y calido abrazo. - Hacia tanto tiempo que no te veíamos.

- No había podido venir anteriormente. - Oculté mi falta de aire y necesitaba desesperadamente disminuir el pánico que había comenzado a zumbar constantemente en el fondo de mi mente.

Inconscientemente lo busqué observando por todos lados, pero gracias a Dios no lo encontré en entre la multitud. Sabía que en algún momento lo iba a encontrar, sabía que tarde o temprano iba a tener que pasar por aquello, que iba a tener que enfrentarme con todo mi pasado relacionado con aquella casa y con ese hombre.

Había dicho a mis padres que debía volver cuanto antes a Atlanta por asuntos de trabajo y que me volvería ese mismo día. Le había dicho a Scarlett que tenía pendiente lo de la última campaña y que la Srta. Carol estaba esperando que terminara cuanto antes. Ella nunca estaba al tanto de esas cosas solo se ocupaba de la parte contable así que no le extraño en lo más mínimo.

Necesitaba ir al baño, estar sola por unos minutos, intentar respirar con normalidad o me desmayaría allí mismo en medio de la sala. Cuando cerré la puerta del baño tras de mi comprobé el cerrojo, de esa manera estaría mucho mejor, me dije. Junté mis manos para disimular el temblor en ellas, noté mi palidez viendome al espejo, podía ser producto de la larga noche de insomnio que había tenido pero sabía que era por causa de lo que estaba a punto de enfrentar. Me obligé a salir del baño, al volver a la sala tenía la sensación de estar siendo observada, la paranoia estaba nublando mi capacidad de compresión definitivamente. Caminé entre algunas personas que se encontraban allí y cuando estaba a punto de llegar junto a mi familia lo vi. Lo reconocí de inmediato. Abrazaba a mi padre en esos momentos. Volver a escuchar su voz fue aterrador y retumbo en cada poro de mi cuerpo. El terror que sentí fue atroz. Él se giró para observarme y volver a ver esos ojos horrorosos nuevamente me hicieron recordarlo todo de nuevo en cuestión de segundos. El miedo aulló dentro de mi cabeza espontáneamente.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora