Capítulo 27

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- ¿Por qué dejaste que Andrew te pusiera las manos encima? - Llevó su vaso a sus labios para beber un largo trago, yo hice lo mismo buscando encontrar algo de valor.

- Solo no quise ser grosera. Fue solo eso. - Añadí. No dejó de observarme estudiándome intensamente por unos segundos. Dejó su vaso sobre la mesa para acercarse a mí lentamente, quitó mi vaso de mi mano dejándolo junto al de él y rozó mis labios con los suyos .

- Me haces tanta falta Yulia. - Murmuró. Me atrajo hacia él y me envolvió entre sus brazos, ese se había convertido sin saberlo en mi sitio preferido. En esos brazos era el único lugar en que me sentía segura y tranquila.

- Ven conmigo. - Ordenó y me tomó de mi mano. Me condujo por las escaleras hasta su habitación justo al borde de su cama. Sobre ella había una pequeño estuche que reconocí al instante. Era de Victoria's Secret. - Es para ti. - Agregó.

Dudé en agarrarlo, pero la intriga se impuso ante todo. Me aparté de él para apoderarme del paquete y unos fuerte latidos en mi corazón me estremecieron, el entusiasmo me burbujeaba en el vientre. Mis dedos fueron abriendo el paquete despacio y me encontré con el conjunto de ropa interior bordo con encajes en color negro, el mismo que había llamado mi atención aquel día y que él había elegido para la campaña. Mis dedos quedaron inmóviles.

- Pero también es para mí. - Dijo en un murmullo. - Porque desde aquel día en que pusiste tus ojos en él y estuviste a punto de tocarlo, desde ese día he soñado con vértelo puesto. - Agregó sonriendo rodeándome el cuello con ambas manos.

- Tú lo escogiste antes. - Mis voz sonó blanda. Un suspiro largo y silencio se escapo de entre mis labios.

- Solo te estaba observando a ti. Y cuando vi que te detuviste en él, solo me anticipé. - Me guiño un ojo, luego me recorrió el rostro con su vista.

- ¿Estabas observándome en ese momento? - Lo miré fijo un segundo, sin saber por que me divertía tanto cuando debería de horrorizarme pero ya había entendido que mi vida jamás volvería a ser la misma después de él.

- Te observo todo el tiempo Yulia. Ahora póntelo. - Él se limitó a reír entre dientes.

Por primera vez en mi vida sentía la necesidad de complacer a un hombre, de complacerlo a él y también porque no a mí misma, quería explorar esa parte de mí que había estado dormida hasta que él se había encargado de despertarla. Quería recibir, pero también dar. Quería entregarle todo de mí.

- De acuerdo. - Musité.

Su imagen era divertida y peligrosa al mismo tiempo, demasiado peligrosa. Me dirigí hacia el baño más segura de lo que creía con el paquete entre mis manos. Me observé en el espejo con el conjunto ya puesto y descubrí que me gustaba lo que él espejo reflejaba. Me sentí atractiva y sexy cosa que nunca antes me había ocurrido hasta que él había aparecido en mi vida. Volví a la habitación y lo encontré de pie frente a uno de los ventanales observando hacía el exterior con sus manos hundidas en los bolsillos de su pantalón. Con esa parada suya tan particular que hizo quedármelo viendo desde el primer día, giró hacia mí en ese preciso momento. Me había quedado de pie en la puerta del baño observándolo. Se acercó hasta mí abrazándome por mi cintura, atrayéndome hacia él.

- Te ves tan sexy Yulia ¡Maldita sea! ¿Cómo es posible que siempre consigas provocar esto en mí? - Noté un suspiro profundo en él y sentí un leve rubor que trepaba desde mi cuello hacia mi rostro en un santiamén.

- ¿De verdad? - Sonreí algo abrumada.

- Si, siempre. - Dijo y me acarició el cuello con la punta de su nariz. - ¿Tú te acuerdas que me estabas diciendo que me amabas justo antes de que me fuera a New York en el estacionamiento? - Me dio un beso en la cien. Lo miré a sus ojos.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora