Capítulo 54

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Yo no podía pensar en una descripción mejor sobre él. Él representaba eso para mi, lo había hecho desde el primer momento. Se necesitaba más que disciplina e inteligenica para llegar a la cúspide de tan joven me dije, hacia falta ambición y él la tenía. Las personas se giraron en su dirección observándolo mientras comenzaba agradeciendo a todos los presentes. Haciendo énfasis en sus empleados y en todas las personas que a lo largo de estos veinte años habían formado parte de la Agencia. Explicó muy claramente cual era el motor que movía a La Lumière, refiriéndose por supuesto a sus clientes y la innovación que era parte de su ADN. Como la aplicabamos en nuestro día a día en cada campaña realizada, acompañándola siempre desde un punto de vista tecnólogico y la importancia de innovar cada día, en las pequeñas cosas, en los procesos, en nuestros productos, en la manera que teníamos de relacionarnos con nuestros clientes viviendo una relación con la innovación de una forma intensa, pero al mismo tiempo con un sentido muy contidiano y práctico y eso era lo que hacia que aquella Agencia fuera especial, haciéndola diferente del resto.

Él mantenía su vista hacia delante, concentrado en su discurso y los aplausos fueron creciendo, pero, de repente se volvío y dirigió su mirada clavando sus ojos en los míos. No fui capaz de desviar mi mirada, durante un tenso minuto nos miramos fijamente apesar de la distancia. Luego simplemente noté el movimiento de las personas levantándose de sus asientos sin dejar de aplaudirlo. Los presentes comenzaron a pasar de un lado a otro, moviéndose entre las mesas y para cuando intente localizarle de nuevo, escuche mi nombre por el altoparlente. Me estremecí de inmediato. Había ganado el maldito sorteo del auto, era rídiculo me dije. Sabía que en el fondo él lo había hecho posible. La ira que sentí me dio la fuerza necesaria para continuar con aquel circo romano. Así que me acerqué al escenario avergonzada ante la multitud siendo expuesta de aquella forma sabiendo que más de la mitad de los presentes no se tragarían ese golpe de suerte. Debí de suponerlo de antemano. Me incomodaba, resultaba descaradamente absurdo. Al llegar al centro del escenario en donde él me eseperaba con las llaves del coche entre sus manos, mi ceño fruncido se hizo aún más profundo. Su sonrisa me irritó, intentaría comprobar si más tarde se la podría borrar de su rostro, me encargaría de eso luego, claro que si.

- Gracias por venir Yulia. - Dijo arrogantemente. - ¡Felicitaciones! - Agregó en el mismo tono de voz. Él continuaba sonriente, con su educada actitud. Acentí con mi cabeza estando al límite de negarme a recibir el premio únicamente contenida porque la prensa del mundo entero estaba siendo testigo de aquel evento.

- ¡Guardate tus felicitaciones! - Formulé furiosa mientras él dejaba un suave beso en mi mejilla entregándome las maditas llaves de aquel coche de alta gama.

Me apartó con sus discretos modales hacia un costado a la zona de los fotógrafos, para que estos nos tomaran algunas instantáneas. Resultaba difícil estar allí de pie junto a él, siendo observada por el resto del salón mientras miles de flashes nos capturaban juntos por primera vez.

- Te espero en cinco minutos en el tercer piso, Bombón. - Murmuró en mi oído produciendo un rápido cosquilleo en mi vientre, maldita sea. Dijo aquello y se alejó hacia la prensa encargándose de ellos con una experiencia cautivadora.

Bajé de ese escenario dándole la espalda y alejéndome de todo aquel alboroto que él había puesto en escena. Me conduje unos cincuenta metros hacia la puerta de entrada del salón saludando a quienes me felicitaban en el camino por mi premio, con las llaves de ese estúpido premio quemándome en mi mano. Necesitaba algo de estabilidad, alejarme de esa multitud y huyendo era la única manera, lo sabía demasiado bien. Cuando salí al pasillo intenté localizar una salida rápida ya le explicaría luego a Thomas y a Yigit. Solo necesitaba estar en silencio y sola, me irritaba el murmullo constante de tantas personas, además de saber que la mitad más uno estaría hablando sobre mi. Con la rápidez de quien intenta huir ví a Jeremías observándome con interés del otro lado del pasillo pero esta vez con su forma habitual de mirarme. No era esa mirada dura, afilada y oscura que había tenído estos últimos días atrás a causa de lo de Andrew. Su ternura, su calídez y su pasión me invadieron por completo. Me obligué a reaccionar mientras ya lo tenía a mi lado tomando mi mano libre entre la suya. Permití que me condujera en silencio hacia las escaleras de emergencia sin que ninguno de los dos emitiera palabra alguna. Seguía sus pasos detrás de él, subiendo las escaleras que llebaban a la azotea del hotel. Con cada paso que daba iba sintiendo una puntada en el centro de mi vientre de solo pensar lo que podría llegar a suceder entre ambos. Debía alejar aquella idea, calmarme. Esa opción, sería una elección para nada lógica, yo necesitaba respuestas y devolverle las llaves de ese coche que aún apretaba en mi otra mano intentando liberar la tensión por la que acababa de pasar. El ataque sería mi mejor arma, me justifiqué. Abrió la puerta con fuerza dejándome pasar a la oscuridad de la noche.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora