Capítulo 30

160 59 24
                                        

- De acuerdo. No es necesario que molesten a Jeremías. Iré con ustedes. - La verdad era que no quería tener problemas con él sobre este asunto. Debía saber qué demonios estaba sucediendo en el fondo de todo esto. A modo de respuesta salí junto con ellos hacia la camioneta estacionada frente a la mansión.

- Buenos días Yigit. - Lo encontré en la cafetería bebiendo su té como era habitual. Levantó su mirada analizándome por un momento. 

- Buenas tardes Yulia. Cada día llegas más tarde ¿Qué pasa contigo y tu sentido de la puntualidad de tu abuelo? - Se llevó su taza a sus labios con aquel contenido oscuro que bebía a diario como si fuera agua. Me dije que yo bebía café de la misma forma, no lo culparía por eso.

- Ya te lo expliqué por teléfono. - Le dije mientras serví un café para mí, lo necesitaba. Lo olfateé y suspiré profundamente.

- Por lo que no dejo de inquietarme. - Se levantó de su asiento y se acercó hacia mi. - Toda esta historia es muy confusa Yulia. - Dijo en voz baja. - Me alegra que el Sr. Jeremías haya ido por ti a buscarte. No debe de haber sido nada fácil para ti. - Volteé para observarlo mientras bebía de mi café agradeciendo aquella cafeína entrando por mis venas como si fuera una especie de divinidad.

- Nada fácil Yigit. - Reconocí. - Pero detrás de todo esto hay algo Yigit. Entre esos dos pasa algo raro que no logro entender. - Bebí una vez más.

- De eso no tengo dudas. Con respecto a lo de Noah, él nunca estuvo aquí Yulia. El Sr. Andrew se inventó esa historia. - ¡Maldito infeliz!

- ¡Lo sabía! Sabía que eran mentiras suyas. Jeremías me pidió que no confiara en nadie en la Agencia. - Me tomé un segundo intentando asimilar aquello una vez más. - Es más, me preguntó si tú eras de mi confianza. - Volví a beber de mi taza intentando atesorar ese momento sagrado de mis mañanas.

- ¿Qué mierda? ¿Estamos entre la mafia italiana y no nos habíamos enterado? - Por su rostro pude ver que se sentía completamente indignado.

- No lo sé Yigit. Pero me pidió que solo confiara en ti. - En ese instante su perspicaz rostro reflejo una especie de pudor. - Y que no me acerqué a Andrew por nada del mundo. - Agregué.

- Eso hasta yo mismo te lo hubiera pedido... Pero viniendo de él que supuestamente son amigos no lo entiendo. - Volvió a tomar asiento mientras yo acerqué una de las banquetas de la barra para sentarme a su lado.

- Hay algo que llamó mucho mi atención.- Observé a ambos lados para cerciorarme de que nadie nos estuviera oyendo. - Me pidió que no confiara ni en Scarlett.

- Eso está muy jodido ¿Qué tiene que ver Scarlett en todo esto? - Por su tono de voz puede notar que no estaba para nada a gusto con lo que acababa de escuchar, casi o igual que yo al escucharlo.

- No entiendo nada. - Dije cansada, sentía la cabeza un poco pesada seguramente por el llanto del día anterior además de por toda la situación que había vivido con mi tío. Quería volver a mi casa, tomar un somnífero y dormir en mi habitación por un día entero. - Ella llegara mañana de Savannah con mis padres y veré que hacer. - Comenté.

- ¡Dios mío Yulia! - Gritó- ¿Que llevas en ese dedo medio millon de dolares? - Dijo tan o más sorpendido que yo.

- ¿Shhhh quieres bajar la voz? - Observé a ambos lados por si alguien estuviera escuchándonos. - Jeremías se ha vuelto loco. Me lo ha dado esta mañana y no acepta un no como respuesta.

- ¿Santo Dios Yulia, que diras ahora al resto? - Había leído mi mente al parecer y por su rostro de preocupación parecía más preocupado que yo en su momento.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora