- Ven conmigo - Dijo cuando se apartó de mi tocando el botón del quinto piso.
- ¿Qué? - Pregunté sin más. Pero en su mirada no vi más que un deseo que me atravesó por completo y sin dejar de observarme me cargo sobre sus hombros. - ¡Déjame Jeremías! ¡Suéltame! ¿Te volviste loco? - Grité ya sobre sus hombros. Las puertas del ascensor se abrieron y pude observar que habíamos salido a un pasillo. Caminó a grandes sancadas hasta llegar a una puerta a la que ingreso con una tarjeta magnética como si de una habitación de hotel se tratara.
- Tenía que verte a solas. - Dijo una vez adentro bajandome de sus hombros mientras cerraba de un portazo la puerta y echaba el seguro. En un abrir y cerrar de ojos observé el lugar, noté que era una amplia y lujosa habitación que nada tenía que envidiarle a ninguna suite de ningún hotel.
- ¡No quiero Jeremías! - Dije inmediatamente sin dejar de preguntarme ¿Dónde demonios estábamos? - ¡Ya dije todo lo que tenía que decir! - Centencié cruzando mis brazos inconscientemente creo que para sentirme un poco mas segura en aquella situación en la que habíamos terminado.
- No... No lo dijiste. - Murmuró seriamente y con un tono demasiado elevado para mi gusto. - Y antes de que te hagas un nudo en esa cabecita tuya, esta es mi habitación... Tengo una aquí en la Agencia para descansar cuando quiero estar solo. - ¿Y porque diablos yo no sabía de la existencia de esta maldita habitación? Detesté aquella amarga sensación que no podía dejar de sentir al pensar que llevaba a otras mujeres allí.
- ¡¡Mira lo que hiciste!! - Me limité a reclamarle intentando alejar alquellos pensamientos que solo me habían más daño. - Me están esperando para empezar a trabajar - Agregé con más calma comenzando a irme hacia la puerta intentando escapar lo mas rápido posible.
- ¡¡Y yo te estoy esperando desde hace mucho tiempo Yulia!! - Gritó en ese mismo instante cerrandome el paso y tomándome por mi brazo. Solo inhalé profundamente un poco de aire volviéndome hacía él, viendo el enojo que transmitían sus ojos en ese momento. Debía calmar mis nervios e intentar hablarle tranquilamente.
- Escucha...
- ¡¿Fingiste que estabas enamorada?! - Me interrumpió preguntándome. - Porque yo iba a acabar con mi matrimonio. - Dijo aquello con su mandíbula apretada y noté que la mía estaba de la misma forma. Esta vez sí que no se la dejaría pasar por nada en el mundo.
- ¿¡Acabar!?... ¡¡Estas muy bien casado y hasta un hijo vas a tener!! - Le arrojé literalmente en su cara, las palabras salieron con toda la rabia que llevaba guardando en mi interior a causa de ello sin importarme que alguien pudiera escucharnos. Él simplemente me miró fijamente.
- ¡¡Nunca más va hacer como pudo haber sido Yulia, solo por causa tuya!! - Me acusó ofuscado. - Rechasé a Florencia y tú me dejaste. Ella no lo olvida y nunca lo va a olvidar Yulia... - ¿Ella sabía sobre lo nuestro enconces? Su mano se aferró a mi brazo mas fuertemente lo que me cabreó aún más.
-¡¡Y yo tampoco voy a olvidar todo lo que me hiciste!! - Volví a gritarle en su rostro intentando zafarme de su amarre. Porque aquel embarazo me había destrozado completamente, saber que tendría un hijo con otra mujer me había desgarrado por completo.
- ¿¡Qué fue lo que yo te hice!? - Preguntó sujetándome esta vez por ambos brazos. - ¡¡Arriesgue todo por causa tuya. No tiene ni idea de cuanto y solo para que me echarás de tu vida como si fuera un completo extraño!! - Murmuró entre dientes sin quitarme los ojos de encima. Piensa Yulia... respira, me exigí intentando en vano soltarme.
ESTÁS LEYENDO
Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
