- Claro ... Claro Thomas. - Contesté sin siquiera voltearme a verlo.
Mis ojos estaban anclados en Jeremías, no podía sacar mis ojos de él. Estaba mal, lo sabía, sabía que no se encontraba bien. Estaba rodeado de su gente, pero reconocí el aire de soledad que lo rodeaba. Viéndolo allí lo hubiera tachado como una enorme fortaleza de hielo, pero en mi interior sabía que estaba hecho de una pasión que me había desarmado por dentro. Quería estar con él más que cualquier otra cosa en esos momentos, pero él prefería estar sin mí, así que trate de ser lo más racional posible y opté por salir detrás de Yigit hacía la camioneta para irnos rumbo al apartamento. La salida del estacionamiento fue rápida, aunque en el exterior había un mundo de gente corriendo sobre las aceras intentando alejarse lo antes posible del edifico. Después del 9/11 el país había cambiado tan abruptamente con respecto a este tipo de episodios que helaba la sangre de cualquier norteamericano. Thomas mencionó que habían evacuado toda la manzana por precaución, la noticia ya se había hecho de carácter público y estaba en todos los portales de diarios nacionales como internacionales. No podía dejar de pensar en ¿Cómo seguiría todo a partir de ahora? Jeremías sabía lo del trato que había hecho con Andrew y estaba furioso al punto de no querer hablar conmigo. La historia entre ellos seguía inconclusa para mi, pero al menos tenía una pista. Había mencionado lo del arma que involucraba directamente a su hermana en un crimen, aunque delante de Andrew lo llamó hermano. Tenía claro que Andrew no sabía que Carol era su hermana, aunque con él nunca podría estar cien por ciento segura. Entre todos mis pensamientos el vehículo se fue sumergiendo rápidamente por el centro de la ciudad dejando atrás aquel amargo momento. El resto del camino solo profundicé más aún sobre todo lo que había sucedido recientemente, no quería dejar nada atado al azar. Necesitaba unir todas las fichas y sacar algo en limpio, algo que me ayudara a resolver aquel rompecabezas. Sentí una profunda necesidad de sentirme tranquila, de que mi vida bajara el ritmo abrupto que había tomado, quería sentarme en una mecedora de unos de los grandes porches de la casa de Jeremías y contemplar la vista... Mierda. ¡Basta Yulia! no sigas por allí...
- Srta. Yulia estaré afuera. - Dijo Thomas estando ya frente a la puerta del apartamento. - Echaré un vistazo por el edifico. - Me observó por un momento. - ¿Se encuentra bien Srta?
- Si ... gracias. - Mentí sin reparos. - Solo estoy algo nerviosa por la situación. Ve tranquilo no saldré de aquí.
- De acuerdo. - Se giró esta vez hacía mi amigo. - Sr. Yigit cualquier inconveniente por favor llámeme de inmediato. - Yigit acababa de entrar detrás de mí dejando su chaqueta sobre el sofá.
- Claro cuenta con ello. - Dijo amablemente. Thomas salió con paso firme mientras Yigit no quitaba sus ojos de mí.
- Estoy empezando a despertar Yigit. - Me anticipé.
- Qué bueno porque yo aún estoy en el primer sueño. - Dejo escapar algo que, en cualquier otra persona habría tomado como un suspiro pero en Yigit sono como un largo y profundo lamento desmedido.
- Andrew no sabe que Jeremías y Carol son hermanos. - Afirmé. Tomé asiento en el sofá dejando que mi cuerpo por primera vez relajara mis músculos contraídos por la adrenalina que había vivido hacía tan solo unos minutos.
- Tienes razón en ese punto. De lo contrario ya le hubiera hecho algo. - Él inlcinó su cabeza observando la alfombra persa del comedor principal. Permencia de pie en medio de la sala algo pensativo. - Siempre la ha tratodo como una amiga, pero con él es difícil estar seguro. - Agregó secamente.
- Cierto. - Inlciné mi cabeza repitiendo el gesto que él había hecho hacia un momento. - Por otro lado, aunque Jeremías me odie en estos momentos al menos me he sacado una mochila enorme de encima. Mentirle me hacía mucho daño. - Sostuvé.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
