Capítulo 24

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- Te amo.

Solo después de oír mis propias palabras me di cuenta de que lo había admitido. Su cara de perplejidad fue tanta o más que la mía en ese instante. Jamás se hubiera imaginado que esas palabras saldrían de mi boca. Había sido tan espontáneo que hasta yo misma dudaba de haberlo dicho en voz alta. Nunca antes había pronunciado esas palabras a nadie. Nunca había sentido lo que sentía por él. Había sido mucho más fuerte de lo que podía haber imaginado. Fue tanto el desconcierto de ambos que lo único que atiné fue a darme la vuelta e irme, pero él me detuvo sujetándome por mi antebrazo.

- Déjame ir Jeremías. Por favor - Rogué en voz baja ¿Qué acababa de hacer? Estaba pérdida ¿Por qué había dicho aquello? Él se estaba yendo con otra mujer por el amor de Dios y pensaba que entre Andrew y yo había algo.

- ¿A dónde vas a ir? - Preguntó apretando su mandíbula inclinándose hacia mi mientras me tenia agarrada por mi brazo.

- Por favor. - Susurré.

- ¿Cómo te voy a dejar ir? Si me acabas de decir que me amas Yulia ¿Dónde quieres que te deje ir? - Se acercó un poco más hacia mí sin dejar de sujetarme y observándome con sus ojos intensos.

- ¡Olvídalo! - Exclamé por lo bajo.

- ¿Qué quieres que me olvide? - Me preguntó sin más. - No me quiero olvidar y no me voy a olvidar ¡Yulia mírame! ¡YULIA MIRAME! - Me exigió.

- Por favor. - Le supliqué, no podía luchar contra la intensidad de su mirada.

- Jeremías. - Dijo ella, había olvidado su presencia hasta que nos interrumpió llamándolo desde el coche. - Se hace tarde para el vuelo. Debemos irnos al aeropuerto. - Añadió. Lo mejor sería que se fuera de una vez, necesita terminar cuanto antes aquella situación.

- Buen viaje. - Murmuré fastidiada  mirándolo a los ojos y soltándome de su agarre.

- ¡No te vayas! - Me pidió cuando ya estaba de espaldas a él, volvió a tomarme por el brazo para que lo viera nuevamente a la cara. - Todavía tengo que arreglar algo contigo. - Agregó. - Florencia dame cinco minutos. Iré en un momento. - Habló en voz alta y pude ver que ella había quedado algo molesta. - Tú me dijiste que te dejara tranquila. Que no insistiera. Que no querías nada más conmigo.

- Sí. Sí...

- Pero ahora vienes y me decís que me amas. - Me interrumpió. - Yulia ¿tú me quieres volver loco? - Arrugó su frente mientras levantaba una ceja seriamente.

- Está bien. - Hice una pausa. - Tienes razón ¡Sí! - Exclamé.

- ¿Solo eso tienes para decirme? - Preguntó rápidamente. Se me hacía tan difícil hablarle de mis sentimientos y en aquellos momentos con ella allí detrás esperándolo.

- No. No. - Pensé por unos segundos - Mira Jeremías de acá. - Señalé mi cabeza. - Entiendo todo, pero después no lo puedo manejar. No puedo manejar lo que me pasa. Hago lo que puedo y como puedo. - Agregué confundida.

- ¿Y piensas que yo no? ¿Piensas que a mí no me pasa nada? - Cuestionó más clamado esta vez.

- ¿Qué te pasa a ti? - Necesitaba saberlo más que cualquier otra cosa.

- Yulia...

- Jeremías se nos acabó el tiempo debemos irnos ahora mismo. - Por el tono de voz de ella se veía que comenzaba a impacientarse la señorita.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora