Capítulo 10

213 104 76
                                        


- De acuerdo te sacaré de aquí y luego iremos a comer algo. No has comido nada en todo el bendito día. - Me reprochó.

- No iremos juntos a ningún lado. Los demás...

- Yo me encargaré de los demás. Ahora ven conmigo. - Me interrumpió y puso su chaqueta sobre mis hombros mientras me ayudaba a levantarme. Mis pies iban por si solos, por inercia. Me guió sin que nadie nos viera hasta el estacionamiento. Necesitaba volver a encontrar algo de paz estando sola y si no me dejaba sola, sería imposible.

- Me iré a mi casa y estaré bien. - Agregé nerviosa. Me embargo una inmensa desesperanza al haberme vuelto a sentir de aquel modo ¿A donde podía ir cuando no podía estarme en pie, cuando me sentía abandonada como en el pasado?

- De ninguna manera irás sola Yulia. No discutiremos esto. - Su jeep estacionó cerca nuestro. El mismo chico que nos había recibido en la mañana bajo de él y le entregó las llaves en la mano.

- Gracias Michael. - Él volvió a dejarle propina en su mano.

- Ven Yulia sube por favor. - Abrió la puerta para mi, me costó subir, seguía sintiéndome sin fuerzas a causa de mis nervios demasiados alterados.

- ¿Y su motocicleta? ¿Por qué esta su jeep aquí? - Intentaba pensar en otra cosa pero seguía estando mareada.

- Mande buscarlo hace un rato. Quería invitarte a cenar antes de encontrarte desmayada. Pero puede que esta sea la única oportunidad que tenga de que me digas que si. - Pude sentir un poco de malestar en su tono. Dio la vuelta por delante del jeep para subir en su lugar. - Bajaré la ventanilla, el aire te sentará bien. - Necesita huir, al último lugar posible no me importaba, solo quería irme de allí y estar sola maldita sea. 

Me ayudó con el cinturón de seguridad, pero ya no tenía fuerzas para negarme así que deje que se me acercara sin dejar de ponerme rígida en cuanto se cruzó por encima de mí para sujetármelo. Después de ponerse el suyo puso música de fondo. Sonaba el mismo cantante que había grabado en mi iPod, mientras el jeep comenzó a moverse. No entendía la letra, pero la melodía había sido como una especie de sedante para mis nervios. Él comenzó a cantar casi en susurros al mismo tiempo que lo hacia el cantante, suave y melódico. Su voz era embriagadora, escucharlo hablando en español había sido la mejor distracción que hubiera podido tener en aquel momento. Me hubiera gustado entender que era lo que estaba diciendo.

- ¿Quieres saber lo que dice la letra de esta canción? - Había leído mis pensamientos, empezaba a creer que algo de eso había.

- De hecho, me lo estaba preguntando. - Susurré. Poco a poco iba perdiendo mi energía. Prácticamente había arrastrado mis pies hasta llegar al estacionamiento.

- Me lo imaginé. - Él sonrió a medias. - Trata sobre un "Don juan". - ¿Qué significaría eso de Don juan? No demoró mucho en responderme sin haber formulado la pregunta en voz alta. - Don juan se le llama a un hombre seductor y mentiroso, que va conquistando mujeres por su vida engañándolas para luego abandonarlas. Un porteño cualquiera. - Agregó simpáticamente.

- ¿Qué quiere decir con porteño? - Sabía que estaba haciendo aquello solo para distraerme pero me encontraba demasiado cansada como para intentar aparentar sentirme bien.

- Se refiere a la gente que es de Buenos Aires. Se utiliza para identificar la gente de la capital generalmente con la del interior. Si eres de Buenos Aires eres un porteño. - Masculló mientras mi corazón por algún extraño motivo golpeó mi pecho rápidamente.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora