- De hecho. - Dije. - No estoy aquí por el puesto bacante de limpieza. Mi nombre es Yulia. Un placer Emily. - No había podido disimular su sensación de incredulidad en su rostro.
- Yo... lo lamento. - Agregó confundida. - Creí que serías la chica nueva. Es que justo la estaba esperando a ella y tú has aparecido de la nada. Pensé que los muchachos te habían dejado entrar. Disculpa, de verdad lo siento. - Ella extendió su mano para saludarme. - Mucho gusto Yulia. - Me limité a asentir mientras le daba mi mano. Nuestro saludo fue cordial a pesar del mal entendido.
- Buenos días Emily. - Jeremías entraba en ese preciso instante con un impecable traje color Beige con chaleco del mismo color junto a una camisa blanca inmaculada, llevaba sus tres primeros botones desprendidos y no tenía corbata en esta oportunidad, lo combinaba con unos elegantes zapatos color marrón claro y de hecho no llevaba calcetines. Ninguna de las dos habíamos acertado al parecer.
- Buenos días Sr. Jeremías. - Ella disimuló el mal entendido de hacía unos minutos con gran facilidad.
- Emily, ella es Yulia. Veo que ya se han presentado. De ahora en adelante la verás muy seguido en esta casa. - Dejo un tierno beso en mis labios. Era la primera vez que lo hacía en público lo que me produjo un poco de vergüenza junto con una mezcla de sorpresa y regocijo que me invadieron a la vez. - Y lo que ella te pida será como si yo te lo estuviera pidiendo en persona. - Sostuvo seriamente.
- Entiendo señor. - Respondió Emily gentilmente.
- Bien. Puedes preparar un desayuno para Yulia junto al mío por favor. - En ese momento su iPhone recibía una llamada.
- Por supuesto. - Respondió ella sin dudarlo.
- Carol. Buenos días. Dime. - Él salió rumbo al comedor principal mientras se disponía a atender a la Srta. Misterio.
- Y bien Srta. Yulia. - Dijo Emily observándome. - ¿Qué desea que le prepare para su desayuno?
- Oh no, no me digas señorita. Tutéame por favor solo eso te pido y dime que solo tienes café y será suficiente para mí. - Me recosté sobre la encimera tratando de procesar todo lo que me había dicho antes de que Jeremías entrara.
- Me gusta tu estilo. - Dejó su té para volverse hacia la nevera y abrir una de sus puertas. - Te haré unos huevos revueltos con beicon, pondré algunas salchichas y un par de tomates. Un zumo de naranja exprimido y por lo demás no te preocupes porque acabo de preparar el mejor desayuno americano que vayas a probar en tu vida. - Sacó un par de huevos y los dejos dentro de un cuenco.
- Tendrías que probar el de mi madre. - Había dicho aquello al pasar, sin pensarlo.
- En ese punto no podría competir. - Me miró con su mirada cordial, la misma que había utilizado desde el principio. - Nunca se puede competir con la cocina de una madre. - Sostuvo.
- Oye Emily. - Dije en voz baja. - ¿Puedo hacerte una pregunta sin que salga de esta cocina? - Me dije que no perdería nada averiguando un poco y Emily al parecer parecía ser una chica simple y sencilla. Y sin querer al confundirme con otra persona me había dado muchas cosas en que pensar.
- Claro. Es lo menos que puedo hacer después de haberte confundido con la chica de la limpieza. - Comenzó a batir un par de huevos rápidamente mientras colocaba una sartén sobre el fuego. Aquella cocina era un sueño para cualquier cocinero, la primera vez que había entrado no había dejado de imaginarme a mi madre en ella, para ella sería como tocar el cielo on las manos. Pero debía de apresurarme porque no contaba con demasiado tiempo.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
