Me desperté violentamente excitada. Fueron las manos de Jeremías encima de mí, reconocí su tacto y su ritmo. Aunque seguía algo confusa por el sueño, cosa que llamó mi atención porque no había tomado ninguna de mis píldoras.
- No puedo dormir Bombón. - Susurró en mi oído lentamente. Seguía estando de espalda a él. Lo tenía detrás de mí. Atiné a darme la vuelta para quedarme de frente a él.
- No. Quédate donde estas. - Cubrió mi cuello con sus besos delicadamente.
Sentí mi corazón contra las costillas, pero al cabo de un segundo cuando él comenzó a bajar mi bombacha por la parte de atrás, lo sentí en la garganta. Me hizo abrir mis piernas un poco y sus largos y sensibles dedos fueron buscando lentamente hasta que me penetraron profundamente con fuerza y me arqueé con el delirio del orgasmo agarrándome con fuerzas de las sábana de ceda.
- ¡Dios! - Musité desbordada.
Esa fue la única palabra coherente que conseguí pronunciar sin dejar de retorcerme frenéticamente para continuar temblando por unos segundos. Quitó sus dedos para apoyarme con su miembro el cual estaba completamente excitado y duro. Aquella nueva sensación de sentirlo duro por detrás de mí me llevo casi al borde de la locura. Ahora entendía porque le gustaba tanto esa posición que llamaba cucharita. Creí que alguien se había apoderado de mí porque no me reconocí ni yo misma en esos momentos.
- ¿Puedo hacer algo? - Le pregunté dándome la vuelta hacia él.
Recordé una charla con Scarlett donde nos daba una clase a Samantha y a mí de que debíamos hacerle a un hombre en la cama para que éste nunca pudiera olvidarnos. Nunca creí que su consejo me sería de tanta utilidad. Scarlett había dicho que si una mujer se la chupaba bien a un hombre este jamás la olvidaría. Recuerdo que nos había enseñado como debíamos hacerlo paso por paso. Obviamente yo no tenía ningún interés en el tema, pero ahora sentía la necesidad de hacérselo a él más que cualquier otra cosa.
- Lo que tú quieras Yulia. - Dijo sonriente. Retiré la manta hacia atrás y me coloqué por encima de sus piernas, fui descendiendo lentamente hasta su miembro cubierto únicamente por su calzoncillo el cual comencé a bajar con su propia ayuda al levantar sus caderas. - Me asustas Yulia. - Lo miré y le sonreí. Sujeté mi cabello haciendo un moño y me incliné lentamente hacia la cabeza de su pene erecto sin tocarlo con mis manos, hasta que mi boca quedo a centímetros de él, lo observé a los ojos mientras pasé mi lengua por mis labios para humedecerlos y muy despacio fui tocándolo con mis labios para seguir con la punta de mi lengua, solo me centre en ese punto, recordaba cada cosa que Scarlett nos había dicho y que nunca pensé llevaría a la práctica. Lentamente comencé hacer círculos con mi lengua alrededor de la punta de su pene.
- ¡Yulia por Dios! - Jadeó. Lo observé cerrando sus ojos y reprimiendo un gemido. Amé esa nueva y poderosa sensación en mí como mujer. Fui rozándolo delicadamente con mis labios, descubriendo lo excitante que resultaba. Seguí lamiendo sobre su pene desde arriba hacia abajo humedeciendo por donde iba pasando mi lengua, sintiendo su textura y oliéndolo. Su fragancia fue embriagadora, me detuve allí sobre su vello púbico únicamente para olerlo. Desde ese día ese sería mi olor preferido en todo el mundo. Comencé a tocar esa zona prohibida, ese territorio inexplorado para mí, lo iba descubriendo con mis manos curiosas. Me llevé mis dedos a mis labios para humedecerlos como Scarlett había mencionado para luego tocar sus testículos acariciándolos por un momento para seguir bajando con la humedad de mis dedos hasta la parte donde se suponía que él gozaría como nunca.
- ¿Yulia quieres matarme? - Lo acaricié allí donde aparentemente se encontraba su próstata presionando por un momento con mi pulgar hacia arriba y donde Scarlett había mencionado era el punto G del hombre, noté como le cambiaba su respiración.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
