Capítulo 57

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Con el correr de los minutos aquella charla había sido interrumpida por una reunión del equipo creativo de último momento. Había llegado a la dolorosa conclución de que estaba enamorada de un completo extraño. No había otra explicación. No conocía nada sobre su vida. No podía dejar de cuestionarme todos los detalles. Había insistido en volver a escuchar aquella charla con exactitud. Me conformaría solo con saber la verdad, no me conformaría con menos. Fui a servirme un poco más de café y noté el temblor en mis manos, no le daría importancia, no ahora. El café siempre me ayudaba a pensar mejor, lo haría en estos momentos también. Durante todo ese tiempo me froté la cabeza intentando aliviar el dolor que se había intalado a ambos lados de mi sien. No sabía que me desconsertaba más de todo aquella conversación. De pronto dirigí mi vista hacía Yigit.

- Yigit, ¿Todo esto se tratará de una venganza por la muerte de su padre? - Por algún motivo mis lágrimas estaban amenzando por hacer uso de presencia pero pude combatirlas.

- Tendrías que sentarte, estas alterada Yulia. - Yigit habló con suavidad, una vez que dejé mi taza de café sobre un costado intentando que mis manos dejaran de temblar, él fue directamente hacia mi tomándome por ambas manos. - Sientate. - Obedecí, agradecida por la firmeza de sus manos en las mías. Bajé mi vista cansada.

- Viví amenazada por ese demente y Jeremías sabía que él era su hermano. - Exclamé. - Todo podría haber sido diferente si tan solo hubiera confiado en mi. - Reconocí tristemente.

- Diría que eso sería suficente pero lamentablemente aquí hay algo mucho más profundo Yulia. - Comentó Yigit seriamente. - Esta el tema de esa organización que no sabemos a ciencia cierta que es. - Me volteé de repente hacia él al recordar.

- Yigit. - Dije rápidamente liberándome de sus manos. Como no podía estarme quieta me levanté para dar un par de vueltas. - Busca ese nombre en tu ordenador. Ese que utilizaron esos tipos... Rabboni. Ese es. - Mormuré pasándome una mano por mi pelo ligeramente.

- No necesito buscarlo para saber su significado. - Agregó firmemente. Pero él se acercó hacia la encimera de igual manera tecleando sobre su ordenador.

- ¿A que te refieres Yigit? - Quise saber de inmediato volviéndome hacia él.

- Rabboni es el nombre que se le daba en la antiguedad a los maestros en Israel. - Él había captado toda mi antención en ese momento, levantó su vista hacia mi sin fijarse en su ordenador para continuar hablando sobre el tema. - Es una variante de rabí­, la palabra hebreo para maestro. - Hizo una pequeña pausa. - Era una forma aún más respetuosa de dirigirse a alguien, y significaba "mi gran maestro". - Él parecía estar disfrutando el momento contándome sobre aquello. - Aunque en el Coran no creamos en la crucifixón de Jesús, el mesías, para la cristiandad ¡Raboni! fue la primera palabra que María Magdalena le dice a Jesús cuando se da cuenta que ha resucitado. - De que iba todo aquello por el amor de Dios, ya nada tenía sentido para mi. Sentí que se me nublaban mis ojos. Bajé la vista hacia mi resto de café sopesando lo que Yigit acababa de decirme. - El tí­tulo que Marí­a Magdalena usó para con Jesús en la mañana de la resurrección fue ese. - Agregó seriamente.

- ¿Y eso que significa Yigit? - Formulé confusa. Observándolo nuevamente. - ¿Qué tiene que ver con esa organización? No lo entiendo- Manifesté molesta. 

- Bueno, tal vez sepa el significado de esa palabra pero sobre enigmas, nada. - Él consultó algo en su ordenador de forma rápida. - Pero he estado pensando toda esta hisotria desde cierto ángulo- Me observó rápidamente - Supongo que has escuchado lo que le dijo ese tipo sobre que sabían quien era, que tenía un nombre y un callejon sin salida. Luego. - Hizo una pausa buscando en su ordenador nuevamente. - Si recuerdas la última escucha antes de esta, entre la Srta. Carol y él, ella le dice algo similar. "Nuestro apellido y la organizacion estan primero" y por último. - Él siguió consultando sus notas. - Hoy la Sra. Candela le dijo "Jeremías se perfectamente la obligación que tienes. No puedes buscar una nueva vida lejos de esto y lo sabemos. - Concluyó.

Yulia Primera Parte Donde viven las historias. Descúbrelo ahora