Al salir de la oficina de Scarlet caminé detrás de él por un largo pasillo. Me apresuré, algo me decía que era un hombre demasiado acostumbrado a que la gente corriera detrás de él. Noté que todas las oficinas daban a un salón en común donde había varios escritorios y personas trabajando. Pasamos por el mismo sitio de cafetería donde cada uno se servía al parecer. Él se detuvo y al igual que había hecho antes durante nuestro primer encuentro hacia solo unos minutos, se volvío a mirarme a los ojos. Me pareció distinguir algo en ellos pero rápidamente eso desaparecio y volvieron a aparecer simplemente fríos.
- ¿Bebes café? - Me preguntó cuando llegué detrás de él. Me observó mientras echaba un vistazo al sitio antes de volver a diriguir sus ojos a los míos.
Su voz era suave y tenía ese toque extranjero que lo hacia encantador. Mierda que estaba pensado. Decidí que no perdería nada por beberme un café en mi primera entrevista de trabajo y no podía negarme a uno bien hecho, era una regla básica. De ese modo tal vez calmaría mis nervios un poco.
- Si no es molestia. - Dije en voz baja, no quería sonar nerviosa pero fue casi imposible. - El café es una de mis mayores debilidades, no podría negarme. Gracias. - Intente enfocarme en mi alrededor observando a los demás.
- Perfecto. También es una de las mías. - Me observó nuevamente por un instante introduciendo sus manos en los bolsillos de su pantaón. - ¡Yigit! ¡Yigit! - Llamó un par de veces ladeando un poco su cabeza. Con un gesto natural pasó una de sus manos por ese corto cabello con apenas algunas ondas alrededor de un rostro que me pareció muy interesante ahora que lo veía detenidamente de cerca. Se veía a simple vista que era un tipo inteligente, tenaz y sexy al menos para el resto de las mujeres lo sería.
- Sr. Jeremías Yigit no se encuentra muy bien ¿Lo recuerda? - Una chica muy mona de cabello oscuro y largo le respondió de inmediato.
- Cierto Grace. - Dijo con ligereza. - Podrías traer dos cafés a mi oficina por favor. Estaré en una reunión. Que nadie me interrumpa por favor. - La chica tenía un auricular inalámbrico en su oreja y parecía más nerviosa que yo en aquel instante.
- Pero no tenía ninguna reunión programada para esta hora señor. - Ella levantó su mano en la cual sostenía un iPad para chequearlo al parecer.
- No estaba en agenda Grace. - Aparentemente Scarlett no era la única que se asombraba ante aquel simple hecho.
- Reunión no programada. - Dijo la chica acercándose el auricular a su boca, imaginé que grabaría todo en es ese aparato y sería un completo estrés. Ese hombre no tendría intimidad aparentemente.
- Bien señor. Un exprés con dos de azúcar para usted ¿Y la señorita? - Ella puso sus ojos en mi esta vez.
- ¿Cómo te gusta a ti? - Me consultó él en ese instante girándose hacía mi nuevamente.
- Igual, con dos de azúcar. - Mormuré.
- Excelente opción y coincidencia. - Me dijo y volvió a dirigirse a ella. - Es bueno que no solo Yigit recuerde como bebo el café en esta oficina. Gracias Grace. - Ella sonrió más nerviosa que antes.
Cuando él abrió la puerta de su oficina y entré al instante escuche una música extraña. Tenía muy bajo el volumen, pero logré darme cuenta que era una canción en español. Sonaba como muy melancólico y el cantante tenía una voz algo rugosa, casi ruda.
Se podía observar el confort, el lujo y una combinación de estilo, con muebles de primera calidad, adornos elegantes y un ventanal que vislumbraba la excelente vista hacia el exterior. Contaba con una amplia sala de estar con unos sofás muy modernos de cuero, arriba de la mesa ratona había varias revistas pulcramente ordenadas. Su escritorio era muy grande, demasiado largo y como no podía ser de otra manera era de vidrio acristalado. Al parecer les gustaba demasiado el vidrio. Me quedé de pie allí observando, vi que todo estaba muy ordenado, no había una hoja, ni bolígrafos fuera de su lugar. Detrás de su escritorio había un extenso mueble con estantes que ocupaba toda la extensa pared detrás de él. Todo estaba cuidadosamente en su sitio. Las carpetas estaban ordenadas meticulosamente por colores, al parecer era algo estructurado. Tenía algunas fotografías de él esquiando y en otras en motocicleta junto a otras personas. Se lo veía relajado.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
