- Solo abre la puerta Jeremías. Hazlo por favor. - Fue lo único que logré murmurarle. Me sostuvo con una mano mientras que con la otra abría la puerta de un tirón.
- Todo está bien Yulia. Respira por el amor de Dios. - Dijo preocupado. Me levantó en sus brazos y me sacó del baño llevándome hasta su cama para cubrirme con una de las mantas, cautelosamente tomó asiento a mi lado. Me observó atentamente por unos segundos hasta que corrió con la punta de sus dedos unos mechones de mi cabello que caían sobre mi rostro. - ¿Qué sucedió Yulia? - Caviló por un segundos antes de preguntar.
- Nada... Puede que me haya bajado la presión. - Dije queriendo disimular el comienzo de una crisis nerviosa que acababa de sufrir, aún sentía mis ojos empañados. Los temblores se estaban yendo muy lentamente pero aun persistían. Él me miró fijamente alarmado y aunque mi mente me gritaba que corriera, que luchara contra esas sensaciones, me curve sobre mi misma, paralizada.
- Yulia debes de decirme que fue lo que hice mal, que fue lo que te dejo en ese estado para que no vuelva a suceder. Así es como funciona Bombón. - Su tono fue tranquilo, incluso razonable. - Anda dímelo. - Me animó.
- Es solo que... - Me tomé unos segundos. - No puedo ducharme con la puerta del baño cerrada y tú la cerraste... solo fue eso. - Agregué temblorosa. - Discúlpame, pero es algo más fuerte que yo y tan solo no puedo controlar mi cuerpo ... Pase muchas horas en el piso frío de aquel baño y eso me ha dejado secuelas. - Agregué y él se arrimó lentamente besando mi frente tiernamente.
- No tienes que discúlpate conmigo por esas cosas. - Observó mis ojos mas tiempo del que hubiera querido. - Yo soy quien debe de hacerlo Bombón. Hace un momento en la sala te asuste, vi como temblaste y me odie por eso Yulia, pero verte en brazos de otro hombre y no cualquiera, en brazos de Andrew, al verte con él mi juicio se nublo por completo. - Dijo compungido. - No puedo razonar cuando se trata de ti. - Añadió. El impacto de sus palabras me habían asaltado e invadido partes de mi misma que siempre había creído impenetrables. Lo lamentaba tanto como él, pero me parecía importante que se hubiera dado cuenta reconociendo su error y a su vez me resultaba difícil no admitir el hecho de que me sentía mas viva junto a él y las pesadillas de alguna manera habían disminuido.
- Jeremías escúchame por favor. - Me moví hacia él por encima de su cama. - Nunca tendría nada con Andrew quiero que lo entiendas y confíes en mí. - Dije firmemente. Sostuve su rostro entre mis manos, viéndolo a sus ojos y pretendiendo que de verdad lo entendiera.
- Júramelo Yulia. - Me pidió con un tono algo sombrío en su voz.
- Te lo juro mi amor. - Me atrajo hacia él, mi lugar preferido en todo el mundo y donde sentía como si una violenta explosión había acabado con años de contención.
- Debes de hacerme una lista de las cosas que te producen miedo Yulia. Necesito saber qué es lo que te afecta. - Resumió seriamente.
- No haré algo así Jeremías. - Me sentí algo torpe al pronunciar aquellas palabras.
- Pues sería de gran ayuda para mí. Quiero esa lista para mañana mismo. - Ordenó y ahora me sentí miserable por tener que darle explicaciones acerca de mis traumas, pero en ese momento sus labios me besaron con pasión y el gusto de su boca fue tan excitante como su cuerpo, fuerte y cálido. - ¡Tu boca Yulia! - Mordisqueó mi labio superior. - Dios mío como la deseo, durante todo el día a cada minuto ¡Me vuelve loco! - Susurró.
Un calor inesperado me recorrió el cuerpo y comenzó a latirme lentamente entre mis piernas. Hundí mis dedos en su cabello ¿Cómo era posible que un simple beso suyo pudiera despertarme tantas sensaciones? Flexioné mis caderas inconscientemente cuando él apretó su boca contra mi cuello. Mi cuerpo se fue relajando y estremeciendo junto al suyo. Le acaricié la espalda, los hombros, complacida y cuando volvió a besarme apasionadamente comencé a sentir la necesidad de una liberación física que era mayor de lo que podía soportar y cuando él volvió a mordisquearme el lóbulo de mi oreja eso fue aún peor.
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Yulia Primera Parte
RomanceYulia lleva una vida tranquila en Atlanta Georgia, junto a su familia y dedica sus días con sus amigos y estudiando fotografía. Pero esa actitud de una vida pacífica no es más que una fachada para esconder la crueldad de un brutal suceso que vivió e...
