- Solo quería estimularlo con...
Antes de que hubiera podido hacerme algo "raro", por instinto cegué sus ojos con una mano, y ahora lo he silenciado con la otra.
- Cállate. Ni siquiera quiero saberlo y mucho menos escucharlo – digo en un tono alarmado sin soltarlo.
- No se avergüence, joven amo – sigue hablando dentro de mi mano – lo conozco lo demasiado bien como para no hacer algo como... - presiono más contra su boca habladora para ahora si evitar que continue diciendo estupideces.
- NO. QUIE-RO. SA-BER-LO – digo con énfasis cada sílaba recibiendo como su respuesta descarada una sonrisa satisfecha que se deja ver aun estando tapada.
Lo percibo. Lo siento.
- ... ... ...
- ¿Qué?
- ... ... ...
- ¿Qué? – vuelvo a preguntar al no entenderlo.
Con su mano señala la mía, la que tengo tapando para censurar sus ideas.
- Ah – comprendiendo quito la mano señalada.
- Dije: Como usted ordene – no dejó de colocar aquella sonrisa ladina - ¿podría? – refiriéndose a la mano faltante que obstruía su visión – entonces, ¿cómo sabrá ese detalle si no me permite ayudarlo?
- Prefiero vivir con la ignorancia – digo con el objetivo de zanjar el tema – con que Brisell haya entendido lo que dije, me doy por satisfecho.
- Usted es un ser curioso por naturaleza. Dudo que la incógnita desaparezca.
- Correré el riesgo de vivir de esa forma.
- Me es difícil creerle – lo miro escéptico.
- ¿No será que realmente que al que le intriga más esta situación sea a ti? – dicho esto, la sonrisa que antes tenía se desvaneció - ¿me equivoco? Tu insistencia me hace pensarlo – me cruzo de brazos.
Sus palabras se vieron interrumpidas por un pequeño pero bien conocido sollozo que viene de la cuna.
- Iré a verla, ¿puede terminar de colocarse el ungüento? – respondo asintiendo la cabeza.
Mientras me encargo de mi mismo ante la dolorosa misión, Sebastian se dedicó a atender a la bebé para que el naciente llanto se detuviera quedando calmada, pero desgraciadamente despierta.
- ¿Desea dormir? – me pregunta cuando termino y acomodo la ropa.
- Quisiera, pero no podría sabiendo que ella no lo hace.
- Descuide, yo me encargaré de ella. Puede descansar tranquilo mientras ella esté en modo pacífica.
- De acuerdo – no muy convencido decido aceptar.
Cuando estoy por internarme totalmente entre las sábanas, al mirar en dirección donde ellos están, mis ojos hicieron contacto con los de ella y, precisamente en ese momento, un puchero llamado "chantaje" hace su aparición.
- Brisell, espera – llamo su atención pausando sus intenciones – tienes que entender que no puedes dormir siempre aquí, ¿sí? Tienes tu cuna y nosotros no...
Pero alguien no entiende lo que no quiere... Ella no soportó la idea que le ofrecía, por lo tanto, el llanto era su mejor herramienta.
- ¿Qué sugiere? – pregunta Sebastian meciendo entre sus brazos a la que parece tener talento innato ante el soborno.
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Hermoso accidente
FanfictieUn inesperado acontecimiento está por aparecer en las vidas de Ciel y su fiel mayordomo, Sebastian, que por juegos del destino, bajo la firma del curioso shinigami, Undertaker, se convierte en el responsable del cambio que nuestros personajes pasará...
