Capítulo 30: Una triste canción de amor

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—¿Qué esperas que haga? —el susurro agónico de Max era un sonido que no quería volver a escuchar en él

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—¿Qué esperas que haga? —el susurro agónico de Max era un sonido que no quería volver a escuchar en él. Estaba tan roto emocionalmente que ni siquiera su orgullo le ayudaba a suavizar el golpe que Maya le dio. Estaba escondida en el pasillo. Acababa de darme una ducha y ya casi estaba a punto de irme, pero cuando salí del baño escuché voces y reconocí inmediatamente a Alec y quise escuchar lo que decían sin que me vieran.

—Que te olvides de esa mujer —escuché un resoplido y yo me mordí la uña—, que no permitas que pisotee tu orgullo.

—Es fácil decirlo...

—Entiendo que es mucho más fácil decirlo, que hacerlo, pero tú mejor que nadie sabe cómo encontraste a la que iba a ser tu mujer para toda la vida.

—No puedo creer que haya sido capaz de hacerme algo tan... —la voz de Max se quebró.

—Pero lo hizo —escuché como el hielo caía en el fondo del vaso y luego era llenado con algún líquido, aquel ruido se repitió una vez más—. ¿Qué piensas hacer?

—No lo sé —mi corazón se arrugó al escuchar la desesperanza en él. ¿Yo me escucharía así?

—¿Piensas perdonarla? —inmediatamente mis hombros se tensaron.

—¿Crees que soy idiota? —la respuesta tan rotunda hizo que mis ojos se llenaran de lágrimas—. ¡Nunca perdonaré lo que Maya me hizo! ¡Ella y su familia se pueden ir a la mierda... y mi padre también!

—Esto creará conflictos con...

—No me importa —fruncí el ceño—. Lo que siento por Maya nunca fue un montaje, y eso mi padre lo sabe.

—¿Cuándo vuelve Alastair?

—Hoy —suspiró—, pero no sé a qué hora. Anoche le entregué mi celular a Liv y...

—¿Livy? ¿Mi Olivia? —me volví a morder la uña cuando escuché el entusiasmo en la voz del mejor amigo de Max—. ¿Mi Livy está aquí?

—Sí...

—¿Por qué no me dijiste antes? —el sonido seco de un vaso impactando en la mesa de vidrio con más fuerza de la necesaria me hicieron sonreír.

—¿Por qué te diría que mi mejor amiga se encuentra aquí?

—Porque tu mejor amiga me gusta y estoy interesado en que olvide al animal que le rompió el corazón —sentí mi cara arder—. ¡Ah! ¡Pero si ese animal está frente a mí!

—¡Mira, idiota, si le haces algo a Liv despídete de tus bolas!

—¡No le haré nada que ella no quiera!

—¡Sé cómo eres con las mujeres, y Liv es maravillosa!

—¡Sé que ella es maravillosa!

—Si tus intenciones son serias con ella, ni siquiera me involucraré, pero si te encaprichaste con ella solo porque te parece una mujer hermosa te daré la paliza de tu vida.

Con Ella [COMPLETO LIBRO 1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora