Capítulo 43: Una buena razón para ser romántico

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—Te ordeno que lo traigas, Olivia Sinclair

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—Te ordeno que lo traigas, Olivia Sinclair.

—¿Para qué? ¡Ya lo conoces! —repliqué con el celular en el hombro y la cabeza inclinada.

—¿Cómo que para qué? —la voz desquiciada de mi madre estuvo a punto de dejarme inutilizado el oído derecho. Resoplé agotada—. Jo dice que ahora es tu novio, ¿cómo es que tienes un novio sin contarnos? ¡Por eso no pasas las noches en casa! —mi madre se calló unos segundos, esperando que yo hablara.

—Hoy no es un buen momento mamá, él se encuentra indispuesto...

—¿Indispuesto? —ahogó un grito—. ¡El novio si existe, Blas! —gritó mi madre entusiasta—. ¡Oh, por Dios! ¡Ese muchacho guapo es tu novio! —exclamó dichosa. Rayos, la locura era hereditaria—. Livy, ¿te estás cuidando verdad? ¿Él usa protección...?

—¡Mamá! —exclamé avergonzada. Estaba en la cocina exprimiendo naranjas mientras el pan se tostaba, pretendía despertar a Max y desayunar juntos en la cama.

—Hija mía, debes cuidarte.

—No es un tema que quiera debatir contigo...

—Pero...

—¡Mamá! ¡Dios, soy yo de nuevo! ¿Te acuerdas de mí y de mi deseo de pequeña? ¡Silencia a mi madre durante cinco minutos! —escuché la risa contagiosa de mi madre y yo también sonreí negando con la cabeza.

—Sé que ya conocemos a Max, pero era el amigo de Joanne. Tu padre y yo ahora queremos conocer al novio de nuestra Livy —me sobresalté cuando sentí los brazos de Max rodear mi cintura y sus labios dejaron varios besos en mi cuello mientras su nariz hacía un recorrido suave allí.

—Hoy es imposible, mamá —me giró con cuidado y me lanzó una mirada apremiante—. No podemos ir a cenar a casa esta noche —expliqué y él frunció el ceño "¿Por qué no?" preguntó en un susurro. Solo traía puesto el pantalón del pijama, me encantaba lo definido de su pecho, sus brazos. Diablos, pensé mientras me mordía el labio, me tenía que acostumbrar.

—¿Por qué no? —preguntó mi madre haciéndome volver a la realidad. Max me miraba alzando una ceja y arqueando la comisura izquierda de su boca, carraspeé.

—Quiero conocer a mis suegros —susurró divertido, pero lo suficientemente fuerte para que mi madre lo escuchara. Lo miré aterrada.

—¿Habló él? —preguntó dramáticamente— ¡Oh por Dios, Blas, escuché al novio de la niña! —Max se rio, por supuesto que escuchó el alarido de mi madre. Me quitó el teléfono.

—Buenos días, Señora Sinclair —sonrió—. Para mí también será un placer, estaremos ahí... —mi madre debió haber comentado una imprudencia porque Max rio mientras me miraba—. De acuerdo, señora Sinclair —alzó las cejas—. Bien. Hasta pronto, Abigail —abrí los ojos por completo, mi madre nunca permitía que la llamaran por su nombre a secas alguien que no la conocía. Max cortó y me miró a los ojos sonriendo—. Tenemos una cita con tus padres —arqueé la ceja ante su confianza.

Con Ella [COMPLETO LIBRO 1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora