Capítulo 34: La última victoria antes de una crisis

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-Muy bien, señorita Sinclair

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-Muy bien, señorita Sinclair. ¿Está disfrutando de sus últimos días de paz?

-Que alentador, señor Henderson -bufé mientras salía de su oficina. Cada vez que me veía me decía lo mismo. Desde que, hace un mes, le dije que aceptaba estudiar.

Durante ese último mes transcurrieron muchas cosas.

La oficina era un absoluto caos. Alastair quería superar la gestión de su hijo, e inició relaciones con otras dos inmobiliarias para una asociación de la cual yo no sabía mucho. Yo estaba enfocada en las que nos enfrascamos con Max, en la inversión con los Jhonson y otras cuentas más pequeñas en las cuales Alastair me dio libertad para tomar las decisiones.

Por otro lado, Micah ya había encontrado un local donde instalar el restauran y no estaba muy lejos de la inmobiliaria. Estaba ubicado en el costado de Central Park, por la quinta avenida. La inauguración sería en un mes, y ahora se encontraba buscando personal y con las tareas que requería aquel desafío.

Cuando Micah le propuso a Amalia trabajar con él, ella no lo dudó un segundo y se embarcaron juntos en el reto. Me sentía feliz por los dos.

En cuanto a Jo, no sabía qué demonios le ocurría conmigo. Cada vez que yo llegaba o entraba en la sala que ella estaba me ignoraba, ya ni siquiera aceptaba mi dinero y me preocupaba demasiado que no lo hiciera.

Aquella mañana rebotó el pago mensual de la universidad de Jo, y Alastair me notificó aquello. Al parecer Joanne cambió la dirección de pago. Cuando la llamé, rechazó el llamado, le envié un mensaje, que vio e ignoró.

Eso estaba pensando cuando tocaron la puerta de mi oficina y apareció Micah.

-¿Estás lista? -sonrió. Miré la hora en la pantalla del computador. Hace dos minutos había cumplido con mi horario. Me levanté de un salto y tomé mis cosas, luego los dos salimos de mi oficina-. Los últimos detalles de la remodelación del local están casi listos y quiero que lo veas -dijo emocionado.

-¡Pues vamos! -Tomó mi rostro y me dio un beso en la boca-. ¡Oye!

-Lo siento, es que estoy muy emocionado, Livy -me volvió a dar otro beso, uno demasiado inocente que no me molestó y me hizo reír.

-No sabía que tenía una relación -gruñó la voz de mi jefe. Los dos nos separamos, él aún riendo y yo nerviosa.

-Es un amigo -le dije. Micah rio y alzó la mano.

-Micah Lewis, es un placer señor Henderson -Alastair miró el brazo extendido de Micah y después de unos segundos la estrechó.

-No me gusta que reciba amistades en mis instalaciones -asentí perturbada y luego pasó por mi lado en dirección hacia los elevadores.

-Qué tipo más desagradable -susurró Micah.

-No te imaginas cuánto.

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Con Ella [COMPLETO LIBRO 1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora