¿Del odio al amor? ¡Hay un estúpido cupido!
Olivia Sinclair tiene una vida tranquila, sin muchas pretensiones más que ayudar a su familia económicamente.
El único problema con el cuál debe...
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—¿Estás segura que estás bien?
—Muy segura.
Max me miraba divertido, lo que, honestamente, me parecía una ofensa. Después de todo estaba con resaca por su culpa. Bebí un poco de agua de la botellita que llevé de manera sagrada durante todo el día.
—Fuiste muy sagaz en la reunión.
—¿Qué esperabas? Esos idiotas no leyeron las cláusulas del contrato. ¿Cómo te presentas a una reunión sin saber qué demonios exigir? No hicieron más que hacernos perder el tiempo —abrí la puerta de mi oficina y Max chocó conmigo cuando me quedé parada justo bajo el umbral. Una niña pelirroja con anteojos pequeños y de marcos rojos me dedicaba una sonrisa desdentada que mejoró considerablemente mi día. Astra Harper estaba sentada en mi silla con las manitos entrelazadas sobre mi escritorio.
—Mami dijo que me podía quedar aquí mientras ella hace pis en tu baño.
—¡Mi vida! —Astra soltó una risita y de un salto se bajó de la silla y corrió a abrazarme. La tomé entre mis brazos y la llené de besos.
—¿Quién es el rubio? —dijo la voz nasal de Astra. Esbocé una sonrisa apenada mientras miraba a Max. Él arqueó una ceja, divertido.
—Es mi jefe.
—¿El del trasero bonito? —asentí resignada. Seguramente me escuchó mientras hablaba del trasero de Max con Amalia.
—Sí —la miré frunciendo la boca—, ¿cuál es nuestra regla de oro?
—No ventilar los secretos.
—¡Exacto Astra Harper! ¡Me acabas de exhibir! —Astra volvió a reír y yo la llené de besos una vez más.
—¿No te enojas? —le preguntó a Max.
—¿Por qué?
—Porque a mi tía le agrada tu trasero...
—Ya me acostumbré —respondió él con un poquito de arrogancia.
—Jamás te hará daño, y si te quiere como me quiere a mí entonces, eres parte de nuestra familia —Aquella frase caló de una manera que me dejó sorprendentemente muda, y a mí nada me silenciaba. Pero Astra era especial... y Max también.
—Pues resulta que ella ya forma parte de mi familia porque la quiero mucho —mis ojos se llenaron de lágrimas. Dentro de nada se iba a casar y su única familia sería Maya. Dentro de nada volvería Alastair, y él se iría de la empresa y me dejaría sola.
Astra movió las piernas, indicación de que quería que la soltara, pero la muy viva no quería caminar. Ya se estaba entregando a los brazos de Max.
Después de todo era mi sobrina. Él le dio un beso sonoro que la hizo reír.